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VISTAS
11 de Marzo del 2019

Los próximos 100 días

Los primeros 100 días fueron un abrumador desfile de claro-oscuros que no permitieron digerir la acelerada agenda del cambio. Pero, más importante serán los próximos 100 días
Mientras casi todos levantan las varas de la pirotecnia de los primeros 100 días del gobierno de la Cuarta Transformación, algunas vistas de mas alcance estás puestas en los próximos 100 días. Los primeros 100 fueron un abrumador desfile de claro-oscuros, que no permitíeron digerir la acelerada agenda del cambio, impuesta desde sus conferencias mañaneras por el presidente Andrés Manuel López Obrador. No vamos a hacer el largo listado de lo bueno y lo malo. Baste decir que existe fuerza y seriedad en la lucha contra la corrupción, voluntad en acabar con los excesos del gasto público y buen manejo político para consensar la creación de la Guardia Nacional, que por su cabildeador ya se le conoce como la Guardia Scherer. Abunda la preocupación por las formas, por la improvisación sobre políticas cruciales y por la sensación de que en temas de finanzas, energía e infraestructura no existe la suficiente convocatoria del talento que el reto exige. Dicho lo anterior, evaluemos lo que serán algunas de las prioridades en los próximos 100 días.

I.- Impedir un quiebre en el Gabinete

Aunque oficialmente se niegue, no es un secreto que en los primeros 100 días se exaltaron las diferencias entre los dos bloques del gabinete lopezobradorista. Y por lo que se ve, amenazan con ahondarse. En una esquina están los técnicos –Romo, Scherer, Durazo, Sánchez Cordero, Moctezuma, Tatiana, Ríos Fajart- que vienen empujando desde la campaña iniciativas de conciliación para construir la Cuarta Transformación. En la otra esquina están los rudos –Urzúa, Márquez Colín, Nahle, Romero, Gertz, Audomaro, Robledo, Batiz, Jiménez Espriu- quienes muy entendiblemente sienten que su carácter de fundacionales de Morena y cobijadores originales de López Obrador llevan mano en la definición de políticas y estrategias. Algunos de los rudos no entienden cómo después de tantos años de lucha, los técnicos –a los que ubican como de origen Salinista, Zedillista, Foxista o Calderonista- acaparan la primera fila de la Cuarta Transformación. Y el espíritu de lucha interna se exhibe como corrosivo “fuego amigo” tanto en los medios como en las redes sociales. El presidente López Obrador tendrá como prioridad impedir la fractura de su equipo. Demandar unidad, porque suficientes embates hay que enfrentarle a La Resistencia, como para sumarle una guerra civil en casa.

II.- Corrupción

Hechos que acompañen a las palabras. Nadie le puede regatear al presidente la valentía para enfrentar el huachicol, para cerrar las dispendiosas llaves del gasto público o acabar con los excesos personales de una burocracia calificada como casta dorada. Pero si en los primeros 100 días las palabras fueron suficientes para elevar el apoyo popular hasta el 85 por ciento, en los próximos 100 días esas palabras tendrán que acompañarse de órdenes de aprehensión para sostenerse. Nada de perdones, muchos menos de olvidos. Pemex, Huachicol, Odebretch, la Estafa Maestra, Fertinal y la Universidad de Hidalgo, entre muchas, esperan el veredicto en un castigo ejemplar, con nombres y apellidos. No consignar es perpetuar la impunidad. Si existió el crimen, es inevitable castigo.

III.- Relevos en el Bullpen

Como gran aficionado que es al beisbol y como dueño del bate y la pelota, el presidente López Obrador está obligado a ajustar su equipo. Doblar la apuesta por los que dan resultados, relevar a quienes no pueden o cancelarles el contrato a los que no hacen causa con el equipo. Existen sobrados indicios de que algunas áreas estratégicas como los energéticos, el sector laboral, las aduanas o el sistema penitenciario, por citar algunos, tienen fallas de origen que se evidenciaron en los primeros 100 días. En algunos casos se trata de falta de oficio, de incapacidad estratégica o administrativa, pero en algunos otros ya se acusa el asomo de prácticas que podrían exhibir una no deseada corrupción. Y eso incluye los liderazgos formales e informales de su partido, Morena, en donde las disputas de las camarillas o de unos cuantos legisladores descocados, amenazan la credibilidad del proyecto por entero. Nada de taparse los ojos y los oídos. Nadie espera que en sus albores el gobierno de la Cuarta Transformación sea perfecto. Lo que si es espera es que lo que no funcionó en los primeros 100 días, se corrija en los próximos 100.