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18 de Septiembre del 2019

Jesuitas con AMLO

Las palabras del Maestro David Fernández Dávalos comienzan a ser virales. El rector de la Universidad Iberoamericana revela que existe un ataque de carácter clasista y permanente contra el actual gobierno que se da en los terrenos ideológico, político y económico.
En medio del debate entre católicos y evangélicos sobre el gobierno de la Cuarta Transformación, emerge una tercera voz sin duda sensata, menos clasista, menos interesada, más ecuménica. Es la de los jesuitas, que en palabras del rector de la Universidad Iberoamericana, está difundiendo una defensa intelectual y política del proyecto de nación que persigue el presidente Andrés Manuel López Obrador. Las palabras del Maestro David Fernández Dávalos comienzan a ser virales, cuando revela que existe un ataque de carácter clasista y permanente contra el actual gobierno, que se da en los terrenos ideológico, político y económico. El rector de la Universidad Iberoamericana, aquella que cobijó la emergencia del movimiento #YoSoy132 en la campaña de Enrique Peña Nieto, desmiente que el actual gobierno carezca de contrapesos. Fernández Dávalos dice que “tiene los contrapesos de los grandes capitales del país, de la prensa, de los canales de televisión” y advierte que se trata de las élites surgidas del Porfiriato, desde 1910, que están siendo desplazadas del control político, mas no del control económico. El sacerdote jesuita repite una y otra vez esta homilía política, en su conferencia “El compromiso de los cristianos en la coyuntura de México hoy”. El rector de la Ibero reconoce que las élites confrontadas con el presidente López Obrador no desaprueban la política económica federal, porque coinciden con ella, dado que se están aplicando las fórmulas económicas tradicionales. Pero Fernández Dávalos advierte que esas élites sí reprueban las decisiones que tienen que ver con la Presidencia y que afectan los intereses de esos grandes capitales. Cita como ejemplos la cancelación del nuevo aeropuerto, en donde dice que existía un negocio multimillonario a su alrededor. También el tema de la refinería de Dos Bocas, porque viene a sustituir importaciones que todavía hoy son manejadas por esas élites. Ni qué decir de las compras gubernamentales que ellos controlaban y que hoy ya les fueron retiradas. En contraste con las posturas de otros centros universitarios privados, como el Tecnológico de Monterrey, que hace causa común con la Coparmex para crear un proyecto alternativo al de López Obrador, el rector de la Ibero dice que los sectores económicamente acomodados de la sociedad están enojados porque se sienten desplazados. Y lo que es peor, se sienten desplazados por los 30 millones de mexicanos que salieron a votar masivamente por López Obrador y a quienes desprecian. Las élites los consideran “seres no racionales, manipulables, comprables, que solo votan con las vísceras, sin medir las consecuencias”. Fernández Dávalos es muy explícito en que las élites creen que el apoyo al gobierno de la Cuarta Transformación viene de los “no humanos”, de los “sin cerebro”, como lo expresaban las pancartas en la marcha contra López Obrador: “Por ti votaron los sin cerebro, los incultos”. Y el rector de la Ibero considera que los opositores desde la derecha se preguntan “¿Por qué los que están para servirme ahora quieren gobernar? ¿Por qué me tengo que preocupar por escuchar a los que debieran permanecer callados?”. Fernández Dávalos considera que lo que subsiste es una lucha de castas en donde las élites se sentirían bien si cada quien asumiera su papel tradicional. Los de arriba a gobernar y los de abajo a obedecer. Radiografía más descarnada del conflicto político que vivimos no se puede dar. Y su valor radica en que el analista no es un furibundo izquierdista sobreideologizado a quien se le pueda descalificar como extremista, sino un respetado rector de una universidad tan prestigiada como la Iberoamericana. Sí, es un rector jesuita, de los mismos jesuitas que en los años 70 fueron expulsados del Tecnológico de Monterrey porque sus ideas estaban “envenenando” las mentes de los jóvenes estudiantes, quienes ya desde entonces cuestionaban los privilegios de las élites y el abandono de lo social.