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26 de Septiembre del 2018

Osorio con Morena

Miguel Ángel Osorio Chong sabe que si no pacta con el gobierno entrante, su nombre aparecerá irremediablemente en la punta de los funcionarios investigados
Miguel Angel Osorio Chong insiste en ser el ojo tricolor del huracán político 2018. Y sus últimas jugadas solo vienen a ratificar su lealtad al único partido al que le es leal: al de sí mismo. Arrebatando por la fuerza la coordinación priista del Senado y adueñándose del PRI por encima de su disminuida presidenta Claudia Ruiz Massieu, el ex secretario de Gobernación peñista teje burdo, nada fino, su salvación frente al nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Sus encuentros con el morenista Ricardo Monreal ya no tienen disimulo. Osorio Chong busca alinear a la magra bancada priista en el Senado a los intereses del nuevo partido en el poder. Sus intenciones no son las de sacarle el mejor provecho a esas negociaciones a favor del partido al que tomó por asalto con su plana mayor. Su objetivo es instalarse personalmente en una posición que le permita crear un blindaje frente a todas las denuncias que sabe se le vendrán en su contra a partir del primero de diciembre. Comenzando por el muy pobre y cuestionado manejo de la seguridad nacional que llevó al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto a desplazar al del panista Felipe Calderón como el mas sangriento de la historia post-revolucionaria. Vendrán luego los cuestionamientos sobre la transparencia de los miles de millones de pesos que se “invirtieron” en la compra de tecnologías caras y obsoletas, para hacerle frente a esa fallida estrategia de seguridad. Por supuesto que el escrutinio de Morena sobre Osorio Chong tendría que pasar también por el destino final de los sobornos de Odebrecht. Fueron “gratificaciones” que pararon no en la campaña presidencial 2012, sino presumiblemente en cuentas personales de allegados al entonces financiero tricolor. Santiago Nieto, el ex fiscal de delitos electorales y ahora aliado de Morena, conoce muy bien del tema. Quizás por asomarse a donde no debía es que le sacaron la tarjeta roja para expulsarlo de la Fepade. Pero sin duda la mayor pesadilla de Osorio Chong pasa por la llamada Estafa Maestra, endosada a Rosario Robles en sus días como secretaria de Sedesol, primero, y de la Sedatu, después. Porque coincidencia o no, el estado de Hidalgo -aquel donde subsiste el cacicazgo de Osorio Chong- es el que aparece con el mayor número de “beneficiarios” de los presuntos saqueos al Erario federal. La universidad y la televisora hidalguense, además de algunas de las mas relevantes empresas fantasma que se emplearon para triangular esos recursos hoy inexplicablemente desaparecidos, están al frente de la lista por investigar. Quizás por eso cuando vio frustrada su candidatura presidencial por el PRI, en un desplante con olor a traición, Osorio Chong se entregó a operar desde las sombras a favor de Morena. El endoso del Partido Encuentro Social (PES) a la causa de López Obrador y la instalación de Cuauhtémoc Blanco como uno de sus delfines políticos para adueñarse de Morelos, son dos de los acuerdos que confirman su desesperación. El ex secretario de Gobernación sabe que si no pacta con el gobierno entrante, su nombre aparecerá irremediablemente en la punta de los funcionarios que como Rosario Robles, Emilio Lozoya o Gerardo Ruiz Esparza tienen asegurada una investigación. Por eso sus presume sus encuentros con el senador Ricardo Monreal, a quien le promete el apoyo de la bancada del PRI para las causas de Morena a cambio de su inmunidad. ¿Sería solo para él, o para alguien más? ¿Va por la libre o es una acción concertada?