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22 de Enero del 2020

Operación BB (Bronco Blindado)

Este caso exhibe los contubernios y los acuerdos bajo la mesa de los más disímbolos partidos –Morena incluido- para salvarle el pellejo al gobernador Jaime Rodríguez Calderón.
No es un asunto local de Nuevo León; es un caso nacional que exhibe los contubernios y los acuerdos bajo la mesa de los más disímbolos partidos –Morena incluído- para salvarle el pellejo al gobernador Jaime Rodríguez Calderón, mejor conocido como El Bronco. Pero antes de conocer el desenlace, recordemos que la trama se inicia cuando El Bronco se instala como el primer gobernador independiente en México. Prometía el cielo, el mar y las estrellas. Poco duró el gusto a los nuevoleoneses que a unos meses de aquella histórica elección abrieron los ojos, solo para descubrir que votaron por un corrupto que montaba su soberbia en ancas de un cuaco. Su gabinete se convirtió en el refugio de sus mejores amigos, con las peores prácticas políticas y administrativas, que obedecían al primer relincho de su caballo “Tornado”. Tanto se mareó Rodríguez Calderón, que algunos políticos y empresarios de altos vuelos y carteras abultadas lo contrataron para ser usado como candidato presidencial, en un intento por bajarle la votación al candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador. El operativo “Bronco contra Peje” falló estrepitosamente. Como se escribió en el libreto, el gobernador “independiente” se dedicó a atacar ferozmente en los debates públicos al candidato de Morena. Nada pegó. Pero aquella aventura política dejó al descubierto el uso indiscriminado e ilegal de recursos públicos del gobierno de Nuevo León en la fallida campaña presidencial. Todo documentado, incluyendo el uso de más de 500 funcionarios públicos trabajando para llevar a su jefe al Palacio Nacional. El caso alcanzó los tribunales electorales que dictaminaron el ilícito. Se conminó al Congreso a sancionar incluso con su destitución al gobernador y a su secretario de Gobierno. Pero una muy debatible decisión de la Suprema Corte tiene hoy todo en suspenso. Patearon el bote por meses. A los delitos electorales tendrían que sumarse decenas de actos de corrupción abiertos, a la luz pública. Desde su cuestionado financiamiento en las campañas para gobernador y para presidente, pasando por la compra de cobijas que nunca se entregaron, la adquisición de un dron que apenas vale unos miles y se facturó en millones de dólares, hasta duplicar el sueldo para el retiro de su suegra. Con todos estos antecedentes, los nuevoleoneses veían los días de El Bronco contados. Pero con lo que no contaban era con las negociaciones en lo oscurito, en las que participaron fracciones del PRI, el PAN y –asómbrense- Morena. Cuando ya se veía venir la destitución, los astros se desalinearon y un manto protector cubrió al muy cuestionado gobernador. El común denominador de los intereses de los tres partidos se ubica en hacer un frente para que en la próxima elección para gobernador de Nuevo León en 2021 gane cualquiera de ellos, excepto Movimiento Ciudadano que tiene en el senador Samuel García y en el diputado Luis Donaldo Colosio Riojas, dos cartas fuertes. Y cuando en el Congreso local de Nuevo León ya se daba por asentado el castigo a El Bronco, se dictó el “que nadie se mueva” Jaime Rodríguez Calderón presume en corto que eso no fue un milagro. Que pactó dos negociaciones dignas de ser incluidas en los libros de las grandes componendas. La primera, entregarle al gobierno de la Cuarta Transformación el expediente sobre los presuntos desvíos de tres mil 500 millones de pesos de su antecesor, el priista Rodrigo Medina, íntimo del ex presidente Enrique Peña Nieto. La intención es que el gobierno mexicano se le adelante al norteamericano en la cacería ya muy avanzada contra Medina y familia. La segunda, prometerle a Yeidckol Polevnsky que ante la falta de operadores electorales para el inminente 2021, el llamado gobierno independiente pondrá todos sus recuros –humanos y económicos- para apoyar a quien sea el candidato de Morena. La Operación BB (Bronco Blindado) fue todo un éxito. La deshonestidad valiente triunfó por encima del discurso del gobierno de la Cuarta Transformación. Los intereses por encima de los principios.