18 de mayo 2021

19 de abril 2021

¡Que alguien me explique!

La Fiscalía, golpe final

Lo que hoy se vive en la realidad política de México es que, desde la presidencia de la República, sin inclusión, sin consensos y con desplantes autócratas, Andrés Manuel López Obrador decidió que “Solo Yo Reescribiré la Historia”

Por Ramón Alberto Garza

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“Juntos Haremos Historia” fue en 2018 el exitoso lema de la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador con el que se instaló en Palacio Nacional.

La convocatoria prometía direccionar el cambio de la llamada Cuarta Transformación con el concurso de todos los actores, de cualquier género o ideología, de las distintas clases sociales, de las diversas etnias. El consenso en la pluralidad nos haría mejores.

Veintinueve meses después, la farsa se exhibe en todo su esplendor en el albazo con el que se votó -a espaldas de los legisladores- una reforma judicial que, en un artículo “transitorio”, le ampliaría al presidente de la Suprema Corte dos años a su mandato de ley, que es de cuatro años.

Solo el golpe del senador Dante Delgado sobre el escritorio de su curul y su abierta denuncia de un contubernio en lo oscurito, alertó sobre el albazo que se estaba votando sin ser presentado, analizado y debatido.

“He estado denunciando, de tiempo atrás, la captura del Poder Judicial por parte del presidente de la República. Publiqué hace dos meses una carta en la que señalaba la subordinación del presidente de la Suprema Corte al presidente de la República… El acabose es este artículo adicional. Es indignante que el Senado de la República, sin discusión previa, sin concertación, lleve adelante una decisión política trascendente para la división de poderes… Causa horror la aplicación de este ejercicio”.

El golpe a la independencia del Poder Judicial se dio, no solo con los senadores que integran la mayoría de Morena en la Cámara Alta, sino con la silenciosa complicidad de algunos legisladores de oposición, del PRI y del PAN, que votaron a favor o simplemente se ausentaron, para permitir instalar a modo el control sexenal de la Corte, bajo la tutela obsequiosa del ministro Arturo Saldívar.

Pero este es solo el último capítulo que viene a confirmar la traición a aquella promesa de “Juntos Haremos Historia”.

Lo que hoy se vive en la realidad política de México es que, desde la presidencia de la República, sin inclusión, sin consensos y con desplantes autócratas, Andrés Manuel López Obrador decidió que “Solo Yo Reescribiré la Historia”.

De consumarse este asalto al Poder Judicial, los tres poderes que con independencia buscan el equilibrio político en cualquier sociedad, estarán en México sometidos a una sola voluntad: la del presidente de la República en turno. Traición abierta a la democracia.

Pero el de la Corte, no parece ser el último capítulo con el que se consumaría el desprecio de la República para darle paso a la instauración de un régimen tan absolutista como autoritario.

En los últimos días se viene librando dentro de las puertas de Palacio Nacional otra batalla más. Es la de la autonomía de la Fiscalía General de la República.

Creada como un ente independiente a propuesta del propio presidente Andrés Manuel López Obrador, es una fiscalía autónoma para investigar y perseguir los delitos federales que vino a reemplazar a la siempre cuestionada Procuraduría General de la República, dependiente del presidente en turno.

Y con la aprobación de las dos terceras partes del Senado, el 18 de enero de 2019, a menos de dos meses de instalado el gobierno de la Cuarta Transformación, Alejandro Gertz Manero fue electo como el primer fiscal independiente.

Pues hoy, Gertz Manero está sometido desde Palacio Nacional a fuertes presiones para acelerar la judicialización de carpetas que tienen relación con candidatos -sobre todo de oposición a Morena- que estarían en la boleta del próximo 6 de junio.

El fiscal independiente se niega a acatar la urgencia presidencial, bajo el argumento de que los expedientes entregados están incompletos y no permiten la consignación de los presuntos acusados.

Y desde la Unidad de Inteligencia Financiera, el organismo anticorrupción que preside Santiago Nieto, la respuesta es que sí abundan las pruebas que permiten procesar judicialmente, al menos, a una media docena de candidatos tanto a gobernador, como a alcaldes o a diputados federales.

En medio de la disputa ya apareció la urgencia presidencial frente a la crucial elección de medio término y se deslizan intenciones de que el fiscal General de la República presente su renuncia.

Gertz Manero se resiste. Rechaza claudicar a la autonomía que le concede la Ley para someterse a la voluntad de la casa presidencial.

Sin duda, en los próximos días aparecerán evidencias claras de los desencuentros entre el presidente y el fiscal de la Nación.

La pregunta de fondo es: ¿Qué rumbo y bajo qué argumentación se impulsaría en la antesala de una elección nacional el posible relevo de Gertz Manero?

Y si así fuera, ¿sería Santiago Nieto, el implacable investigador anticorrupción, la nueva opción para la Fiscalía?

Frente a lo aprobado, ya para regalarle al presidente de la Corte una posición sexenal y frente las abiertas discrepancias con la Fiscalía General de la República, solo resta rescatar algunas de las reflexiones del senador Dante Delgado, en el cierre de su encendido discurso. 

“Es indignante que el Senado de la República, sin discusión previa, sin concertación, lleve adelante una decisión política trascendente para la división de poderes. Causa horror la aplicación de este ejercicio. Son de las peores prácticas parlamentarias no usadas por el propio decoro, por el viejo régimen. El presidente de la Republica ha dicho que no son lo mismo. Y con eso nos está demostrando que tiene razón. Es peor que los peores presidentes que ha tenido México”.

¿En qué quedó sepultado aquello de “Juntos Haremos Historia”?

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