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11 de Abril del 2019

¿Gobernando con el enemigo?

Por segunda vez, el Presidente contradijo al subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera. Incluso dijo que la propuesta de regresar la tenencia es lo que quisieran sus adversarios. Si de verdad lo cree, AMLO ya estaría cesando al subsecretario, lo que implicaría poner en el banquillo del confesionario al jefe de Herrera, el secretario Carlos Urzúa
Las evidencias no dejan lugar a dudas. El gobierno de la Cuarta Transformación juega al teléfono descompuesto. Al menos, la evidencia apunta a que la comunicación entre ellos falla. La última llamada perdida fue la del subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, quien en una conversación del pasado lunes con diputados federales reveló que se cocinaban nuevos impuestos. Contrario a la línea trazada en la campaña del ahora Presidente Andrés Manuel López Obrador, el brazo derecho de Carlos Urzúa dijo que consideraban relanzar el impuesto a la tenencia de automóviles y otros cargos fiscales sobre el comercio digital. Pero la reacción presidencial no se dejó esperar. Y en su conferencia mañanera del martes, con el funcionario presente cual niño desobediente que iba a ser reprimido, el mandatario dijo que por ningún motivo se incumpliría su palabra de que no iba ni a aumentar, mucho menos a crear, nuevos impuestos. El abierto desmentido presidencial fue oportuno, pero no deja de ser muy preocupante. Uno, porque evidencia que en el equipo presidencial muchos andan manejando por la libre. Y dos, porque aunque se admita el resbalón –es de sabios errar- siempre se busca culpar a terceros del error propio. El caso de Arturo Herrera, no es el primer desmentido que el Presidente le receta a ese mismo funcionario. Ya lo hizo antes cuando el subsecretario declaró al Financial Times que se reconsideraba la inversión de la refinería de Dos Bocas. Su jefe, el primer mandatario, se encargó de enmendarle la plana y decir que la nueva refinería va porque va. ¿En qué información se basó el segundo hombre en importancia en Hacienda para anunciar el aplazamiento de la Refinería y la creación de los nuevos impuestos, cuando por la respuesta presidencial está claro que ninguno de esos temas fueron consultados en gabinete? Eso sólo puede suceder cuando los funcionarios tienen la sensación de que su decir está muy por encima de la opinión del Presidente y del resto del gabinete. Y sin consultar se despachan con la cuchara grande. El otro punto de alarma es el estilo personal de comunicar del Presidente López Obrador. Al desmentir a su funcionario, el inquilino de Palacio Nacional dijo que “por ahí salió la notica” de que se iban a elevar los impuestos. Perdón, pero la noticia no salió. La noticia fue dada por un alto funcionario de su gabinete, que tiene nombre y apellido, que la anunció públicamente ante legisladores. Y a menos que se le desacredite como ya se hizo, los mortales contribuyentes no tenemos por qué no creerle al subsecretario de Hacienda. Pero lo que todavía es más alarmante es que el Presidente López Obrador diga que la salida de esas noticias son difundidas por sus adversarios, que quieren verlo fracasar. A menos se haya confirmado que la secretaría de Hacienda es un nido de adversarios a la Cuarta Transformación, que le hace más caso a la mafia del poder que a su jefe, lo dicho por el Presidente no tiene sentido. Si de verdad lo cree, el Presidente López Obrador ya estaría cesando al subsecretario Herrera –presunto enemigo- lo que implicaría también pasar al banquillo del confesionario a su jefe, el secretario Carlos Urzúa. Quizás lo que el mandatario tenga que analizar más de cerca es lo que está sucediendo al interior de Hacienda, en donde el antes dominante clan del ITAM ya fue desplazado por un nuevo clan, el del Colegio de México. Pero eso se lo analizaremos en la próxima aclaración.