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18 de Abril del 2019

Las 7 Palabras de la 4T

El Viacrucis de la Cuarta Transformación va camino al calvario, soportando a cuestas una pesada cruz de dudas y cuestionamientos donde su apóstol Andrés Manuel es al mismo tiempo vitoreado por las masas que crucificado por el Sanedrín de la llamada Mafia del Poder. ¿Qué se esconde detrás del evangelio lopezobradorista después de casi cinco meses de arrastrar el pesado madero?
El Viacrucis de la Cuarta Transformación va camino al calvario, soportando a cuestas una pesada cruz de dudas y cuestionamientos. Su apóstol Andrés Manuel es al mismo tiempo vitoreado por las masas que crucificado por el Sanedrín de la llamada Mafia del Poder. Y al igual que el Mártir del Gólgota, sus evangelios están plagados de parábolas sobre el destino de un México mejor, aquel paraíso en el que se instale el reino eterno de la República Amorosa. Pero ¿qué se esconde detrás del evangelio lopezobradorista después de casi cinco meses de arrastrar el pesado madero? Analicemos.

I.- “Y en la tercera, resucité de entre los muertos”

Después de que fue crucificado en las urnas en 2006 y en 2012, el apóstol Andrés Manuel volvió a la vida en el 2018. No fue con el PRD, que como moderno Judas fue comprado por treinta denarios, sino bajo el manto de Morena, su  nuevo partido que como Simón, El Cirineo, quien le ayudó a cargar la pesada cruz. Su resurrección hizo temblar el suelo azteca.

II.- “Perdónalos, aunque sí sabían lo que hacían”

De acuerdo al Nuevo Testamento de la 4T, la llamada Mafia del Poder es el Génesis y el Apocalipsis de todos los pecados. El contubernio entre políticos y empresarios santificó a unos cuantos fariseos que acapararon privilegios y concesiones de la riqueza nacional. Pero a diferencia de aquellos a los que Jesús buscó que su Padre los perdonara, estos sí sabían lo que hacían. Están condenados, pero ninguno en la cruz.

III.- “Si robaban los de arriba, pues cómo no iban a robar abajo”

El apóstol Andrés Manuel tiene a sus Dimas y tiene a sus Gestas. Y al igual que los dos ladrones crucificados junto a Jesucristo, unos son malos y otros son buenos. ¿Cómo saber quién es quién en la 4T? Las escrituras no son claras en el Nuevo Evangelio lopezobradorista. No, al menos para un pueblo confundido, que no entiende cómo se ganó el voto, prometiendo acabar con aquellas  mafias a las que ahora les pide consejos. ¿El Señor en la Última Cena sentando a su lado a Caifás como su apóstol número 13? Mal presagio.

IV.- “Tengo miedo, pero no soy cobarde”

Al igual que Jesucristo mostró su humana debilidad en el bíblico Monte de los Olivos, el apóstol Andrés Manuel acepta sus temores, pero rehúye a la cobardía. Sus críticos le reprochan su escasa seguridad que lo coloca al filo de la muerte, pero sabe que uno de sus posibles destinos es el de ser mártir. Como lo fue el prócer de la segunda transformación, Francisco I. Madero. Caifás y Huerta son la misma cosa.

V.- “El Pueblo es bueno y sabio”

Como moderno Pilatos, el apóstol Andrés Manuel le endosa la responsabilidad de sus decisiones al pueblo. Como lo hizo el jefe político de Judea al pedirle a la multitud que eligiera a quién liberaba, si a Jesucristo o a Barrabás. Lo hace con preguntas a mano alzada o con cuestionadas encuestas sobre si se continúa con el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, militariza la Guardia Nacional o somete a votación la revocación de mandato. Pero el evangelizador de la Cuarta Transformación tiene que recordar que el pueblo bueno y sabio con frecuencia se equivoca. Y si lo duda, que le pregunte a Pilatos por qué el pueblo le pidió liberar a Barrabás y crucificar a Jesús.

VI.- “Morena, en tus manos encomiendo mi espíritu”

Para escribir el Nuevo Testamento, el apóstol Andrés Manuel necesita de su partido, que desde el púlpito legislativo le escriba su legado. La promesa de un paraíso pasa por los templos legislativos controlados por los sacerdotes morenistas Ricardo Monreal y Martí Batres, a los que Yeickol Polevnsky, cual moderna Magdalena, se rehúsa a lavarles los pies. ¿Serán las disputas entre esas raleas de Morena lo que ponga en peligro la buena nueva de la Cuarta Transformación?

VII.- “Me canso ganso”

Si al tercer día Jesucristo resucitó de entre los muertos, ¿podrá el apóstol Andrés Manuel hacerlo de entre los vivos, después de soportar seis años la corona de espinas de sus detractores, los azotes con el látigo mediático y la conspiración de los nuevos Caifás y Pilatos? El evangelista de Macuspana, emulando -no a Jesucristo sino a Tin Tán- sin duda respondería: “Me canso ganso”.   ¿Cual será el final del testamento lopezobradorista después de seis años? El fin de los tiempos solo admite una de dos posibilidades: “Todo está consumado” o “Padre, por qué me has abandonado”.