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31 de Julio del 2020

Mexicanos al grito del virus

Si el inquilino de Palacio Nacional se niega a ver la realidad, que lo haga bajo su responsabilidad. Pero no seamos los mexicanos cómplices y complacientes Lopez Gateles, que aceptamos todo lo que el presidente López Obrador dice.
En la crisis de la pandemia del Coronavirus, el presidente Andrés Manuel López Obrador está empeñado en demostrarle a la realidad que está equivocada. Una y otra vez, desafiante, el inquilino de Palacio Nacional reta al destino, dándole la espalda al sentido común en medio de la enorme crisis sanitaria global. Su anuncio de que a pesar de la pandemia del Coronavirus sí habrá festejo del Grito de la Independencia y que tendremos el tradicional desfile militar es infame y raya en lo aberrante. Si la exigencia del control sanitario advierte que solo se autoricen las actividades indispensables, ¿cuál es la urgencia presidencial de reunir gente en la noche del 15 y en el desfile del 16, con los inevitables peligros del contagio? ¿Qué dice el científico Hugo López Gatell del anuncio presidencial? ¿Volverá a resistirse a darle la contra porque el mandatario es “la fuente que lo sostiene” en esa posición, a pesar de que ya demostró sobradamente que no es competente? Aun con el ineficiente sistema de acopio de la información y la evidente manipulación de sus cifras, con lo que se informa a medias, México es ya el sexto país del planeta con mas contagios. Rebasamos ya al Reino Unido, España, Chile y Perú. Y solo nos superan Estados Unidos Brasil, la India, Rusia y Sudáfrica. Pero en el total de muertos no somos el sexto. Con 46 mil decesos ya alcanzamos la tercera posición, solo superados por Estados Unidos con 155 mil 284, Brazil con 91 mil 377 y empatados con el Reino Unido que reporta 45 mil 999. La pregunta obligada es ¿cuál es el común denominador entre Estados Unidos, Brasil, el Reino Unido y México para ser los malos ejemplos mundiales en la lucha contra el Covid 19? La respuesta es simple: en el inicio de la crisis sanitaria ninguno de sus jefes de Estado tomaron en serio el peligro de la pandemia. Donald Trump, Jair Bolsonaro, Boris Johnson y Andrés Manuel López Obrador siempre nadaron a contracorriente del mundo, jurando que superaríamos la crisis en cuestión de semanas, que estábamos ante una “gripe común” y que nadie debía preocuparse porque el calor del verano mataría el virus. Los cuatro intransigentes mandatarios se negaron por meses al uso de los cubrebocas, bajo el argumento de que tenían otros datos. Que no servían para nada. Hasta que Johnson y Bolsonaro se contagiaron y fueron obligados a colocarse el cubrebocas, mas para dejar de decir estupideces que para evitar el contagio que ya habían contraído. Pero Trump y López Obrador insisten en no aceptar las acciones ya universalmente consensuadas por la Organización Mundial de la Salud y pelean a diario contra las reglas que marca la crisis sanitaria. Para el inquilino de Palacio Nacional no existe mas verdad que la de López Gatell, quien sobradamente ya evidenció que cambia de piel como camaleón para justificar cualquier realidad. “Siempre lo advertimos…” y miente, nunca lo hizo. “Como lo previmos desde el principio…” y vuelve a mentir, jamás lo hizo. Y el científico responsable de asumir las acciones contra la pandemia está en absoluto descontrol. La mayoría de los gobernadores le dan la espalda a sus absurdas indicaciones y los ciudadanos ya se cansaron de escuchar su “ya aplanamos la curva” y el “esta semana se dará el pico del contagio”. Pero como el presidente López Obrador lo secunda en cuanta aberrante declaración hace, López Gatell, no se atreve a darle la contra al mandatario en jefe. Y si el inquilino de Palacio Nacional se niega a cancelar la noche del Grito o a tener el multitudinario desfile militar, en el que sería casi imposible guardar la sana distancia, el científico de cabecera sin duda declarará que “el presidente no es una fuente de contagio, sino una fuente de patriótica esperanza”. Y si quieren una muestra, que se asomen a lo que sucede en los Estados Unidos en donde el acelere de Donald Trump para abrir la cuarentena elevó en 58 por ciento los decesos por la pandemia. Repuntaron. Contra lo que el presidente López Obrador diga, México está lejos de domar la pandemia, de instalar a la mayoría de sus Estados al menos en código amarillo o de aplanar la curva del contagio y de los decesos. Falta por lo menos un mes mas. Si el inquilino de Palacio Nacional se niega a ver la realidad, que lo haga bajo su responsabilidad. Pero no seamos los mexicanos cómplices y complacientes Lopez Gateles, que aceptamos todo lo que el presidente López Obrador dice. Por la salud de México, no acudamos a ninguna Noche del Grito ni a ningún desfile de la Independencia.