FACEBOOK

VISTAS
20 de Abril del 2020

Fuerza de Engaño

Todo indica que el presidente es el único que se niega a admitir la incompetencia de su epidemiólogo López-Gatell como jefe en la lucha contra el covid-19.
No hay peor ciego que el que no quiere ver. Y todo indica que el presidente Andrés Manuel López Obrador es el único que se niega a admitir la incompetencia de su epidemiólogo Hugo López-Gatell como jefe en la lucha contra el Coronavirus. Ya no son solo los conservadores, los fifís, los medios pagados por la Mafia del Poder, que por cierto despacha a sus anchas, con su interesada filantropía, en Palacio Nacional. Ahora los que cuestionan son políticos y medios afines al presidente y a su propio partido, Morena. La denuncia del gobernador Jaime Bonilla, acusando a López-Gatell de incompetente o de manipulador en la recopilación de datos, desnudó al comandante de la Pandemia . El epidemiólogo en Jefe reportaba en Baja California 31 muertos y no 72 como lo reveló el gobernador Bonilla. Una puntilla del mandatario morenista al médico consentido y protegido de la Casa Presidencial. También desde Michoacán, el gobernador perredista Silvano Aureoles se lanzó contra López-Gatell exigiéndole dejar de engañar y mentirle a los mexicanos con sus proyecciones. El mandatario michoacano dejó muy claro que las medidas que el epidemiólogo está anunciando para los próximos días, los michoacanos no las van a acatar. Y el viernes por la noche, en Hechos, de TV Azteca, Javier Alatorre inició con un duro ataque a López Gatell, denunciando que sus cifras y sus conferencias ya se volvieron irrelevantes. El noticiero estelar de la cadena que preside Ricardo Salinas Pliego, uno de los empresarios mas afines al Palacio Nacional, sacudió cuando transmitió las mentiras en Baja California y afirmó que López-Gatell también se fue de bruces en una entrevista con The Wall Street Journal en la que aceptó sus falsedades. Pero más allá de las criticas de los amigos de la Cuarta Transformación, el presidente no tiene más que asomarse a la página de las estadísticas mundiales del Coronavirus para analizar el enjambre de cifras que confirman el pésimo manejo de la pandemia en México. Con el reporte al domingo 19 de abril, México ocupaba el lugar 31 en contagios con 7 mil 497. Pero subí al sitio número 17 en número de muertes con 650. Lo más significativo es que en el incremento de muertes por día, México da otro brinco, ahora hasta al séptimo lugar, registrando 104 muertes solo el sábado. Aquellos países como Noruega, Dinamarca, Australia, Indonesia o Arabia Saudita, que tienen similares niveles de contagio que México, apenas reportan entre uno y 16, no 104 como en México. Lo que esto revela es que lo peor está por venir en nuestro país. Ellos vienen de bajada, nosotros de subida. Creciendo exponencialmente. Y lo que ese índice de mortandad y el incremento tan acelerado de muertes en un día solo puede indicar es una de dos posibilidades: o se están falseando el número de contagiados o el sistema de salud es tan ineficiente que la mortandad por una mala atención de salud se dispara en México. ¿Cuál elige el epidemiólogo López-Gatell? Y si nos asomamos al lugar que ocupamos entre los primeros 50 países contagiados por el número de pruebas de Cornavirus aplicados, nos desplomamos al lugar 44, casi al sótano, con apenas 381 pruebas por cada millón de habitantes. Para darnos una idea, en nuestro mismo continente, Chile ya aplicó 5 mil 800 pruebas por cada millón de habitantes y Perú 4 mil 122. Incluso Argentina, con menos de la mitad de casos que México, duplica el número de pruebas con 724. Solo Brasil con 296 pruebas por cada millón está peor. Quizá por eso ya tiene 36 mil contagiados y dos mil 300 muertos. Por eso decimos que no hay peor ciego que el que no quiere ver. En México se están disparando las muertes por día, estamos en el sótano en la aplicación de pruebas y al epidemiólogo López-Gatell -el que continúa vendiendo que todo está bajo control- le ratifican la confianza desde el gobierno de la Cuarta Transformación. El presidente López Obrador debe quitarse la venda de los ojos y ubicar a López-Gatell ya no como una “fuerza moral” en su gobierno, sino como una “fuerza de engaño” para México. Se lo está recordando sus amigos. Imposible defenderlo, aunque su comando de apoyo y defensa esté instalado en la Casa Presidencial.