FACEBOOK

VISTAS
04 de Abril del 2018

La "invasión" de Trump

Al ver el éxodo de migrantes a su país exhibido en un reportaje de Fox News, Donald Trump pensó lo peor y concluyó que el muro fronterizo ya no es suficiente
Tendido en su mullida cama de la recámara presidencial de la Casa Blanca, con su estratégica arma a la mano –un Iphone cargado con Twitter- el presidente Donald Trump veía su canal favorito, Fox News. De súbito unas imágenes le echaron a perder el bocado de su McDonalds. Eran escenas de un reportaje sobre el éxodo de cientos de centroamericanos, en su paso por México y con destino en los Estados Unidos. Las tomas aéreas -sin duda captadas desde algún dron-  sacudieron los aposentos y la mente muy poco inteligente del controvertido mandatario norteamericano. Y como si esas escenas fueran algo nuevo, Trump imaginó lo peor. “¡Oh, my God. Those central american and mexican bastards, all criminals and rapists  are invading my country!” (Oh, por Dios, estos bastardos, criminales y violadores centroamericanos y mexicanos están invadiendo mi país!). Su visceral reacción fue la de viralizar su ignorancia entre sus radicales fans de America First, preguntándoles si habían visto el apocalipsis migratorio que les “descubrió” Fox News. Bastó un día para que el atorón de esa Big Mac en su garganta se tradujera en política de Estado:Vamos a militarizar la frontera con México, amenaza ya el inquilino de la Casa Blanca. El impagable muro ya no fue suficiente. Es una promesa que no podrá cumplir. Por eso hoy intenta reemplazar el concreto y el acero por uniformes y fusiles. Olvida Trump que los fenómenos migratorios, como el de esas escenas de centroamericanos, no son exclusivos de los Estados Unidos. En Europa millones de africanos cruzan en balsas el Mediterráneo para asilarse en Alemania, Francia, Italia o España. En el mismo Viejo Continente, cientos de miles de iraníes expulsados por guerras fratricidas, buscan desesperadamente refugio en cualquier nación que les deje acampar a la intemperie. Decenas de miles de venezolanos, agobiados por su crisis política y alimentaria del in-maduro chavismo, sortean su crisis emigrando hacia Colombia, Brasil o Perú. Y sin ir lejos, a Trump le bastaría asomarse a Florida, a unas cuadras del club de golf Maralago, para recordar el éxodo de las decenas de miles balseros cubanos que huían del infierno castrista. La explicación es simple. Los seres humanos somos como las abejas. Volamos a buscar el azúcar de las flores para producir miel. Y no importa la distancia, las inclemencias o las amenazas en el camino. La miel es miel. Durante décadas el “croony capitalism”, esa explotación a ultranza obsesionada con la maximización de las utilidades, viene enriqueciendo más a los muy pocos y empobreciendo más a los muchos. Alguna vez contuvieron esas migraciones explotando su miseria bajo el esquema de la “maquila”. Mano de obra barata, incluso miserable, aprovechada en condiciones muy ventajosas, a cambio de una gota de miel. Los países del primer mundo son un venero de miel. Y las abejas olvidadas -sean mexicanas, centroamericanas, musulmanas o africanas- buscan en Estados Unidos, Alemania, Francia o España la miel que les hace falta. No es un asunto ni de muros ni de militares en la frontera, señor Presidente Trump. La “invasión” que le arruina su cena de McDonalds no es sino consecuencia del egoísmo de políticas transnacionales, colonialistas -lo mismo americanas, que soviéticas, inglesas o españolas- que por décadas explotaron la miseria apadrinando dictaduras opresoras. Los Castro, los Somoza, los Trujillo, los Ríos Mont, los Sha o los Hussein fueron simples instrumentos para arrancarle la miel de esos pueblos que hoy, miserables, olvidados y sin destino,son su peor pesadilla migratoria. ¡Despierte a la realidad!