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08 de Abril del 2019

La piñata de Trump

La disputa electoral anticipada de Estados Unidos entre demócratas y republicanos para cambair a Trump tiene en el horizonte a una víctima: México
Donald Trump entró en fase de reelección. Aunque faltan 19 meses para que los norteamericanos voten para confirmarlo o expulsarlo de la Casa Blanca, distintas circunstancias dispararon esa lucha anticipada. Una, que los demócratas sienten que el mandatario tiene decepcionada a la opinión pública –la norteamericana y la internacional- por su errático, furibundo, confrontativo y poco ético liderazgo.   Y el número de precandidatos demócratas que ya están apuntados para disputarle a Trump la silla presidencial crece por días. Bernie Sanders, Elizabeth Warren, Joe Biden, Beto O´Rourke, Julian Castro, Cory Bookery y Tulsi Gabbard, entre otros, ya están en la línea de salida. En el lado republicano, el desenlace del Rusiagate, que en principio le es favorable, le inyectó a Trump los esteroides políticos suficientes para declararle la guerra a sus rivales demócratas, que buscaban afanosamente el impeachment. Pero esta disputa electoral anticipada tiene en el horizonte a una víctima: México. Una vez mas nuestro país será el rehén en la batalla entre republicanos y demócratas. Como ya lo fue en la elección del 2016, cuando el muro fronterizo se convirtió en bandera  insignia de la victoria de Trump. El éxito de un líder radica en su capacidad para vender una esperanza de un mayor bienestar o su promesa de liberar a su pueblo de una amenaza a su tranquilidad presente o futura. Trump ya no puede vender esperanzas. El descomunal déficit comercial da fe de que su guerra de aranceles contra México y China no rindió los frutos esperados. Y el histórico déficit fiscal de un trillón de dólares revela que el crecimiento norteamericano está fincado, mas que nunca, en pedir prestado. Por eso como candidato para el 2020,  Trump está obligado a sacar del closet, una vez mas, a los enemigos. Y en los primeros lugares de esa lista están los migrantes y las drogas. Con la mala noticia que el presidente norteamericano le endosa esas dos calamidades a México. Y por eso somos su villano favorito. Con los migrantes, Trump busca demostrarle a su electorado que México hace muy poco o nada por detener el flujo de migrantes centroamericanos. Y busca que México entero sea una garita en donde se detenga ese flujo migratorio, con todas sus consecuencias. Imposible servirle de policías. Por eso nos castigará, aunque sea con un tweet o con un encendido y amenazante discurso. Y en las drogas, el reto unilateral de que sea el gobierno mexicano el que detenga los envíos de cocaína y heroína,  pero sobre todo de las nuevas drogas sintéticas, nos coloca en desventaja. Sin aceptar que el tráfico de drogas tiene su origen en su elevado consumo en Estados Unidos, poco o nada se puede hacer para cumplirle el capricho a Trump. Mientras exista demanda creciente, la oferta también crecerá proporcionalmente. Y ese será el otro lunar para México en la campaña presidencial 2020. Los demócratas saben muy bien que Trump buscará de nuevo convertirnos en su piñata para reelegirse. Y tienen que levantar la guardia. La líder demócrata Nancy Pelosi ya salió a advertir que si nuestro país busca que se ratifique el nuevo tratado comercial debe cumplir las condiciones de hacer ajustes serios a la política laboral. Y eso en México creará serias tensiones. Por lo pronto Trump dio ayer su primer paso para crear el palo con el que golpeará la piñata. Y en una jugada política ya esperada, removió a la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen. Y en su lugar instaló en tan delicada posición a Kevin McAleenan, quien fungía como comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza. Por eso hace bien el presidente Andrés Manuel López Obrador en no gancharse con las provocaciones de Trump. Los mexicanos no debemos aceptar ser su piñata, mucho menos su chaperón en su intento de reelección.