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22 de Octubre del 2019

Fentanilo: la nueva guerra

El nuevo mapa del narcotráfico mexicano no podría entenderse sin el fentanilo, una droga sintética más potente y rentable que la heroína, ligada a 80 mil muertes al año.
Fen-ta-ni-lo (Fentanilo). Apréndete esta palabra porque en pocas semanas se convertirá en la nueva pesadilla en las muy dañadas relaciones entre Estados Unidos y México.   Y esa palabra hoy ausente del vocabulario de la mayoría de los mexicanos, pero que emigra desde China en precursores para ingresar nuestro país y traficar con ella, está ligada a más de 80 mil muertes al año en los Estados Unidos. Más de 200 muertes por sobredosis diarias.   Dos miligramos de consumo de esta popular droga sintética pueden matar a cualquiera. El caso ya fue calificado por el presidente Trump como una emergencia de salud pública a las que ya se le destinan más de mil millones de dólares al año para combatirla.   Ese solo hecho amenaza ya con provocar que el gobierno del presidente Donald Trump le declare a México una nueva guerra y nos instale como una “nación terrorista”, con todas sus consecuencias políticas y económicas. Pero analicemos el drama.   El fentanilo es una droga sintética que ya superó en Estados Unidos en adicción y mortandad a la cocaína, la heroína y la morfina. Es el problema de salud número uno relacionado con las llamadas “drogas recreacionales”.   Para dar una idea clara del mortal drama en Norteamérica, las 80 mil muertes por sobredosis de opioides, en donde ya domina el fentanilo, son superiores a las 40 mil muertes por accidentes automovilísticos o a las 38 mil muertes por arma de fuego, juntos. Y el fentanilo produce 700 por ciento más muertes que los 12 mil decesos anuales registrados por HIV.   El boom del fentanilo en Estados Unidos tiene una sencilla y clara explicación. Su fabricación es relativamente sencilla, adquiriéndose como pastilas o como precursores que se venden libremente en China y que son importados directamente por paquetería o introducidos ilegalmente como precursores a México para ser procesados en laboratorios clandestinos de Michoacán, Nuevo León, Sonora y Chihuahua.   El consumo de fentanilo entre jóvenes norteamericanos entre 16 y 34 años creció exponencialmente en los últimos ocho años, haciendo de esta pastilla que se ingiere, que se inyecta, que se inhala o que se fuma no solo la droga más barata y popular, sino la mas mortífera.   El drama se agudiza, porque el fentanilo, entre 50 y 100 veces más potente que la heroína, pasó también a ser la droga favorita para traficar de los nuevos cárteles mexicanos.    Su traslado en pastillas es fácil y engañoso, su precio es accesible a los jóvenes de clase media y los márgenes de ganancia son elevadísimos. Veinte veces más que la heroína.   De acuerdo a una investigación de The New Yortk Times, un reporte de la DEA revela que un kilo de heroína comprada en Colombia por 6 mil dólares alcanza un valor en venta al público de 80 mil dólares.   Un kilo de fentanilo comprado en China o en México por unos 5 mil dólares puede alcanzar a convertirse en el laboratorio entre 16 y 24 kilos. Cada kilo puede venderse al mayoreo en 80 mil dólares y ese precio al menudeo se eleva hasta 1.6 millones de dólares.    El tráfico de fentanilo hacia los Estados Unidos tiene un crecimiento tan exponencial, que desplomó los precios de la goma de opino, indispensable para producir la heroína.   Hasta hace dos años, en la sierra de Guerrero se podía adquirir un kilo de opio por mil 300 dólares. Hoy su valor se desplomó a apenas 200.   En las estadísticas de los decomisos del Ejército y la Marina en México, este año los decomisos de fentanilo superaron las 20 toneladas. Más que las incautaciones de marihuana y diez veces más que las de cocaína.   Por eso el gobierno norteamericano ya lanzó la amenazante alerta a México sobre el tráfico de fentanilo. Una declaración de guerra que se inaugurará muy pronto y que dejará la crisis migratoria como un juego de niños.