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01 de Julio del 2020

Gobernadores lambiscones

Sea en Estados Unidos o en México, la crisis del Coronavirus está politizada. Y ese manejo partidista de la pandemia está teniendo consecuencias sanitarias, económicas y sociales desastrosas.
Sea en Estados Unidos o en México, la crisis del Coronavirus está politizada. Y ese manejo partidista de la pandemia está teniendo consecuencias sanitarias, económicas y sociales desastrozas. Partimos del principio de que frente a la crisis del coronavirus los presidentes Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador parecen cortados con la misma tijera. Ambos son mandatarios absolutistas, que asumen que sus opiniones personales definen el rumbo, que manejan “otros datos” y que ambos insisten en decir que la pandemia ya esta dominada. Desde el inicio Tump y López Obador minimizaron la crisis sanitaria. El norteamericano decía que era un catarrito pasajero que desaparecería como por arte de magia en unas semanas. El mexicano lo minimizaba promoviendo que los mexicanos salieran a las fondas y restaurantes, a darse abrazos y a no usar cubre bocas. Y en ambos casos, tanto Estados Unidos como México son hoy –junto con Brasil y el Reino Unido- ejemplo mundial de lo que no se debió hacer porque sus jefes de Estado decidieron que había que salir de la cuarentena, cuando todavía la pandemia no estaba domada. Vean el drama que se vive hoy en Estados Unidos, en donde estados como Texas, Florida y Arizona registran rebrotes del Coronavirus que alcanzan hasta repunte en los contagios en algunas metropolis de hasta un 600 por ciento en los últimos 14 días. El común denominador es que son entidades gobernadas por Republicanos, y que por su alineación abyecta a los intereses del presidente Trump le siguieron el juego de abrir centros comerciales, bares, playas, como si lo peor hubiese pasado. Ahí está el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, de los primeros que quiso complacer a Trump abriendo anticipadamente. A fines de mayo su estado tenía solamente 60 mil casos. Tras la apertura se elevaron un 60 por ciento, a 156 mil. Y la ocupación de camas en hospitales alcanza ya el 97 por ciento. Lo mismo sucede en Florida, donde el gobernador Republicano Ron De Santis lanzó ya una alerta por el serio repunte de contagios: 87 por ciento arriba en solo siete días. El 20 por ciento de los ciudadanos de Florida, con edades entre 20 y 34 años, están registrando positivo. Y en los últimos días reportan 9 mil contagios nuevos cada día, mas del 200 por ciento superiores a los que tenían antes de la apertura. Y también en Arizona, la tasa de contagios en la última semana se elvó en un 90 por ciento. El 20 por ciento de quienes se practican el test están resultando positivos. Y el gobernador republicano Doug Doucey ya propone dar reversa al plan de reapertura. En México las cosas no son diferentes, salvo que si en Estados Unidos los gobernadores que quisieron quedar bien con Trump son republicanos, acá los gobernadores que buscan complacer a López Obrador son de Morena. Cinco de los seis estados que dan la pauta dramática para esta crisis están gobernados por Morena. La lista incluye Ciudad de México, Baja California, Tabasco, Puebla y Veracruz. En la ciudad capital, Claudia Sheinbaum es la mandataria estatal que mas dignidad viene mostrando frente a las estrategias sanitarias del gobierno de la Cuarta Transformación. A pesar de ello su ciudad registra 47 mil casos y mas de 6 mil decesos. Se plantó frente a las mentiras estadísticas de Hugo López Gatell, decrertó obligatorio el uso del cubre bocas al menos en el Metro , poniendo ella misma la muestra incluso en La Mañanera, donde nadie quiere jugarle las contras al presidente López Obrador, quien nunca lo usa. Pero no puede confrontarlo todo. Después de la ciudad de México, el caso mas dramático es el de Baja California, gobernado por el morenista Jaime Bonilla. Con 8 mil 755 casos su crisis radica en el índice de letalidad. Tiene mil 850 muertos, lo que significa una letalidad arriba del 20 por ciento. Y no son distintas las cifras en las entidades morenistas gobernadas por el poblano Miguel Barbosa, el veracruzano Cuitlahuac García y el tabasqueño Adán Augusto López. Su afán por complacer todo lo que les pide el presidente López Obrador los tiene igual que los complacientes gobernadores de Trump: con la pandemia fuera de control. Por eso advertimos que por mas que se diga que todo se maneja con rigor científico y Hugo López Gatell jure que ya esta semana si se aplana la curva, lo cierto es que el menejo político deja clara su huella. Las cifras no mienten. Tanto en Estados Unidos como en México existen los gobernadores lambiscones. Claudia Sheinbaum se cuece aparte.