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24 de Enero del 2020

INE vs. Bucareli

Como celosos guardias, en el INE gritan que no pueden vulnerar el padrón. Pero si de verdad lo fueran se darían cuenta que este ya se oferta en internet.
El Instituto Nacional Electoral, mejor conocido como el INE, está convertido en un bloque opositor a la Cuarta Transformación. Después de los debates sobre su elevado presupuesto en tiempos no electorales, los jaloneos por las intenciones de reducir las desbordadas aportaciones a los partidos políticos, emerge hoy una nueva disputa con la Secretaría de Gobernación. La historia comienza cuando desde los cuarteles de Bucareli, la Secretaria Olga Sánchez Cordero le solicitó al INE los registros biométricos de los mexicanos registrados en el padrón electoral, es decir, su rostro y sus huellas dactilares. Nada más. Jamás la Secretaría de Gobernación exigió al INE que le entregara el padrón electoral, como hoy el presidente Lorenzo Córdova y algunos de sus consejeros salieron a denunciar a medios, para iniciar una nueva batalla contra los molinos de viento. La razón que tiene Gobernación para solicitar los registros biométricos es muy sencilla. De las cuatro instancias que tienen esos registros biométricos –Secretaría de Relaciones Exteriores, el SAT y el Seguro Social- el del INE es el más completo y actualizado. Desde el arranque del nuevo gobierno, la Secretaría de Gobernación evalúa darle a cada mexicano una Cédula de Identidad, como existe en la mayoría de los países desarrollados. Un documento oficial que le dé al ciudadano una identidad única y confiable que sea válida en trámites y gestiones. Públicas y privadas. El proyecto de esa Cédula de Identidad tiene cinco sexenios cocinándose, pero ni el PRI ni el PAN la lograron cristalizar. Lo más cercano es hoy la Credencial de Elector. Por eso es lo único que se exige como documento de identificación oficial. Pero resulta que los mexicanos que tienen Credencial de Elector son solo aquellos mayores de 18 años, lo que significa que los 40 millones de mexicanos menores de edad no tiene una documento que les valide su identidad. Si acaso pueden recurrir a su credencial del Seguro Social o a su pasaporte, si lo tienen. Esa Credencial de Elector, sin embargo, es muy vulnerable. Sobre todo porque las actas de nacimiento con el que se dan pueden ser falsificadas, sin control alguno, en pequeñas poblaciones donde su expedición es casi una industria. Con un acta de nacimiento falsa, se puede conseguir una Credencial de Elector que acaba por ser igualmente falsa. Y eso se presta a todo tipo de uso ilegal del documento. Con el agravante de que al INE nadie le notifica el fallecimiento del propietario de la Credencial de Elector, que después del fallecimiento puede ser usada por un tercero, sin que se genere una alerta. La Secretaría de Gobernación, en cambio, tiene las actas de defunción, con lo que desaparecido el titular de la futura Cédula de Identidad, esta se da automáticamente por inválida. Hasta ahora, Relaciones Exteriores con los pasaportes, el SAT con el registro de causantes y el Seguro Social con la cédula de salud, ya entregaron a Bucareli sus registros biométricos. Pero el INE dice que no. Sus directivos se envolvieron en la bandera de Niños Héroes y se lanzaron al precipicio buscando hacer una tormenta mediática donde no la hay. Gritan como celosos custodios que se les quiere vulnerar el padrón electoral, cuando solo les están solicitando los biométricos, no los nombres, ni los domicilios o la profesión. Si de verdad fueran celosos custodios se darían cuenta de que ese disputado y tan secreto padrón del INE se oferta en venta en páginas de redes sociales, precio incluido. Ya la Secretaría de Gobernación lanzó un exhorto para no hacerle el caldo gordo al INE generando tormentas donde ni aguaceros hay. La pregunta, sin embargo, es ¿quién le va a poner un alto al INE que se siente un feudo que no puede ni debe ser fiscalizado. Una ínsula en la que solo cuentan las órdenes, los deseos y los caprichos de su presidente Lorenzo Córdova? ¿Alguien tiene la respuesta?