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10 de Julio del 2018

'El Jefe' Diego regatea

En un artículo 'El Jefe' Diego dice que la presidencia se le entregó a un caudillo y no un jefe de Estado, pero fue el voto el que rechazó el primero de julio a un PRI-AN-RD
Diego Fernández de Cevallos, mejor conocido como El Jefe Diego, es uno de los políticos mexicanos con mejores credenciales para el debate. Maestro de la argumentación, fue el ganador indiscutible de aquel memorable primer debate presidencial en  1994, en el que con maestría dialéctica e histriónica confrontó a Ernesto Zedillo y Cuauhtémoc Cárdenas. Y cuando todos lo vieron ganador, El Jefe Diego se diluyó por casi dos semanas de la escena. Zedillo acabó instalado en Los Pinos. En esta última elección presidencial, el panista fue pieza clave para apuntalar al candidato de Al Frente Por México, Ricardo Anaya. Pero la estrategia falló. Pues ayer el Jefe Diego escribió en de Milenio Diario un artículo titulado: “Los ilusos terminan siempre desilusionados”. Abre haciendo un llamado a superar los agravios, a construir la concordia y a erradicar la mezquindad y las venganzas. Hasta aquí, de primera. Pero luego advierte que existen realidades a las que califica de preocupantes. Y las enumera. Una, que “la mayoría de los votantes, con enojo, impotencia y frustración, decidió cobrarle a la democracia sus magros resultados, y aprovechando su derecho al sufragio entregó la Presidencia de México a un caudillo, no a un demócrata, no a un hombre de Estado.” Con todo respeto al Jefe Diego, eso abona a la mezquindad que él mismo condena. Porque esa es la esencia de la democracia. Si el voto se dio con enojo, impotencia y frustración, fue por el hartazgo de las mayorías, cansadas de la corrupción, la inseguridad y la impunidad. Nadie le cobra nada a la democracia. En todo caso se le cobra al mal gobierno, al que saquea sin resultados, al que hace negocios con la obra pública o trafica con influencias en Cámaras y Cortes. La democracia ejercida a través del voto es el único instrumento que tienen los ciudadanos para rechazar, como lo hicieron el primero de julio, a un PRI-AN-RD, que gobernó en colusión para enriquecer a los menos y empobrecer a los más. ¿Que se le dio el voto a un caudillo? ¿Acaso Ricardo Anaya no fue un caudillo del neo-fascismo azul, que destruyó al PAN, aniquilando cualquier disidencia y operando para su proyecto muy personal? El otro argumento “preocupante” del Jefe Diego es que “Morena es solo un MOVIMIENTO, conformado por una masa informe que piensa y decide sobre el cerebro de su líder. Si intenta convertirse en partido político, sería contra natura, sería morir”. Eso dice el panista. Otro regateo más y otro acto de mezquindad. Morena es un partido registrado como tal, que recibe las prerrogativas que confiere el INE. Penoso es degradarlo a la categoría de simple movimiento, porque si esa es la receta, pues vayan haciendo del PRI el Movimiento Revolucionario Institucional o del PAN el Movimiento de Acción Nacional. A ver si repuntan y ganan. De hecho lo que se hizo con el Frente fue un Movimiento Anayista de Desintegración de Acción Nacional. Fracasó. Que si los morenistas son una “masa informe que decide sobre el cerebro de su líder”. ¿Y que son la CTM, la CNC o la SNTE? ¿Qué son los jefes de las bancadas partidista en la Cámara o en el Senado? ¿Masas informes, sin opinión, pastoreadas por sus líderes? Seamos más generosos, menos mezquinos. Que se juzgue a Andrés Manuel López Obrador y a Morena por los frutos del gobierno que harán. Que nadie anticipe. Y evitemos las descalificaciones de un proceso que, en democracia, el domingo primero de julio dictó aplastantemente su fallo.