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05 de Abril del 2018

INE y FEPADE: la bronca

El oscuro financiamiento de “El Bronco” en la recolección de sus firmas no puede ser más transparentemente tramposo. Código Magenta publicó un reportaje que evidencia la encubierta operación de lavado de dinero, considerando que está claro que, de acuerdo al INE, el origen de al menos 17 millones de pesos empleados por el aspirante a candidato es desconocido. Es tiempo de que tanto en INE como la Fepade tomen cartas en el asunto y asuman su postura de árbitros electorales confiables.

El Instituto Nacional Electoral está bajo la lupa. Y en estos días pondrá a pruebasu imparcialidad y su autenticidad como árbitro electoral en la contienda presidencial 2018.

El centro del conflicto: el oscuro financiamiento detectado a Jaime “El Bronco” Rodríguez en la recolección de sus firmas en busca de instalar su nombre en la boleta electoral.

El caso no puede ser más transparentemente tramposo. El aspirante a candidato independiente utilizó todo un catálogo de marrullerías para justificar el gasto de por lo menos 17 millones de pesos en su fallida operación política.

Para hacerlo, de algún lado se hizo de esa millonaria suma, la misma que “blanqueó” a través de ciudadanos que fueron contratados, en el mejor de los casos, o ni siquiera consultados, en el peor, para que prestaran sus nombres y convertirlos en “donadores voluntarios” a la causa.

Pero los operadores de El Bronco la fallaron o fueron instruidos por su jefe para fabricar esa burda trama, en la que se sintieron más listos que cualquiera.

El esquema creado fue tan burdo, que no existe manera de justificar cómo modestas familias con muy humildes viviendas, fueron capaces de donar hasta entre 100 mil y más de 200 mil pesos por persona.

Para colmo, las rutinas de donaciones son tan infantiles, que las cantidades -como la de 230 mil pesos- se repiten una y otra vez, dejando al descubierto un evidente y criminal modus operandi.

Código Magenta publicó, y tiene en su poder toda la documentación de cada uno de los donativos, sancionados con el sello del SAT. Con nombres, apellidos y direcciones. Documento por documento. A disposición del INE que hasta ahora nada reclama.

Y el Grupo Reforma exhibió por separado un listado de empresas que en la investigación del INE, fueron presuntamente las que operaron como pantalla la farsa.

Pero lo que está en juego sobre la mesa es algo muy delicado, que va más allá de la inclusión o no de El Bronco en la boleta presidencial 2018.

Lo que testificamos es una encubierta operación de lavado de dinero, considerando que está claro que el origen de los fondos empleados por el aspirante a candidato es desconocido.

Y eso no solo debe ser exhibido y denunciado por el INE, sino turnado a las autoridades judiciales correspondientes, en este caso la Fiscalía Especial para Delitos Electorales (Fepade) para que proceda en consecuencia si se finca el delito de lavado de dinero.

En la antesala de lo que ya se vislumbra como una candente y controvertida elección presidencial, el consejero-presidente Lorenzo Córdoba está obligado a devolverle al INE ese brillo perdido, que le será indispensable para legitimarse como el árbitro.

Y no es diferente con la Fepade, que hace unos meses vivió oscuros días cuando su ex titular, Santiago Nieto, fue removido cuando investigaba el destino de los sobornos de Odebrecht, presuntamente destinados a la campaña presidencial 2012.

Por la sanidad del proceso electoral, por la defensa del rol de dos organismos clave en el proceso democrático, pero sobre todo por la defensa del Estado de Derecho, Jaime “El Bronco” Rodríguez debe ser desenmascarado.

Se presentó como el Llanero Solitario de los independientes, pero acabó usando esa máscara para convertirse en un cuatrero electoral.

Sería muy lamentable que un caso tan evidente acabara protegido por el fueroque le daría a El Bronco su regreso como gobernador a Nuevo León.