1 de diciembre 2021

5 de octubre 2021

¡Que alguien me explique!

Entre el “mentor” y “el maestro”

Para Samuel García, los ex gobernadores Natividad González Parás y Fernando Elizondo no solo son sus guías y su inspiración. Serán después de Mariana el poder que permee por toda la nueva administración estatal

Por Ramón Alberto Garza

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Aún con los pendientes del INE y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Samuel García Sepúlveda despacha desde el lunes como gobernador de Nuevo León.

El beneficio de la duda y el impasse, de lo que en cualquier inicio de gobierno se conoce como “luna de miel”, lo acompañarán por lo menos en el primer semestre de esta incipiente administración.

Sobre todo, cuando su gabinete está integrado por una docena de profesionales sobre quienes sí existe una auténtica esperanza para que exhiban buenos resultados.

Dos certezas y una duda sobrevuelan el espíritu renovador del nuevo gobierno.

La primera certeza es el excesivo protagonismo que se le está otorgando a su esposa Mariana Rodríguez.

Instalada ya en una oficina contigua a la de su esposo, el gobernador, y con poderes ampliados por el Congreso local para operar a través de su oficina Amar a Nuevo León, la influencer es de facto el poder más visible tras el nuevo trono naranja.

Y, hasta ahora, los experimentos que conocemos de primeras damas co-gobernantes no son dignos de presumirse.

Ni los de Evita Perón y sus “descamisados” en Argentina, ni los de Martha Fox en México con su cuestionada y corrupta fundación Vamos México. Ninguna acabó bien.

La segunda certeza es que la Nueva Política prometida por el candidato Samuel García se topa con la realidad ya sospechada, pero ahora confirmada por el gobernador Samuel García.

Los ex gobernadores Natividad González Parás y Fernando Elizondo no solo son sus guías y su inspiración. Serán después de Mariana el poder que permee por toda la nueva administración estatal.

En su discurso de toma de posesión, al priista Natividad González Parás lo llamó “mi maestro de los martes”, mientras que del ex panista Fernando Elizondo dijo que era su “mentor”.

El común denominador de su maestro y su mentor es que ambos tienen sus raíces y sus intereses en el despacho Santos, Elizondo, González Parás, mejor conocido como “El Despacho Divino”.

Es un conglomerado legal y fiscal que maneja los casos más sensibles de algunas de las grandes corporaciones regiomontanas.

Al dejar la gubernatura en 2009, el “maestro” González Parás heredó un Nuevo León en medio de la violencia de dos cárteles y teñido de sangre. La peor época de inseguridad que recuerde la entidad.

Pero, sin duda, la peor herencia del “maestro” González Parás fue la de dejar como sucesor a otro de sus alumnos, Rodrigo Medina de la Cruz, de muy triste memoria.

Y de su “mentor” Fernando Elizondo, gobernador interino de Nuevo León cuando Fernando Canales se fue al gabinete foxista, fue quien acabó heredando la gubernatura panista al priista González Parás. De nuevo, intereses ambos ligados al “Despacho Divino”. Sucesión entre asociados.

¿De esos “maestros” y “mentores” saldrá la Nueva Política que se prometió en campaña?

La duda descansa en el papel que jugará en el nuevo gobierno don Samuel García Mascorro, padre y socio de despacho del ahora gobernador.

Es el mismo despacho de donde salieron los 14 millones de pesos triangulados a la madre y a los hermanos del candidato Samuel García, un caso que todavía está pendiente de resolución en el INE y en el Trife.

¿Será Papá Samuel un émulo de Papá Humberto Medina, el hombre de los negocios detrás del gobernador Rodrigo Medina, también alumno de González Parás?

Pero lo dicho. Hoy acompañan al nuevo gobernador el beneficio de la duda y el impasse de la “luna de miel”.

Por el bien de Nuevo León, ojalá que la estrategia “Fosfo-Fosfo” rinda pronto buenas cuentas.

Los nuevoleoneses no merecen un cuarto sexenio, hundidos entre la corrupción y el desgobierno.

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