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20 de Septiembre del 2018

La novia del Alcalde

Los ciudadanos de San Pedro Garza García dicen que Mauricio Fernández está cerrando su gestión como alcalde con una ocurrencia que podría ser calificada como una “pendejada fifí”. Quizás esto confirma el rumor que su familia lo “becó” para que se dedicara a la política y no al negocio familiar.
Un muy lamentable final como político está viviendo Mauricio Fernández Garza Sada, el tres veces alcalde de San Pedro Garza García, el municipio “modelo” con el ingreso per cápita mas alto de México. Su última puntada, calificada entre sus conciudadanos como una “pendejada fifí” : nombró a su novia Aleyda Ortega como directora del Patronato de Museos, los que se están construyendo con dinero de los impuestos, para exhibir su colección arqueológica y de arte. Y para que vean el cinismo en el que caen, aún los que se dicen políticos educados y fifís, educados en las mejores universidades de México y el extranjero, el alcalde sampetrino dijo que su absurda decisión fue ¡para cubrir un ilícito! Sí, porque su novia será directora “solo para efectos legales”, porque la verdadera titular del proyecto es la arquitecta francesa Valerie Sauthier, pero como es extranjera, está impedida legalmente. ¿No tiene visa de trabajo? ¡Vaya cinismo el de Fernández Garza Sada! Tres desgracias en una. Su novia como tapadera de una extranjera, quien no puede cobrar por supervisar una obra pública, que dicho sea de paso debió ser asignada como oportunidad a un talentoso arquitecto mexicano. Pero esa no es la única estupidez que el alcalde del municipio mas rico de México está heredando en su patética salida de la política. El domingo pasado, Fernández Garza Sada alertó a que su salida de la alcaldía puede ser vista por el crimen organizado como una oportunidad de que San Pedro se vuelva una “plaza disponible” por la que hay que pelear. La advertencia se la hizo a su sucesor, el independiente Miguel Treviño, quien le arrebató al PAN los 30 años de dominio político con el voto de una ciudadanía harta de excesos albiazules como los de Mauricio. Con su declaración, Fernández Garza Sada confirmó de facto lo que se le exhibió hace 9 años, cuando admitió en grabaciones que él pactó con el cártel de los Beltrán Leyva. ¿Su acuerdo de entonces? Fue cuando les dijo: Señores capos, pueden vender su droga en mi municipio, pero absténganse por favor de secuestrar o cobrar piso. Y todavía en el colmo del absurdo y de la torpe complicidad, el llamado Grupo de los Diez -integrado por algunos los empresarios mas conspicuos de México y que residen en San Pedro- le financiaron el pago de cinco millones de pesos mensuales para comprarle la paz a “los malitos”. Una paz que de acuerdo al decadente alcalde de San Pedro, vuelve a la fragilidad, porque los acuerdos que él hizo ya no existirán y el municipio volverá a entrar en disputa territorial. Si eso sucede en el vecindario mas rico de México, donde gobiernan los descendientes de las familias mas acaudaladas, hombres que se suponen cultos, sensatos y preparados, ¿por qué nos espantamos de alcaldes como el famoso Hilario Ramírez Layín, que al menos en un golpe de honestidad nos confiesa que “robó poquito”? Si Mauricio Fernández Garza Sada es incapaz de entender lo ilegal que es instalar a su novia como tapadera de una trabajadora ilegal, extranjera, y que pactar con el crimen organizado no es malo para su comunidad, estamos perdidos. Quizás esto confirma aquella leyenda que decía que su familia “becó” a Mauricio para que se dedicara a la política… para que se alejara de sus aspiraciones de dirigir ese conglomerado familiar que es el Grupo Alfa. Por lo visto, les salió barato.