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18 de Septiembre del 2018

Los “chivos” de AMLO

Las declaraciones de AMLO sobre Rosario Robles no se entienden sin el contexto. El Presidente Electo nunca exculpó a quien es vista como la autora intelectual de la Estafa Maestra. Habría que recordar que fue Robles quien traicionó a López Obrador en la trama de los “video-escándalos” del 2004.

Un enorme revuelo se dio por las declaraciones que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador hizo sobre Rosario Robles y los dineros públicos desviados a través de la Estafa Maestra.

El escándalo se generó por los titulares y las interpretaciones que algunos medios hicieron de lo dicho por López Obrador, sin ubicarlas en el contexto de cómo lo dijo.

El sabor que imperó para quienes solo leen titulares, es que el presidente electo ya decidió que no va a perseguir la corrupción. Que exculpa a Rosario Robles, a la que califica de “chivo expiatorio”,es decir, de una pobre víctima.

De paso, López Obrador cuestionó a los medios de comunicación que buscan en el linchamiento a esos “chivos expiatorios” su pan y circo, sin buscar llegar a los “jefes de la mafia”, que –dice- son los que mueven los hilos y se benefician de los grandes desfalcos nacionales.

Vamos por partes. Primero, el presidente electo jamás exculpó a Rosario Robles. Cuando se le cuestionó del tema dijo textual: “…si existen investigaciones en curso en contra de la funcionaria federal, se les dará seguimiento”.

Para no dejar duda todavía fue más claro al decir: “Si hay investigaciones abiertas se van a continuar,pero eso no corresponde al Ejecutivo. Eso va a depender del Poder Judicial”.

Hasta aquí, una declaración muy respetuosa de las instituciones a las que los malquerientes de López Obrador dicen que él desprecia.

Pero el presidente electo también fue claro al descartar una “persecución” en contra de Rosario Robles.Y cuando se habla de persecución, entra el factor político.

Para nadie es un secreto que las relaciones entre López Obrador y Robles se hicieron añicoscuando emergieron los videos de Carlos Ahumada y René “El de las Ligas” Bejarano.

Y en esa telenovela, en la que Robles era pareja sentimental de Ahumada y líder del PRD, la ahora secretaria del gabinete peñista fue pieza clave para fraguar el “complot” con quienes llevaron esos videos a una televisora.

Luego entonces dicen que contra Robles viene una “persecución”, por su traición y su deslealtad. De eso fue de lo que se quiso deslindar López Obrador. Nada personal.

Pero luego en los titulares se apuntó que el presidente electo decía que Robles era un “chivo expiatorio”. Analicemos esa declaración.

Primero, la respuesta de López Obrador fue a un cuestionamiento expreso de un reportero que preguntó: “¿Rosario Robles es un chivo expiatorio, sí o no?”

La respuesta del presidente electo fue: Sí, como los otros, porque los de la mafia del poder y a algunos medios de información les gusta mucho ofrecer circo a la gente. Y nosotros ya no queremos eso”.

Lo que López Obrador dice es que Rosario, como muchos otros políticos son títeres que se prestan a operar las corruptelas, pero que para terminar con ellas hay que perseguir a los titiriteros. A los que mueven sus hilos.

En fin, que abundan en el ambiente quienes sembrando preguntas y sacando de contexto las respuestas,pretenden fabricarle un mal ambiente de opinión al presidente electo.

Igual que con lo que López Obrador dijo sobre la quiebra nacional y el Banco de México. Nada de echar la culpa a otros.

Pero si la política monetaria se va a restringir en el arranque del nuevo sexenio, será por las condiciones adversas de deuda, la caída en la producción petrolera y la crisis de las refinerías que obligan a exportar gasolinas pagadas en dólares.

No será porque el presidente electo vaya a modificarla. Ya reiteró que él respetará la independencia del Banco de México.

El mensaje es claro. No hagamos olas donde apenas existe un charco.