16 de septiembre 2021

19 de julio 2021

¡Que alguien me explique!

México desdeña nueva cepa COVID

Por cierto ¿alguien sabe en qué playas está vacacionando ahora Hugo López-Gatell? ¿Habrá alguien del sector salud que salga a plantar cara frente a la tercera ola en la inacabada batalla contra el COVID en México?

Por Ramón Alberto Garza

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Los mexicanos que viajan de regreso a México desde Europa se sorprenden porque los aviones que vienen de Francia o de Alemania están repletos de ciudadanos de la India. ¿Hay algún éxodo de indios a nuestro país? Nada de eso. La explicación es simple. Los indios que quieran viajar a los Estados Unidos tienen que pasar una cuarentena por la pandemia de COVID en el país del que viajan. Y México les resulta más económico que cualquier nación europea para cumplir esa cuarentena.

El peligro está en que México no está exigiendo las pruebas de COVID para aquellos viajeros que vienen a nuestro país. A ningún viajero.

Las autoridades simplemente no están requiriendo ese documento en los puestos migratorios, un trámite que es obligatorio para cualquier mexicano cuando ingresa a otro país.

Hace algunas semanas viajamos a un país sudamericano. Y antes que el pasaporte, las autoridades migratorias de Perú nos exigieron la prueba del COVID. Sin ella, no podríamos ingresar.

Al regreso, en el hotel donde nos hospedábamos en Lima, nos hicimos la prueba bajo el lógico supuesto de que al ingresar a México se nos exigiría lo mismo documento. Nada de eso. La prueba fue en vano. Nadie la solicitó.

¿Cuántos extranjeros o cuantos mexicanos que vuelven de su viaje al extranjero son portadores de COVID? No lo sabemos, porque no existen controles. En México, todo son apariencias.

Apariencias tan inútiles como lo son los formularios COVID que tienen que llenarse en los aeropuertos de nuestro país, ya sean impresos o bajo código QR, y que una vez que el pasajero llena, nadie los pide, ni los revisa.

Lo cierto es que las autoridades sanitarias de México están excesivamente laxas, en cuanto a los controles del COVID que tendrían que reforzarse, frente a la tercera ola que ya azota a decenas de naciones, incluido nuestro país.

En Estados Unidos, por ejemplo, las nuevas cepas del virus que atacan con más furia a menores de 40 años elevaron ya en un 70 por ciento los contagios y las hospitalizaciones tan solo en la última semana. Vuelve la obligatoriedad de los cubrebocas.

En Francia, el presidente Emmanuel Macron decretó ya, que quienes no se vacunen antes del primero de agosto, no podrán ir a restaurantes o cafés, ni a cines o museos, ni subirse a aviones o trenes.

Y a partir de septiembre, el personal médico francés que no se haya vacunado no podrá ir a trabajar, ni podrá cobrar su sueldo.

Por desgracia, en México, a pesar de que el presidente Andrés Manuel López Obrador y su cuestionado epidemiólogo Hugo López-Gatell insistan en que la estrategia contra la pandemia es exitosa, las cifras exhiben un enorme fracaso.

Frente a la aparición de la tercera ola de la cepa Delta del virus -que vuelve ya a saturar algunos hospitales en la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara- el registro de la doble aplicación de la vacuna apenas alcanza al 17 por ciento de los mexicanos.

Una cifra muy baja si se considera que, al ritmo que se está implementando la vacunación -si somos optimistas-, tardaremos todavía entre un año, y quizás hasta un año y medio, en alcanzar la famosa inmunidad de rebaño.

Con la novedad de que, de acuerdo a las últimas evaluaciones científicas, las nuevas cepas Delta tienen una capacidad de transmisión tres veces más que la primera variante COVID.

Se calcula que, bajo estas nuevas variantes del virus, para que una comunidad alcance su inmunidad de rebaño tiene que estar vacunada en un 90 por ciento. Si en México nos va bien, eso será para mediados o el tercer trimestre del 2022.

Lo verdaderamente criminal es que los propios informes del sector salud reporten que existen 16 millones de vacunas en almacenes, esperando a ser distribuidas y aplicadas. Como si tenerlas guardadas fuera un gran logro.

Las vacunas llegan para aplicarse y esa lentitud burocrática para distribuirlas no es otra cosa que el inmoral centralismo con el que se está enfrentando la pandemia, que impide que cada estado adopte, de manera descentralizada, los mecanismos de combate a la pandemia.

Y frente al nuevo drama que se avecina con esa tercera ola de la pandemia, crecen las voces de padres que insisten y de autoridades que demagógicamente les prometen la apertura de las escuelas para el ciclo que se inicia en agosto.

Si quieren buscar un referente para tomar una decisión así, consulten los estudios de Neil Ferguson, del Imperial College, que reconoce que el sistema educativo es de los más altos transmisores del virus.

Si a ello se suma que la variante Delta es más contagiosa en jóvenes, e incluso niños, podemos ir pronosticando lo que vendrá para la segunda mitad del 2021, si se cumple la promesa de reabrir escuelas.

Por cierto ¿alguien sabe en qué playas está vacacionando ahora Hugo López-Gatell? ¿Habrá alguien del sector salud que salga a plantar cara frente a la tercera ola en la inacabada batalla contra el COVID en México?

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