17 de agosto 2022

7 de julio 2021

¡Que alguien me explique!

Los “no mencionados”

Como consumado jugador de beisbol que es, AMLO lanza bolas bobas -como la de Rocío Nahle- para que algunos de los nombres de verdad, de los que sí tendría méritos o merecimientos, no sean exhibidos a destiempo

Por Ramón Alberto Garza

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El senador morenista Ricardo Monreal salió a acusar recibo de su “no mención” en la lista de presidenciables que dio en la mañanera del lunes el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Y en su cuenta de redes sociales, el líder del Senado dejó en claro que, aunque no se le haya nombrado a la par de Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Tatiana Clouthier, Esteban Moctezuma, Juan Ramón de la Fuente e incluso Rocío Nahle, no se le debe dar por descontado.

“Mantengo mi legítima aspiración a participar, llegado el momento, en el proceso sucesorio presidencial, dentro de Morena, respetando el proceso y las reglas que el movimiento fije al respecto, considerando mi condición de fundador, militante y aliado histórico del presidente y de la 4T”.

No está claro por qué el presidente López Obrador dejó fuera a un personaje político de la talla de Monreal, pero hay quienes advierten una de dos posibilidades.

La primera es que existe un distanciamiento real entre el mandatario y el líder del Senado, quien en declaraciones recientes no jugó en la cancha de ser incondicional en algunas de las reformas que el inquilino de Palacio Nacional viene proponiendo.

Sin faltar con que algunos morenistas buscan endosarle a Monreal la derrota morenista en la mitad de la Ciudad de México, que incluye incluso la delegación de la que alguna vez fue jefe el ahora líder del Senado.

De hecho, en ese desencuentro entre el presidente y Monreal, ubican el regreso al senado de Gabriel García, quien fuera el poderoso operador de los enormes recursos de los programas del Bienestar desde que arrancó la Cuarta Transformación.

Otros, empero, advierten que la omisión de Monreal de la lista de los presidenciables se explica porque AMLO engaña mandando bolas ensalivadas, como suele suceder en su deporte favorito, el beisbol.

Y que a la par de los nombres que ya soltó para darle de beber a los sedientos de futurismo, en la realidad existen otros nombres que podrían estar intencionalmente escondidos, para que no se quemen desde ahora -dos años antes- con los reflectores.

Y si bien esos “no mencionados” no se colocan hoy sobre la mesa, en cualquier momento pueden ser habilitados porque cuenta con la confianza, el respeto y los afectos en Palacio Nacional.

Uno de ellos es el de Zoé Robledo, el director del Seguro Social, quien tiene todo el perfil personal y profesional para atraer a los votantes jóvenes -millennials y centennials- del perfil de los que encumbraron en la gubernatura de Nuevo León a Samuel García.

Otro más es el de Lázaro Cárdenas Batel, uno de los asesores presidenciales de cabecera, ex gobernador de Michoacán, pero, sobre todo, heredero de una estirpe política como la de su abuelo Lázaro Cárdenas y su padre Cuauhtémoc Cárdenas. 

Frente a la eventualidad de que personajes de otras estirpes políticas, como Luis Donaldo Colosio -por ejemplo- se apuntaran para el 24, el apellido Cárdenas es de suprema utilidad, sobre todo en las clases populares.

Un tercer presidenciable oculto estaría en la figura de Luisa María Alcalde, la joven secretaria del Trabajo, quien al igual que Claudia Sheinbaum también está en los afectos personales de la familia, y va ganándose la confianza, tanto de bloques sindicales, como empresariales, que la ven moderada y abierta a tender puentes y negociar sin confrontar.

Por eso decimos que AMLO destapó uno más de sus juegos de distracción, para darle a la “comentocracia”, leña suficiente para encender las hogueras de las vanidades 2024.

Pero como consumado jugador de beisbol que es, el mandatario lanza bolas bobas -como la de Rocío Nahle- para que algunos de los nombres de verdad, de los que sí tendría méritos o merecimientos, no sean exhibidos a destiempo.

AMLO sabe que algunos de los incluidos en la lista, como Marcelo Ebrard, Tatiana Clouthier -quien mucho abonó al triunfo del 2018-, Esteban Moctezuma o Juan Ramón de la Fuente, por más méritos que tengan, se atoran en el filtro de los morenistas radicales que cada vez más dominan, no solo el partido, sino el Gabinete.

Para ellos, los que se dicen fundacionales, los apellidos Sheinbaum, Robledo, Cárdenas, Alcalde e incluso Monreal, son más manejables bajo los códigos puristas de la llamada Cuarta Transformación.

Por eso decimos que no hay que batear las bolas ensalivadas y las bolas bobas que lanza el pitcher del 2024. Las jugadas reales se estarán cocinando en los próximos 24 meses. Y para entonces, muchos de los mencionados, podrían ya estar fuera del equipo.

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