20 de abril 2021

3 de marzo 2021

¡Que alguien me explique!

La agenda es de Biden

La agenda del primer encuentro entre los mandatarios de México y Estados Unidos le perteneció al presidente Joe Biden. Y este es apenas el primer round. ¿Cambiamos de táctica y de estrategia o tiramos la toalla?

Por Ramón Alberto Garza

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Aunque se quiera vender como un encuentro amistoso que resaltó el respeto entre iguales, la cumbre virtual de los presidentes Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden tiene un dueño, y ése es el presidente de los Estados Unidos.

No buscamos ser aguafiestas, pero si jugamos al protocolo y no le llamamos a las cosas por su nombre, jamás avanzaremos en una relación tan estratégica y compleja como la que tenemos con Estados Unidos.

Por lo pronto, se acabaron los días del quid pro quo que dominaron la relación López Obrador-Trump y en la que mutuamente los mandatarios se usaron uno al otro para sus fines políticos personales. Pero al final del día, la cosecha de logros fue precaria.

El presidente Biden, en cambio, es serio, pragmático, sensato y no anda en busca de reflectores para conseguir falsos titulares de buena voluntad que se esfuman un día después de una cumbre virtual que termina en la nada.

Quizá por eso, y para dejar marca de la diferencia, poco antes del diálogo entre los presidentes López Obrador y Biden, la vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, y el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, abordaron el tema fronterizo.

Y el mensaje que se dio fue que las fronteras entre Estados Unidos, México y Canadá continuarán cerradas, no solo hasta que se concluya el proceso de vacunación, sino hasta que se certifique que los países vecinos -entiéndase el nuestro y Canadá- hayan cumplido con el manejo correcto de la pandemia.

Y ahí no hay duda, de que si somos el peor país con el mayor índice de mortandad por cada 100 contagios, salimos perdiendo. El que dos ciudades fronterizas en Texas, Laredo e Eagle Pass, sean las dos ciudades norteamericanas con más contagios per cápita habla por sí mismo.

El otro punto que era de esperarse, pero que para el presidente López Obrador debió ser un balde de agua fría fue la negativa del presidente Biden de enviar en este momento vacunas a México. Pero eran ilusos quienes esperaban otra respuesta.

El presidente López Obrador buscó ayer, en La Mañanera, minimizar la negativa de su homólogo norteamericano con un juego de palabras.

“Tratamos lo relacionado con el Covid y las vacunas. Para que se despejen dudas y malos entendidos, hubo una actitud, del presidente Biden, de mucha comprensión a nuestro planteamiento. Y los equipos de los dos países verán qué es posible y cuándo. Pero hubo muy buena disposición”.

Nada de eso. El presidente Biden fue muy enfático al decir que, mientras el gobierno de los Estados Unidos no alcance la inmunidad de rebaño, vacunando a la mayoría de sus ciudadanos que pagan impuestos para tener buenos servicios de salud, no hay opción de jugar al buen samaritano.

Primero salvamos a los de casa, después saldremos a curar al vecindario. Y para cuando eso se dé ya será junio o julio.

Y si alguien lo duda, que escuche de viva voz a la vocera Psaki responder a la pregunta concreta, que sobre el tema le planteó un reportero norteamericano.

-Cuando el presidente de México se reúna con el presidente Biden, hoy más tarde, se espera que le pregunte al presidente Biden si considera compartir parte de las vacunas contra el coronavirus, de Estados Unidos, con su país… ¿esto es algo que el presidente Biden esté considerando?

“No, el presidente ha dejado en claro que está enfocado en garantizar que las vacunas sean accesibles para todos los estadounidenses. Ese es nuestro enfoque”.

Pero el tema que apareció en la conferencia virtual y que quizás no fue lo suficientemente dimensionado, fue el de la exigencia del presidente Biden de que México asumiera la responsabilidad en el delicado tema del cambio climático, asistiendo a la cumbre, que sobre el asunto tendrá lugar en abril.

El quid de esta demanda es que, al ponerse sobre la mesa el tema del cambio climático, invariablemente tendrá que salir a debate la reversa que México le está dando a las energías limpias, como la solar y la eólica.

Y aquí el gobierno de la Cuarta Transformación tendrá que elegir uno de dos caminos: asumir los acuerdos que obligarían a respetar los pactos de la Reforma Energética o a romper con Estados Unidos y Canadá, con todo lo que ello implique, incluso para la sobrevivencia del T-MEC.

Sin apertura de fronteras que reactiven la economía, sin envío de vacunas al menos en los próximos cuatro o cinco meses y con la exigencia de darle su lugar a las energías limpias, la conclusión de la cumbre virtual es más que clara.

La agenda del primer encuentro entre los mandatarios de México y Estados Unidos le perteneció al presidente Joe Biden. Y este es apenas el primer round. ¿Cambiamos de táctica y de estrategia o tiramos la toalla?

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