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12 de Marzo del 2020

México minimiza el virus

Confiemos en que ahora que ya el Coronavirus fue decretado oficialmente como una pandemia, el gobierno de México tome más en serio el drama que podríamos enfrentar.
Ya es oficial: la Organización Mundial de la Salud calificó el Coronavirus como una pandemia mundial. Su diseminación, que alcanza ya los 100 países, confirma lo que no se quería admitir. El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director del máximo organismo mundial de salud, ya había dicho que el término pandemia no era una palabra para usarse a la ligera. Pero los hechos ya lo obligaron a rectificar, alertando que el curso de la pandemia dependerá de cómo la enfrenten los países. El problema en México es en extremo delicado. Y lo peor es que el gobierno de la Cuarta Transformación se niega a verlo. Primero, porque sus autoridades sanitarias se han encargado de convencer al presidente Andrés Manuel López Obrador de que el Coronavirus no es un problema. Que sólo registramos siete casos. Son los mismos funcionarios a los que por falsa información se les salió de control la falta de vacunas y la de medicamentos contra el cáncer y el SIDA, creando una crisis de salud en México. ¿Podemos confiar en los reportes de la Secretaría de Salud que dicen que en México solo se han detectado siete casos de Coronavirus? La respuesta la da Benjami Cowling, profesor en Epidemiología de la Universidad de Hong Kong. La eminencia médica china dice que hay que tener cuidado con las comparaciones entre países, porque mucho tiene que ver con la cantidad de control y pruebas que se están haciendo. ¿Alguien puede informar cuántas pruebas se han hecho en México? Sin duda existen muchos más casos en nuestro país, pero no se conocen porque en la mayoría de las clínicas y hospitales no existe ni la cultura, ni las pruebas para detectar este nuevo virus. Y se tratan sólo como gripes muy fuertes. Si Estados Unidos reporta ya cerca de 1,100 casos, Canadá 100, Brasil 37 y Argentina 19, ¿por qué tendrían que ser 7 casos en México? En Estados Unidos, el estado de California sobrepasa los 100 casos. ¿Acaso el virus se detiene por el miedo a cruzar el Río Bravo? La conclusión es que si en México reportamos pocos casos, no es porque no tengamos la pandemia, sino porque no tenemos la efectividad sanitaria para detectarla. Y cuando topemos con la realidad, quizás será demasiado tarde. Dicen que en salud como en economía, cuando a Estados Unidos le da un catarrito, a México le da una pulmonía. Pues el vecino del Norte tiene hoy una pulmonía. Y aquí nos aferramos en asegurar que el Coronavirus nos está haciendo lo que el aire a Juárez. Una vez más es el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, quien engañó al presidente cuando se dio el lujo de afirmar en La Mañanera del 29 de febrero que el virus no se puede contener, pero que no contenerlo no quiere decir que no se pueda mitigar la transmisión hasta el grado potencial de eliminarlo. López-Gatell remató diciendo que el Coronavirus no es una enfermedad grave. “En su mayoría estamos hablando de más de 90 por ciento de casos leves, cuyos síntomas son los de un catarro”. No acababan de enfriarse las mentiras del subsecretario de Salud, cuando el mismo día, desde Ginebra, le corrigieron la plana. Y en conferencia de prensa, Michael Ryan, encargado de emergencias de la Organización Mundial de la Salud, salió a sugerirle a México que en lugar de confiarse, debería aplicar medidas preventivas como ya lo hicieron China y Singapur. Confiemos en que ahora que ya el Coronavirus fue decretado oficialmente como una pandemia, el gobierno de México tome más en serio el drama que podríamos enfrentar. En cuestiones de salud siempre será mejor pecar de exagerado y prevenir, que andarse después lamentando por los enfermos y los muertos. Pero si el gobierno de la Cuarta Transformación insiste en que -a contracorriente del mundo- tiene “otros datos”, va a fracasar. El presidente Donald Trump, por ejemplo, ya entendió el mensaje y cambió su discurso. En Estados Unidos, Italia, Irán, España y el Reino Unido se están adelantando a las circunstancias, suspendiendo casi eventos públicos, actividades escolares, hasta el cierre de arenas y estadios deportivos. Que México no se confíe, el Coronavirus no anda en burro.