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28 de Noviembre del 2018

Osorio, el “opositor”

La Cuarta Transformación tiene cuatro jinetes de la nueva Oposición son políticos muy experimentados y uno de ellos podría ser Miguel Ángel Osorio Chong
Miguel Ángel Osorio Chong se presume ya como el vicepresidente frene a la Cuarta Transformación. ¿O será contra? El que fuera cuestionado Secretario de Gobernación en el agonizante sexenio peñista asestó su último movimiento en el tablero político, en su intento por ser el rostro visible de lo que será la oposición lopezobradorista. El ungimiento de Rafael Moreno Valle como el nuevo líder de la bancada del PAN en el Senado fue apadrinado por quien hoy se dice el jerarca de facto del PRI, el que sólo espera el formalismo del relevo de Claudia Ruiz Massieu para apoderarse también de la presidencia tricolor. Osorio Chong busca replicar el Modelo Beltrones que tan bien le funcionó al PRI y, por supuesto, al PAN con el gobierno de Felipe Caderón. Con dos diferencias. Una, que Beltrones sí era factotum porque el PAN no tenía mayoría en las Cámaras; mientras que hoy Morena aplasta. Y dos, que el sonorense opera en fino y es confiable, mientras que el hidalguense es áspero y frontal. El jefe de la bancada priista en el Senado presume a quien lo quiere escuchar que con la instalación de Moreno Valle como el pastor azul en el Senado, él ya controla esa camarilla. El frente que dice controlar Osorio Chong incluye a Moreno Valle en el PAN, Miguel Mancera en el PRD y Dante Delgado en Movimiento Ciudadano. De ser cierto, no hay que desestimarlos. Los cuatro jinetes de la nueva Oposición son políticos muy experimentados, con alianzas y con recursos. Los cuatro ya fueron gobernadores en Hidalgo, Puebla, Ciudad de México y Veracruz. Sin olvidar que Osorio Chong y Dante Delgado ya despacharon en Gobernación. Su misión sería la de crearle al presidente Andrés Manuel López Obrador y a Morena los contrapesos necesarios para ser la oposición contestataria a lo que se calificaría como excesos del bloque mayoritario morenista. Osorio Chong blinda su estrategia diciendo que trae bajo el brazo el aval de líder políticos como Carlos Salinas de Gortari y Emilio Gamboa. Curiosamente marca distancia del todavía presidente Enrique Peña Nieto, a quien acusa de darle la espalda en el último kilómetro de la carrera presidencial. El hidalguense se apoya en su habilidad de manipular los miedos ajenos para sentar a su mesa a algunos capitanes de empresa y a dueños de medios de comunicación, quienes temen que sus intereses sean abruptamente trastocados en el sexenio por debutar. Y sobre todo, porque muchos de esos poderosos saben que tienen en su poder los archivos que Eugenio Imaz, el jefe del Cisen en los tiempos del espionaje con el Pegasus. Pero baste cotejar las promesas de Osorio Chong en 2012 como todopoderoso de la política interna, la inteligencia y la seguridad nacional, contra sus resultados para pronosticar lo que se espera. Cuando se sienta a negociar, Osorio Chong confía a quienes busca para fortalecer su causa, que también tiene el beneplácito del presidente electo Andrés Manuel López Obrador. Que el inminente inquilino del Palacio Nacional y el ex inquilino de Bucareli ya se tienen bien medidas las aguas. Cuestión de recordar que desde el arranque de la campaña presidencial 2018 Osorio Chong le habría entregado López Obrador al Partido Encuentro Social, traicionando a Peña Nieto y al PRI de Luis Videgaray. La apuesta final del ex Secretario de Gobernación es la de convertirse en el gozne que articule el diálogo entre el nuevo gobierno y sus adversarios, unidos todos, para darle más valor a su capacidad negociadora. Incluso Osorio Chong dice que tras el escenario sería el instrumento que el mismo presidente López Obrador utilizaría para aplacar algunas tribus desbocadas de Morena. Sin duda que es una estrategia política compleja y de muy alta envergadura. La pregunta de fondo, sin embargo, es, si el operador es confiable. Si nos atenemos a los resultados de su paso por la Secretaría de Gobernación, ya pueden anticipar cuál será la respuesta.