1 de diciembre 2021

24 de mayo 2017

¡Que alguien me explique!

Esa magia de Los Pinos

El hijo del expresidente Ernesto Zedillo, logró romper el récord de venta en una propiedad de Miami. ¿Qué pensará Donald Trump de que un mexicano sea el número uno en el sector inmobiliario?

Por Ramón Alberto Garza

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Vamos a ver que dice Donald Trump de los mexicanos inmigrantes, a los que califica de violadores y asesinos, cuando se entere de que un mexicano –y no un norteamericano- acaba de sentar un récord en bienes raíces en Florida.

Por el sitio The Real Deal, que publica para Miami, Nueva York y Los Angeles, nos acabamos de enterar que ese mexicano es nada mas y nada menos que Ernesto Zedillo Velasco.

La hazaña inmobiliaria del hijo mayor del ex presidente Ernesto Zedillo Ponce de León consistió en que en el 2012, hace apenas cinco años, pagó 795 mil dólares por un lote y le construyó una residencia con seis recámaras, siete y medio baños, pisos de mármol y alta tecnología.

La causa por el que Zedillo Velasco saltó al salón de la fama inmobiliaria norteamericana es porque al vender ese lote y esa residencia en 5.95 millones de dólares sentó un récord de precio por metro cuadrado en propiedad sin vista al mar ni a una bahía.

Ubicada en el 3503 de Banyan Circle, en Coconut Grove, Florida, el comprador le pagó al hijo pródigo 818 dólares por pié cuadrado.

Para darnos una idea, eso es algo así como 50 mil pesos por metro cuadrado, con lo que se estableció una nueva marca a vencer entre los desarrolladores de la Florida.

Por supuesto que el nombre del comprador no se reveló.

Los agentes inmobiliarios se concretaron a decir que se trataba de “un hombre de negocios sudamericano”, quien prefería su nombre bajo reserva.

La verdad que debe ser todo un orgullo el saber que mexicano viene a reforzar aquella máxima de que nadie es profeta en su tierra. Y que Ernesto Zedillo Velasco debió emigrar a los Estados Unidos para hacer negocios que allá sí hacen historia.

Y aunque se traten de negocios privados, no deja de verse con recelo el que la buena fortuna de tan excelente venta recaiga en el hijo de un ex presidente mexicano.

Sobre todo cuando no se conoce el comprador y se presta para que, como los sugieren ya distintos blogs, quizás pudiera tratarse de una compra agraciada por las relaciones o por los favores.

Tal vez algún día, cuando se conozca el titular de la nueva propiedad y alguien en Sudamérica investigue el origen y el destino de esos recursos, refrendaremos la buena suerte y la excelente capacidad de hacer negocios del hijo del ex presidente.

Mientras tanto, el hecho mas allá de lo anecdótico solo viene a sumar cuestionamientos sobre los mas de cuatro millones de dólares que debieron gastarse para la construcción de la residencia que tanto deslumbró al magnate sudamericano, al punto de estar dispuesto a pagar un precio récord por ella.

El hecho viene a sumarse a la larga lista de hijos de ex presidentes, como Miguel Alemán, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, José López Portillo o algún hijastro de Vicente Fox, guapo para los negocios sobre todo los aduaneros.

Tan triunfadores que se dan vidas palaciegas, dueños de acciones de corporaciones, con mansiones y castillos en Europa, hectáreas de tierras y prístinas playas en todo el mundo, con jets privados y viajes con lujos sin fin.

Alguna magia debe tener la vida en Los Pinos que les inyecta suerte y testosterona para los negocios a quienes la habitan… aunque solo sea por seis años.

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