16 de septiembre 2021

20 de julio 2021

¡Que alguien me explique!

Estado fallido

¿Aceptamos ya que estamos en un Estado fallido y ajustamos cuentas, o nos esperamos a que venga la clasificación de Estado Terrorista desde los Estados Unidos?

Por Ramón Alberto Garza

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Aunque en el discurso oficial se niegue, México transita aceleradamente a la declaración de un Estado fallido.

El monopolio de la seguridad, el único que la Constitución le otorga al Estado mexicano, colapsa frente a la aparición de las llamadas autodefensas, grupos de civiles armados que buscan lo que el gobierno no les puede dar a sus conciudadanos: seguridad en sus vidas, seguridad en sus propiedades.

Y aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador insista en que no deben de existir las autodefensas, la proliferación de los “ejércitos del pueblo” están acelerándose a lo largo y ancho del territorio mexicano.

“No deben existir autodefensas porque la responsabilidad de la seguridad corresponde al Estado. No soy partidario de que la gente se arme y forme grupos para enfrentar a la delincuencia, porque eso no da resultados y a veces en estos grupos se infiltran maleantes”.

Pero el discurso presidencial no convence porque no es suficiente para resolver el drama que se vive en por lo menos 10 estados.

El último episodio se dio este fin de semana en Chiapas, en donde en una asamblea de hombres armados con fusiles de asalto y machetes, con pasamontañas, se creó el bloque Autodefensas del Pueblo El Machete.

Sus organizadores proclaman que vienen apoyados por 83 comunidades cercanas al municipio de Pantelhó para expulsar a sicarios, narcotraficantes y al crimen organizado, fuera de control en el cobro de piso, asesinando a agricultores y a indígenas.

La creación de la nueva autodefensa chiapaneca se da apenas unos días después de que, en Pátzcuaro, Michoacán, apareció el 17 de julio una nueva ala del grupo de autodefensas conocidos como “Pueblos Unidos”.

Eran un centenar de civiles armados con rifles de asalto que ingresaron en 25 vehículos. Su intención es defender a los productores de aguacate contra las extorsiones ya sistematizadas de los cárteles de la droga.

“Pueblos Unidos” ya viene operando en Tancítaro, Tartán, Nuevo Urecho, Salvador Escalante y Ario de Rosales, todos poblados cercanos a Pátzcuaro.

La organización creada en medio de la impotencia -porque ni la Guardia Nacional ni el Ejército les pueden dar protección a los aguacateros- enfrenta a 10 grupos criminales que incluyen al Cártel Jalisco Nueva Generación, La Familia Michoacana, La Nueva Familia Michoacana, el Cártel de los Caballeros Templarios, el Cártel del Camaleón, el Cártel de Los Correa, el Cártel de Zicuirán, el Cártel de los Reyes y el Cártel de Tepalcatepec.

Lo mismo sucede en Mezcala, la zona minera del estado de Guerrero, donde cientos de ciudadanos se armaron para defender las minas de Los Filos y el Bermejal, ambas de la empresa Gold Corp, así como El Guaje y el Limón, de la empresa Media Luna, que son los enclaves más importantes de esa entidad en la explotación del oro.

El crimen organizado opera en esa zona, cobrando a los campesinos y ejidatarios, un 10 por ciento de la renta anual que las mineras canadienses les pagan por sus predios o parcelas. Si no entregan el monto, de acuerdo con lo exhibido en el contrato, los matan.

Entre quienes amenazan esa región están Guerreros Unidos y Los Rojos. Lo hacen, no solo por su actividad minera, sino porque la región es clave para acceder a las zonas de cultivo de heroína, cocaína y marihuana, así como por los caminos por los que transitan los precursores del Fentanilo, que llegan desde China a puertos mexicanos como Lázaro Cárdenas.

De acuerdo un reporte oficial del Centro Nacional de Inteligencia, en México ya operan 36 autodefensas en 8 estados del país.

De esos grupos, 20 son de Guerrero, 4 de Michoacán y 3 de Morelos. El Estado de México, Chihuahua, Veracruz y Oaxaca tienen dos, así como Tamaulipas y Jalisco uno.

El reporte no incluye las autodefensas que están ya operando con menos visibilidad en Sonora y en San Luis Potosí.

Y mientras una desarticulada Guardia Nacional espera su incorporación al Ejército, y en tanto las Fuerzas Armadas están distraídas construyendo aeropuertos, bancos del Bienestar, Sembrando Vida o tantas otras tareas que deberían ser responsabilidad de civiles, la emergencia de ejércitos alternativos crece, a pesar del optimista, pero irreal, discurso presidencial.

“No vamos a dejar, como antes, que el que garantice la paz sean los grupos de autodefensa. Eso no. Eso fue un grave error que costó muchas vidas, eso ya no se acepta y estamos buscando el diálogo… Yo no soy Peña ni soy Felipe Calderón, no soy partidario de “mátalos en caliente”, no soy partidario de masacres, no soy partidario de torturas…”.

¿Aceptamos ya que estamos en un Estado fallido y ajustamos cuentas, o nos esperamos a que venga la clasificación de Estado Terrorista desde los Estados Unidos?

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