19 de febrero 2021

¡Que alguien me explique!

Mega apagón: el lado oscuro

Cuando en la CFE se enteraron de lo que se venía, era de esperarse que de acuerdo a los contratos firmados se podría suspender el suministro de gas. Razones de emergencia o de contingencias no previstas serían la causa

Por Ramón Alberto Garza

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Manuel Bartlett apareció tres días tarde a plantar cara frente al mega apagón que colapsó el sistema eléctrico nacional e impactó la economía y la vida social en 23 estados.

Falsamente, el director de la CFE buscó ubicar en la suspensión del envío de gas de Texas todo el conflicto. Eso mentira no es verdad.

Desde hacía más de 10 días, los proveedores de energía de los Estados Unidos y de México fueron alertados de la onda gélida sin precedentes que se aproximaba y que dispararía a niveles exorbitantes el consumo de gas natural. Imposible surtir la demanda pactada.

Cuando en la CFE se enteraron de lo que se venía, era de esperarse que de acuerdo a los contratos firmados se podría suspender el suministro de gas. Razones de emergencia o de contingencias no previstas serían la causa.

Y desde que la CFE conoció de esta posibilidad, algunos días antes del siniestro, debió trazar un Plan B que bajo la lógica consistía en la compra acelerada de gas licuado para ser inyectado a las plantas termoeléctricas desde los puertos de Altamira y Manzanillo.

Pero como nunca se trazó ese Plan B, hasta que el sistema se colapsó y dejó a más de 7 millones de usuarios sin el servicio eléctrico, los directivos del CENACE y de la CFE activaron un protocolo de emergencia.

No fue sino hasta el martes 16 de febrero -un día después de la emergencia- que el CENAGAS autorizó la compra de buques con gas licuado en el mercado internacional. Un poco tarde.

En su comparecencia mañanera, Bartlett no aclaró si la CFE compró coberturas de futuros de gas natural para proteger el precio y garantizar el suministro.

Se asume que no. Si el director de la CFE guardó silencio, es porque jugaron a la austeridad, buscando ahorrarse unos millones de pesos. El gélido colapso pasó la factura en daños por miles de millones de pesos.

Peor aún, si tanto el presidente López Obrador como el director de CFEnergía anunciaron que el gobierno de la Cuarta Transformación salió a vender gas que los anteriores gobiernos compraron en exceso. Si es así, ¿entonces por qué nos faltó gas?

“…se está pensando en cómo resolver el problema del excedente de gas. Porque compraron gas al por mayor, por el negocio, no se requiere o se va a necesitar dentro de 30 años. Hay gas de sobra…”.

“…¿qué ha hecho esta presente administración?, pues vender transporte de gas, vender gas en los Estados Unidos y en México, a fin de optimizar todo eso que nos dejaron las administraciones pasadas”.

Si como se dice, existen compras en exceso de gas, ¿por qué se anunció que saldrían a ordenar la compra de buques de gas licuado para resolver la emergencia? 

Fue también evidente en la explicación mañanera que ni en las cifras más básicas existe coordinación entre los directivos de la CFE.

Mientras su director, Bartlett, decía que la demanda de generación era de 33 mil mega watts…

“Tenemos 30 mil mega watts para el día de hoy y la demanda de electricidad máxima son 33 mil…”.

…su subalterno, el director de CFE Generación, Adrián Olvera Alvarado, advertía que esa misma demanda era de 38 mil mega watts.

“La demanda esperada el día de hoy es sobre los 38 mil mega watts…”.

Pero sin duda, el lado más oscuro que le dejará a México el mega apagón es la certeza de que tenemos un sistema eléctrico inestable, manejado por un director incompetente, político y nada técnico.

La imagen que la industria eléctrica mexicana proyecta hoy en el mundo es la de una industria estatal que busca volver al monopolio, que cancela unilateralmente contratos firmados y suspende sin explicación rondas de exploración de gas en la Cuenca de Burgos, precisamente cuando carece del energético.

Se imaginan, en las salas de consejo de las corporaciones internacionales, en donde se decide en qué país hacer la próxima inversión, el rechazo que se le dará a México porque su sistema eléctrico es dependiente, no garantiza servicio y tampoco cumple sus contratos.

Si apenas ayer se anunció que la caída de la inversión extranjera en México fue de 20 por ciento el año pasado -a causa principalmente de la pandemia-, pueden ir apostando que el repunte será más lento al esperado este año, cuando confirmen que el futuro eléctrico tiene su lado oscuro.

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