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19 de Febrero del 2018

La “maldición” de Bucareli

Algo tiene de maldito ese despacho de la calle Bucareli, que tres de los últimos secretarios que lo ocuparon tuvieron accidentes aéreos. Dos murieron y uno más está en observación.
Algo tiene de maldito ese despacho de la calle Bucareli, que tres de los últimos secretarios que lo ocuparon tuvieron accidentes aéreos. Dos murieron y uno más está en observación. Si fuera estadístico, sería improbable. De los últimos seis secretarios de Gobernación,tres tienen en su haber la mala suerte de caer del cielo en sus aeronaves. Es decir, un 50 por ciento de probabilidades, lo que -por la razón que sea- convierte esa Secretaría en la posición política más riesgosa del planeta. Curiosidad o no, la elevada mortalidad en los accidentes de esa dependencia –y de la secretaría de Seguridad Pública- se dispara a partir del sexenio de Vicente Fox, estalla con Felipe  Calderón y se prolonga hasta el de Enrique Peña Nieto. Son los tres sexenios en los que arrecian las disputas de los cárteles de la droga por dominar el territorio mexicano, desatando una sangrienta guerra que aún mantiene a México entre las naciones más violentas del mundo. El primer aviso fue el 21 de septiembre del 2005, cuando el  helicóptero Bell 412 ER de la Policía Federal Preventiva, en el que el viajaban secretario de Seguridad Pública, Ramón Martín Huerta, y 8 personas más, se desplomó falleciendo todos sus ocupantes. La aeronave se dirigía al penal de La Palma, una prisión de alta seguridad, sede del confinamiento de grandes capos del narcotráfico mexicano. ¿Se frustró algún canje? El segundo suceso aéreo se dio el 4 de noviembre del 2008, cuando en plena Ciudad de México se desplomó el Leajet 45, matrícula XC-VMC, falleciendo el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y el director de la SEIDO, José Luis Santiago Vasconcelos. El saldo de muertos fue de 16. Ambos funcionarios regresaban de San Luis Potosí, a donde acudieron oficialmente a un evento de seguridad, pero en donde se especuló que habrían sostenido un encuentro con alguno de los jefes de los cárteles, quien ya le había puesto precio a la cabeza del titular de la SEIDO. El tercer accidente aéreo fue el de otro titular de Gobernación, Francisco Blake Moraocurrido el 11 de noviembre del 2011 y en el que perdieron la vida 7 personas. El entonces inquilino de Bucareli se desplomó en un helicóptero SuperPuma atribuyendo el accidente a “condiciones meteorológicas”. Durante la gestión de Blake,   la guerra calderonista contra los cárteles estaba en su punto cúspide. Y el último episodio de “caídos del cielo” lo protagonizó el pasado sábado el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, quien junto con el gobernador Alejandro Muratse trasladaba a inspeccionar los daños del sismo en Oaxaca. Al margen del peritaje aun en proceso, está claro que el helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana se desplomó por la impericia del piloto o por una falla mecánica, pues la aeronave cayó sobre civiles dejando un saldo de 14 personas muertas. Cuando se dio a conocer la noticia del accidente aéreo en Oaxaca, no pocos recordaron una de las primeras declaraciones de Navarrete Prida, tras asumir el cargo en sustitución de Miguel Ángel Osorio Chong. El nuevo inquilino de Bucareli declaró que el principal objetivo del gobierno era desmantelar el Cártel Jalisco Nueva Generación y que los esfuerzos se enfocaban a la captura del su líder, Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”. Por eso decimos que la de Bucareli es una oficina “maldita”. Dos secretarios muertos, uno más lesionado en observación y un total de 46 víctimas mortales en tres accidentes, lo confirman. Y eso, estadísticamente, no puede ser obra de la casualidad.