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31 de Agosto del 2018

Nuevo León: PRI vs PRI

La renuncia de Felipe Enríquez del CEN fue la consecuencia inmediata de una disputa con quién se perfila para ser el coordinador del tricolor
Una disputa política de alcance nacional es la que se libra en Nuevo León. Los rivales: el PRI contra el PRI. Un pleito de familia. El último episodio de la serie La Casa del Machacado arranca con la abrupta renuncia de Felipe Enríquez a la secretaría de Acción Electoral del CEN del PRI. Una curiosa tirada de toalla, si se considera que la denuncia  acusa que “le robaron” una diputación local a la candidata priista Melisa Sánchez. ¿Quién fue “el ladrón” ? Pues el mismo PRI y su dirigencia en Nuevo León, a quienes el priista Enríquez acusa de cometer “excesos que atropellan a priistas honestos y capaces”. El operador tricolor de tierra en la presidencial 2018 dice que la diputación fue “robada” por su colega priista Francisco Cienfuegos para defender a Lorena de la Garza, quien fuera la secretaria general del PRI en Nuevo León. Lo extraño es que la denuncia de “robo” dejan muy mal parados a los jerarcas tricolores, al ex gobernador Rodrigo Medina y al todavía presidente Enrique Peña Nieto. El denunciante dice que Cienfuegos consumó el robo “con esas sentencias novedosas, y yo diría extrañas y parciales, de los tribunales”. Enriquez escupió para arriba. ¿Acaso no fueron esas sentencias “novedosas y extrañas” las que le acaban de arrebatar al PAN las alcaldías de Monterrey y Guadalupe, para entregárselas al PRI? Enriquez dice que el despojo de la curul a la priista Melisa Sánchez, para dársela a la también priista Lorena de la Garza, obedece a que Cienfuegos logró la coordinación de los escasos legisadores priistas “para proteger” y “ser tapadera” del ex gobernador priista Rodrigo Medina”. ¿Sabrá Enríquez que si Medina tiene protección, es porque la tesorería medinista de Nuevo León habrían sido factor clave para garantizar el financimiento de las campañas priistas del 2012? Y que en esa contienda su compadre Enrique Peña Nieto fue electo presidente, quien por cierto fue quien promovió la llegada de Enríquez al CEN del PRI. Por eso decimos que no se hagan bolas. La disputa real es quién será el pastor tricolor en el Congreso de Nuevo León. Porque desde ahí se podría concretar una alianza para recuperar en meses el control del Bronco- Estado. Para la inminente legislatura por estrenarse, el PAN tiene 15 curules. Pero si se unifican las 6 del PRI, las 4 del MC, las 4 del PT, las 3 del PES, una del Verde y una más el Panal, contabilizan 19. Por encima del PAN, sí, pero insuficientes para hacer mayoría. ¿Y qué tal si esa “Alianza de los 19” pacta con los 8 diputados locales de Morena? Sumarían 27, que son cinco por arriba de los 22 que garantizan la mayoría. Esa potencial mayoría, bautizada ya como Pri-Mor (PRI-Morena), asumiría de facto el control político de Nuevo León, con autoridad para exigir –por ejemplo- un juicio político contra “El Bronco”. Y si a los nuevoleoneses se les hace que les enjuicien a su ineficiente y corrupto gobernador independiente, ¿adivinen quién decidiría al nuevo interino por 3 años? En pocas palabras, la disputa del priista Enríquez contra el priista Cienfuegos se da por el control de un Congreso que tendría facultades para sacudirse al Bronco y -después del 4 de octubre- designar a su relevo sin elección de por medio. Este “experimento político” no sería aislado. Si cuaja, sería el laboratorio en el que se probarían las posibles alianzas políticas para operar en el Congreso Federal y el Senado. Así, o más claro. Una disputa política de alcance nacional es la que se libra en Nuevo León. Los rivales: el PRI contra el PRI. Un pleito de familia. El último episodio de la serie La Casa del Machacado arranca con la abrupta renuncia de Felipe Enríquez a la secretaría de Acción Electoral del CEN del PRI. Una curiosa tirada de toalla, si se considera que la denuncia  acusa que “le robaron” una diputación local a la candidata priista Melisa Sánchez. ¿Quién fue “el ladrón” ? Pues el mismo PRI y su dirigencia en Nuevo León, a quienes el priista Enríquez acusa de cometer “excesos que atropellan a priistas honestos y capaces”. El operador tricolor de tierra en la presidencial 2018 dice que la diputación fue “robada” por su colega priista Francisco Cienfuegos para defender a Lorena de la Garza, quien fuera la secretaria general del PRI en Nuevo León. Lo extraño es que la denuncia de “robo” dejan muy mal parados a los jerarcas tricolores, al ex gobernador Rodrigo Medina y al todavía presidente Enrique Peña Nieto. El denunciante dice que Cienfuegos consumó el robo “con esas sentencias novedosas, y yo diría extrañas y parciales, de los tribunales”. Enriquez escupió para arriba. ¿Acaso no fueron esas sentencias “novedosas y extrañas” las que le acaban de arrebatar al PAN las alcaldías de Monterrey y Guadalupe, para entregárselas al PRI? Enriquez dice que el despojo de la curul a la priista Melisa Sánchez, para dársela a la también priista Lorena de la Garza, obedece a que Cienfuegos logró la coordinación de los escasos legisladores priistas “para proteger” y “ser tapadera” del ex gobernador priista Rodrigo Medina”. ¿Sabrá Enríquez que si Medina tiene protección, es porque la tesorería medinista de Nuevo León habrían sido factor clave para garantizar el financiamiento de las campañas priistas del 2012? Y que en esa contienda su compadre Enrique Peña Nieto fue electo presidente, quien por cierto fue quien promovió la llegada de Enríquez al CEN del PRI. Por eso decimos que no se hagan bolas. La disputa real es quién será el pastor tricolor en el Congreso de Nuevo León. Porque desde ahí se podría concretar una alianza para recuperar en meses el control del Bronco- Estado. Para la inminente legislatura por estrenarse, el PAN tiene 15 curules. Pero si se unifican las 6 del PRI, las 4 del MC, las 4 del PT, las 3 del PES, una del Verde y una más el Panal, contabilizan 19. Por encima del PAN, sí, pero insuficientes para hacer mayoría. ¿Y qué tal si esa “Alianza de los 19” pacta con los 8 diputados locales de Morena? Sumarían 27, que son cinco por arriba de los 22 que garantizan la mayoría. Esa potencial mayoría, bautizada ya como Pri-Mor (PRI-Morena), asumiría de facto el control político de Nuevo León, con autoridad para exigir –por ejemplo- un juicio político contra “El Bronco”. Y si a los nuevoleoneses se les hace que les enjuicien a su ineficiente y corrupto gobernador independiente, ¿adivinen quién decidiría al nuevo interino por 3 años? En pocas palabras, la disputa del priista Enríquez contra el priista Cienfuegos se da por el control de un Congreso que tendría facultades para sacudirse al Bronco y -después del 4 de octubre- designar a su relevo sin elección de por medio. Este “experimento político” no sería aislado. Si cuaja, sería el laboratorio en el que se probarían las posibles alianzas políticas para operar en el Congreso Federal y el Senado. Así, o más claro.