17 de noviembre 2020

¡Que alguien me explique!

Morena A-Peralta-da

Ricardo Peralta es el común denominador de dos acontecimientos que podrían arrastrar a Morena y a su nuevo presidente, Mario Delgado, al escándalo. El ex subsecretario de Gobernación y ex administrador de Aduanas pretende instalarse como el gran operador electoral de la 4T

Por Ramón Alberto Garza

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Es lamentable y doloroso lo que sucede con Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Mas allá de la confrontación de tribus, de Morena parecen estarse alejando los pensantes para abrirle sus puertas a los tranzantes.

Para muestra, ahí están dos acontecimientos que se dieron esta semana y a los que Mario Delgado, el nuevo dirigente morenista, tendría que ponerles la lupa para que no lo involucren en un escándalo.

En apariencia, son dos temas distintos. Pero en el fondo es uno solo. Y tiene el epicentro en un mismo polémico y cuestionable personaje: Ricardo Peralta.

En su edición de esta semana de la revista Proceso, Porfirio Muñoz Ledo reveló el temor por su seguridad, después de luchar y perder la dirigencia del partido en el poder.

El legislador y fundador de Morena dice que desde una oficina de Palmas, con el número 103, un bloque de poder repartió dineros desviados de la Cámara de Diputados y de Aduanas para apuntalar la campaña de su oponente.

Cuando se le cuestiona quien es ese grupo de poder, su respuesta es tajante:

“En este momento no quiero un pelito contra un individuo que robó en las aduanas de México y que proporcionó mas de la mitad del dinero… tengo que pensar en la seguridad de mi familia”.

El reportero lo cuestiona sobre si ese personaje es Ricardo Peralta. Y Muñoz Ledo se concreta a decir…

“Se rumora que había unas reuniones en Las Lomas a las que Mario (Delgado) iba. Tuve que aumentar la seguridad afuera de mi casa”.

Lo curioso es que la denuncia de Muñoz Ledo emerge en los momentos en que Ricardo Peralta reaparece, siempre con el manto protector de la Cuarta Transformación, como el gran gurú electoral del 2021.

Es el mismo Peralta que fue despedido por corrupción a los ocho meses en que se hizo cargo de la dirección general de Aduanas y que como “castigo” fue enviado como subsecretario a Gobernación.

Instalado en Bucareli, no solo se dedicó a entablar puentes con autodefensas en Tamaulipas y Michoacán, sino a instalar una compleja red que les diera servicio a los dueños de casinos en todo México. Y por esas cuestionables negociaciones lo volvieron a expulsar del gobierno de la Cuarta Transformación.

Pero algún padrino de gran calado debe tener Peralta para que ahora se intente instalar como la mano que mece la cuna detrás de la elección de Baja California Sur.

Peralta reapareció como el sensei político de uno de los  precandidatos morenistas, Víctor Castro Cosío, quien fuera hasta el 31 de ocubre el Superdelegado de la 4T en Baja Sur.

La Estrategia Peralta es la misma que lo llevó a instalar a su ahijado político, Jaime Bonilla, como gobernador en Baja California Norte. Lo hicieron con dinero de Aduanas y de algunos casineros que dictan la política en aquellas regiones.

Buscan ser los dueños de toda una península privilegiada por el turismo, pero también con estratégicas aduanas y productivos casinos. De la Norte – que ya la tienen- y de la Sur –que van por ella.

Harán de Víctor Castro Cosío no el candidato de Morena, sino el nuevo instrumento al servicio de Peralta. Los dineros mandan.

Para muestra ahí están las imágenes que se distribuyen en las redes sociales de lo que el hasta hace unos meses subsecretario de Gobernación llama la Alianza Patriótica por la 4T.

En ellas aparece Peralta al frente de un puñado de personajes que ya tomaron por asalto el comité de precampaña de Castro Cosío y en donde el político -doblemente cesado- instruye con sus pláticas como sacar la candidatura de su elegido.

Lamentable que, una vez más, a pesar de lo sucedido en Aduanas, en Gobernación y con la deplorable experiencia con su ahijado Bonilla en Baja California Norte, nadie desde el gobierno de la 4T, ni desde Morena, le pongan un alto a Peralta.

Ojalá que Mario Delgado desacredite cualquier relación, como la infiere Porfirio Muñoz Ledo en su entrevista con Proceso.

Sería muy lamentable que la nueva Morena debute tomando curvas a-Peralta-das, donde pueda acabar saliéndose, despistándose en la carrera por el 2021.

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