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15 de Enero del 2019

Follow the huachi-money

El escandaloso caso del huachicol fue el terreno propicio para que cuatro instancias del gobierno salieran a exhibir los avances en las investigaciones. El recuento de los daños es que existen tres funcionarios de alto nivel presuntamente involucrados en un gran esquema criminal
La de ayer lunes fue la primera conferencia de prensa del presidente Andrés Manuel López Obrador en la que se rompe el espíritu del “perdón sí, pero no olvido”, para hacerle frente a que se paguen las consecuencias. Y el escandaloso caso del huachicol fue el terreno propicio para que cuatro instancias del gobierno salieran a exhibir los avances en las investigaciones. El recuento de los daños es que existen tres funcionarios de alto nivel presuntamente involucrados en un gran esquema criminal y cuyas carpetas de investigación ya están en manos del Poder Judicial. Por la directora del SAT, Margarita Ríos Fajart, nos enteramos que pesan investigaciones fiscales sobre 194 contribuyentes ligados al tráfico del huachicol, a quienes les pende ya una congelación de cuentas bancarias. Por el jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda, Santiago Nieto, conocemos que se rastrean cinco mega lavanderías de dinero del combustible robado, incluyendo a un exalcalde, un ex diputado local y algunos empresarios. El mismo funcionario advierte que su dependencia va tras 14 mil operaciones de huachicol con las que se habrían blanqueado unos 10 mil millones de pesos. Y el fiscal Alejandro Gertz Manero reconoce que existen mil 700 carpetas de investigación y ya están bajo resguardo judicial 4.5 millones de barriles de combustibles. No duden que después de esta danza de cifras pronto podamos conocer el rostro de al menos algunos de los huachicoleros clave, sobre todo los de cuello blanco. Lo que impunemente saqueaban a Pemex desde adentro. ›››Conoce más sobre los huachicoleros de cuello blanco Pero después de tantos miles de casos investigados, miles de millones de cuentas congeladas o a punto de ser congeladas y decenas de presuntos culpables, lo único que nos asalta son preguntas, preguntas y más preguntas. ¿Quién o quiénes desde el más alto nivel de responsabilidad de la Nación dejaron crecer todo ese mega negocio de inmundicia huachicolera? ¿A cambio de qué algunos de los grandes directivos y líderes sindicales de Pemex se hicieron cómplices -o al menos de la vista gorda- en algo que era tan evidente? ¿Cuál fue el papel de una Secretaría de Gobernación que en su momento tenía la responsabilidad de una Seguridad Nacional que fue incapaz de detectar las miles de pipas y las miles de tomas en ductos saqueados a cielo abierto? ¿En dónde estaba entonces la Secretaría de Hacienda, el SAT o la Unidad de Inteligencia Financiera, que fueron incapaces de detectar y consignar una sola transferencia de los miles de millones ordeñados por el huachicoleo? ¿Por qué la Procuraduría General de la República, que recibió de las últimas dos direcciones de Pemex al menos dos mil carpetas de huachicoleros in fraganti, no alcanzaron a procesar ni tres? Y en la Banca nacional, ¿ninguna sucursal detectaba las entradas y salidas de miles de millones de pesos de origen desconocido, hechas por personas de profesiones desconocidas, que hacían transferencia a cuentas extranjeras de paraísos bien conocidos? Tan sencillo que era cumplir la máxima de “Follow the Money” –Sigan la ruta del dinero- para haber detenido a tiempo la mayor sangría bajo un esquema de crimen organizado de la que se tenga memoria en la historia de Pemex. Pero nunca es tarde y el presidente Andrés Manuel López Obrador, con un elevadísimo apoyo popular a pesar de las contrariedades del desabasto, sí que abrió la Caja de Pandora. Y si ya andamos en los territorios de los combustibles, ¿podríamos iniciar las investigaciones de las multimillonarias compras de gas para la CFE y para Pemex? Sin duda ahí encontraremos otro escándalo monumental de huachicoleo financiero, que hoy ni siquiera imaginamos.