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04 de Septiembre del 2019

Gobernadores al patíbulo

El común denominador: su probada incapacidad y su impericia política
Los primeros grandes sacudimientos políticos en los Estados, dentro del gobierno de la Cuarta Transformación, se están dando en Veracruz, Morelos y Nuevo León. Un estado morenista, uno pecista y un dizque independiente, respectivamente. Sus tres gobernadores –Cuitláhuac García, Cuauhtémoc Blanco y Jaime “El Bronco” Rodríguez– viven por distintos motivos en estado de sitio político. El primer sacudimiento se dio ayer en Veracruz, donde el Congreso local determinó la separación temporal del fiscal general Jorge Winkler. Desde que asumió la gubernatura, el morenista Cuitláhuac García vivía en constante enfrentamiento con el fiscal fichado como independiente y que fue electo por el Congreso, durante el gobierno panista de Miguel Ángel Yunes. El hecho es que Veracruz vive hoy una severa crisis política y de seguridad, exhibida con toda su crudeza en la masacre de Coatzacoalcos, en donde fueron asesinadas 30 personas. El gobernador acusa que la peor ola de inseguridad obedece a que Jorge Winkler opera a las sombras, bloqueando la judicialización de los casos delictivos de la Secretaría de Seguridad Estatal. Mientras que el hasta ayer fiscal independiente advierte que la incompetencia de Cuitláhuac García frenaba la aplicación de la justicia, protegiendo a unos cuantos por intereses políticos o económicos. En Morelos las cosas no son diferentes. Otro gobernador que no da la estatura, Cuauhtémoc Blanco, tiene a esa entidad sumida en otra ola de inseguridad exhibida en la última matanza de cinco personas en la terminal de autobuses de Estrella de Oro, en Cuernavaca. La crisis se refleja en un incremento del 41 por ciento de homicidios, 150 por ciento en secuestros y 260 por ciento en feminicidios apenas en el primer semestre de gobierno del exfutbolista. El Obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, pone sobre la mesa los 453 ejecutados en Morelos en solo tres meses, como muestra de que la inseguridad desbordó al gobierno estatal. El panorama se agudiza cuando 18 de los 33 alcaldes morelenses denuncian que el crimen organizado les cobra piso, con cuotas que alcanzan 500 mil pesos mensuales por municipio. Y para colmo, el gobernador de facto de Morelos, el español José Manuel Sanz, ya entró en confrontación con su protegido Cuauhtémoc Blanco, lo que deja en claro que ya nadie se responsabiliza del baño de sangre en la metrópoli de la eterna primavera. El tercer y más importante estado en crisis política es Nuevo León, en donde ya se cruzan las apuestas de que Jaime “El Bronco” Rodríguez tiene los días contados como gobernador. Por exhorto del Tribunal Federal Electoral, el Congreso local está obligado a sancionar al gobernador independiente y a decenas de sus subalternos por delitos electorales cometidos en la última campaña presidencial. Sin pasar por juicio político, Jaime “El Bronco” Rodríguez podría ser sancionado con la inhabilitación y obligar a la designación de un interino para cubrir los dos años que le falta para cerrar el sexenio. El jaloneo legislativo en Nuevo León se da en momentos en que “El Bronco” es exhibido como el más incompetente para combatir la inseguridad, liderando a nivel nacional con 486 homicidios, un incremento del 70 por ciento en un año. Ello sin ignorar que el político que se dice independiente califica ya como el más corrupto de los gobernadores, comprando sin licitación tecnología a precios exorbitantes y recompensando a su suegra-burócrata con una pensión de ensueño. Ni la clase política, ni la empresarial, en la capital industrial de México tienen hoy el menor respeto por aquel campesino que prometiera ser el primer gobernador independiente que desterraría la corrupción heredada de sucios gobiernos anteriores. Los superó. Y ante la presentación de un punto de acuerdo de urgente resolución hecha por el legislador Samuel García, el Senado de la República resolvió ayer martes por unanimidad exhortar al Congreso de Nuevo León a sancionar al bronco-gobierno por el escándalo de las “broncofirmas”. La tormenta en puerta. El común denominador entre los gobernadores de Veracruz, Morelos y Nuevo León es su probada incapacidad y su impericia política por la escasa preparación para operar los retos de tres gobierno complicados. Los ciudadanos pagan ahora las consecuencias de instalar en el poder a personajes incompetentes, que hicieron de su apatía para hacer respetar el Estado de Derecho y de la corrupción sus peores banderas de gobierno.