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24 de Julio del 2018

Laguna Verde, alerta roja

Es urgente que la Comisión Federal de Electricidad salga a dar la cara para confirmar o desmentir un potencial accidente en la Central Nuclear de Laguna Verde, en Veracruz.
Es urgente que la Comisión Federal de Electricidad salga a dar la cara para confirmar o desmentir un potencial accidente en la Central Nuclear de Laguna Verde, en Veracruz. En los últimos días circulan informes de que seis trabajadores de esa planta de energía nuclear sufrieron contaminación por materiales radioactivos -Cobalto-60, que los pone en riesgo de contraer cáncer. El caso, aunque sea poco conocido, sucedió hace meses y presumiblemente fue ocultado deliberadamente por el Jefe de Protección Radiológica, David Morgado Acosta, a quien acusan de alterar los registros para esconder la radioactiva información. No se trata de una simple filtración informativa. Está exhibida en el documento de inspección IIIE-01/18- LV01 en el que se dan los detalles y se reconoce lo que durante meses se negó. El problema radica en que de acuerdo al artículo 258, fracción IV del Reglamento General de Seguridad Radiológica, de confirmarse el ocultamiento intencional del accidente, podría revocarse la licencia de operación a la única planta de energía nuclear mexicana. Ese reglamento dice al calce: “Es motivo de suspensión de la presente licencia cuando la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardia (CNSNS) considere que existe una afectación significativa a la seguridad debido a que la CFE proporcione información falsa sobre aspectos relacionados con la seguridad de la Central….” Ya los seis trabajadores, a lo que mantenían silenciados bajo amenaza de despido, emitieron un comunicado que ya investiga el ingeniero Juan Eibenschulz Hartman, director de la CNSNS. El problema de Laguna Verde se complica, porque se advierte que la Asociación Mundial de Operadores Nucleares reprobó en su última inspección a la planta nuclear mexicana, que se instaló al borde de ganarse la clausura. Le dieron 90 días para para corregir las irregularidades. Laguna Verde siempre fue un proyecto controversial. Licitado en 1969 durante el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, se construyó con tecnología de 1976 y su primer reactor entró en operación 14 años después, en 1990, durante el sexenio de Carlos Salinas. Para cuando comenzó a operar, ya era obsoleta. Pero la generación de energía nuclear se estancó en México. Y a 42 años de entrar a la era de la tecnología nuclear, su generación satisface apenas el 3 por ciento del consumo nacional de energía. El lado mas negro de la historia es que desde hace años se cuestiona la obsolencia de sus reactores, similares a los que operaban en la planta de Fukushima, en Japón, que registró un accidente nuclear tras un terremoto el 11 de marzo del 2011. Tan obsoletos, que desde hace meses es urgente un cambio de válvulas de seguridad en Laguna Verde, mantenimiento que no puede hacerse porque ya no las fabrican. Y esa es otra alerta roja mas. El incidente del accidente oculto se da en momentos en que la CFE se evalúa la construcción de cuatro plantas nucleares nuevas, que se licitarían entre el 2019 y el 2028. La pregunta es si con la mala experiencia de Laguna Verde, vale la pena acelerar o definitivamente clausurar el programa nacional de energía nuclear. ¿Por qué apostar a algo tan riesgoso y dependiente tecnológicamente, cuando por sus evidentes riesgos países como Alemania e Italia la vetaron desde hace décadas? Hoy lo urgente es que la CFE salga al paso para aclarar sobre el presunto accidente y el peligro de que al confirmarse el ocultamiento o la falsificación de información, Laguna Verde estaría en peligro de ser clausurada.