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09 de Octubre del 2020

Escuchen a Beatriz

Cuando Beatriz Paredes habla, se le escucha. El miércoles, la senadora habló fuerte y claro sobre la decisión de la Suprema Corte y la consulta popular. Su discurso caló hondo. Su conclusión es que en México estamos tocando fondo.
Beatriz Paredes Rangel es una mujer excepcional. Un claro ejemplo de esa renovada clase política que en los años 70 despuntó a una nueva generación de políticos forjados en la cultura del esfuerzo. La militante priista fue tres veces diputada, Senadora, gobernadora de Tlaxcala, embajadora en Cuba y en Brasil y presidenta del PRI cuando el tricolor resurgió de sus cenizas tras su gran derrota del 2006. Solo le faltó la presidencia. México sería otro. Por eso, cuando Beatriz Paredes habla, se le escucha. Porque sus talentos la instalan en la visión de Estado, en la opinión inteligente que ilustra, alejada de la estridencia que busca descalificar al oponente. Es una conciliadora natural, sin despojarse nunca de su escafandra política de guerrera. Pues la senadora Paredes habló fuerte y claro en la sesión del miércoles en la Cámara Alta y su discurso sobre la decisión de la Suprema Corte y la consulta popular caló hondo. Su conclusión es que en México estamos tocando fondo: “…con un presidencialismo exacerbado; con una estrategia de democracia plebiscitaria: con un poder legislativo subsumido por la actuación vertical de las mayorías, que aunque son legítimas electoralmente, en un régimen democrático deben conciliar con las minorías; y con una Corte debilitada en este país estamos tocando el fondo”. Con un Senado atento, escuchando en silencio cada una de sus palabras, la senadora Paredes pronunció una tesis de excelencia: “Hay días sombríos, días en los que el sol se confunde, que los astros se molestan con la especia humana, y un manto de bruma empaña la convivencia. Se oscurecen las sociedades. Así fue para mí el primero de octubre del 2020”. La senadora Paredes confirmó su creencia en la Suprema Corte y descalificó el que hubiesen existido presiones sobre sus ministros: “Por ello, porque choca contra mis deseos, contra mis creencias, no hago caso de menciones y estribillos que llevan a suponer que hubo algún doblamiento, algún debilitamiento, alguna presión excesiva sobre los altos personajes que integran a la Suprema Corte”. Sin embargo, y apoyada en las opiniones del jurista Diego Valadés, la senadora Paredes reiteró las serias fallas en la decisión final de la Corte: “… el Ministerio Público está obligado a investigar todo hecho delictivo del que tenga conocimiento. Mientras haya Estado de Derecho, subrayo, mientras haya Estado de Derecho, la investigación y la persecución del delito serán un deber, no una facultad de ejercicio potestativo y selectivo. Omitir la obligación ministerial es delito contra la administración de justicia”. La senadora Paredes fue más a fondo al advertir que el texto adoptado por la Corte es inconstitucional: “….la mayoría de la Corte adoptó un texto que viola lo dispuesto por el Artículo 35 constitucional y en este caso no hay remedio posible, no al menos en el ámbito nacional”. El precepto de la Constitución es categórico: no podrán ser objeto de consulta popular la restricción de los Derechos Humanos reconocidos por esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado mexicano sea parte, ni de las garantías para su protección. Y para no dejar dudas ante sus colegas senadores, la senadora Paredes lamentó el fallo de la Corte: “La Corte, lamento decirlo, se equivocó. Es probable que el error se debiera a la intención de hacer viable un ejercicio de democracia directa. No puede haber, no creo que haya sido una decisión deliberada infringir la Constitución”. Cuestionante, la senadora Paredes lanzó el reto de evaluar si en una sociedad bronca como la mexicana, de verdad vale la pena impulsar el camino de una democracia plebiscitaria, de consulta popular: “….Estamos en el camino de impulsar una democracia plebiscitaria. Discúlpenme, ¿sabemos de lo que estamos hablando? La democracia plebiscitaria en un país de 130 millones de habitantes, la democracia plebiscitaria por encima del marco jurídico vigente construido a través de décadas, de siglos, en un esfuerzo por armonizar una sociedad bronca, con enormes antagonismos. La democracia plebiscitaria cuando la sociedad mexicana votó en el marco de una democracia participativa y sujeto a la democracia representativa de tres poderes con autonomía e identidad propia?” “Por eso afirmo que el primero de octubre fue un día sombrío. Porque de inicio, en una de mis primeras intervenciones, insinué citando a León Felipe que ahí venía el lobo. Hoy quiero decirles, citando a otro poeta español, Miguel Celaya, que cuando ya nada te espera, personalmente exaltante, cuando vivimos a golpes porque no sabemos si nos dejan o no nos dejan pronunciar nuestra verdad, empezamos a tocar el fondo”. Por eso decimos que es necesario escuchar a Beatriz Paredes. Porque con razonamientos, sin insultos, pone el dedo en la llaga. Estamos tocando fondo.