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28 de Febrero del 2020

Mochar los moches

Quizás por las prisas de los tiempos, pero a muchos les pasó inadvertida una histórica declaración el presidente Andrés Manuel López Obrador que, si se aplica como lo prometió, será un arma estratégica en su guerra contra la corrupción. En su mañanera del lunes, el inquilino de Palacio Nacional exhortó a los mexicanos –empresarios o proveedores del Gobierno Federal- a que denunciaran a quienes les pidieron moches para cerrar sus contratos o para pagarles el cheque del servicio que prestaron. El presidente López Obrador dijo que aquellos que denuncien que se les pidió o que fueron obligados a dar moches para cerrar un contrato con el gobierno, se les dará un premio y se les protegerá para garantizarles el acceso limpio a licitaciones futuras. Para despejar dudas, el presidente López Obrador dijo: “El que venga aquí y diga: tuve que mocharme para tener la obra, lo protegemos y le damos un premio, y siempre va a tener oportunidad de participar en licitaciones que nos ayuden para que no haya moches, para que se acaben los sobornos. Nada de dar dinero para tener obras”. El enunciado es políticamente muy poderoso, porque le quita la traba a una vieja máxima de la corrupción en la política mexicana. Aquella que dice que tanto peca el que mata a la vaca, como el que le agarra la pata. En lenguaje mas claro, cualquiera que fuera ante las autoridades a denunciar que se vio obligado a dar un moche para que le dieran el contrato, la respuesta que recibía era que si él o ella entregaron el soborno, eran tan delincuentes como el que lo recibió. Y no duden que en algunos casos podrían tener razón, si ese era ya el modus operandi de siempre. Pero sucede que hay innumerables casos en los que una vez que algún proveedor o contratista gana el concurso o la licitación, ya entregado el bien o el servicio al gobierno, viene la hora de la verdad cuando le entregan el cheque y le dicen que o entrega equis porcentaje, o no hay cheque. Y como el bien o servicio ya se dieron, ya se consumieron, no hay vuelta para atrás. Con la vaca muerta no hay otra salida que agarrarle la pata para sacar adelante el contrato ya consumado y evitar pérdidas. Peor aún, si el contratista o proveedor se queja ante las autoridades correspondientes, existe una elevada posibilidad de que no se sancione al burócrata o funcionario que le pidió el moche. Y sí en cambio es mas seguro que por andar de “soplón” ya no lo inviten a “concursar” y lo dejen fuera de cualquier oportunidad de hacer negocios. El presidente López Obrador es inteligente cuando asume que si alguien que ya tiene un contrato viene a denunciar que le pidieron un moche, es porque ese individuo busca acabar con la corrupción. Lo mas sencillo para ese contratista o proveedor sería continuar con la vieja fórmula de dar lo que le piden y tener el negocio asegurado eternamente. Calladito te ves mas bonito y haces mejores negocitos. Pero si esa empresa o individuo se arma de valor civil y prueba que le exigieron dinero para cumplirle el contrato que por licitación ganó, lo justo es que se le reconozca, se le premie, que no se le margine, como lo prometió en su mañanera el inquilino de Palacio Nacional. Por eso decimos que la promesa presidencial es una declaración que hará historia, en la medida en que aparezcan mexicanos valientes que denuncien y un gobierno que premie y reconozca ese valor civil. Así de sencillo.