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15 de Septiembre del 2020

Todo en el aire...menos el avión

El hecho es que los juicios a Lozoya, Ancira, Collado y Robles, entre otros, continúan en el aire, mientras que otro de los casos emblemáticos –el del avión presidencial- está haciendo tierra.
Un extraño impasse se abrió sobre los grandes escándalos nacionales, aquellos que prometían iniciar la purificación nacional y demostrar que la cruzada anticorrupción rendía frutos. De súbito la percepción es que el ritmo de la justicia redujo su velocidad, que las audiencias para desahogar pruebas se aplazan una y otra vez y que todo lo pendiente tomará mas tiempo de lo que en principio se esperaba. Lo único cierto es que en ninguno de los expedientes mas sonados, existe aún sentencia. El caso mayor, el de Emilio Lozoya Austin, con las implicaciones de Pemex, Odebrecht y Agronitrogenados, está en un inexplicable suspenso. Oficialmente se están desahogando pruebas y es entendible. Pero pasado el sacudimiento inicial de las impactantes revelaciones, con el video de los panistas recibiendo las maletas de efectivo, nada hay de nuevo en las últimas semanas. Desde que llegó extraditado desde España el 17 de julio pasado, no hemos visto una foto o algún testimonio de que el presunto inculpado esté en México. Ni a su llegada al aeropuerto de la Ciudad de México, ni en el Hospital Ángeles, ni en su traslado a su residencia, ni con el dispositivo que presuntamente lo confina a un arresto domiciliario, ni pisando un juzgado para declarar. Todo es un acto de fe. Es el mismo estatus jurídico que se mantiene sobre su madre, su esposa y su hermana, sobre quienes pesan procesos que en unos casos cedieron al arraigo domiciliario y en otros a la ficha de localización para obligar a comparecer. Con Alonso Ancira, AHMSA y la venta de Agronitrogenados, el expediente continúa en España, sin que se asome todavía la esperada extradición. La presencia del tema en medios se limita a lo que de Ancira se dice en La Mañanera. Y el tema es uno: cómo recuperar los 200 millones de dólares extras pagados a Ancira por la planta chatarra. Y mientras eso sucede, se atora la negociación de la venta de AHMSA, que le garantizaría la sobrevivencia a una siderúrgica que es la vida o la muerte para una región carbonífera, con epicentro en Monclova, que le da de comer a 20 mil familias coahuilenses. Con Juan Collado y la Caja Libertad la situación tampoco es distinta. Desde que fue detenido hace en 9 de julio del 2019 en el restaurante Mortons, de la Ciudad de México, el abogado de políticos como Carlos Salinas, Enrique Peña Nieto y Carlos Romero Deschamps, entre muchos, espera desde hace 14 meses su condena o su liberación. Un juez ya desacreditó ante la Fiscalía la denuncia de defraudación fiscal por 36 millones de pesos, al tiempo de que Collado era vinculado a proceso en Chihuahua, involucrado en trasferencias de recursos en el gobierno de César Duarte, presuntamente en favor del ex presidente Carlos Salinas. Ni que decir de Rosario Robles, acusada del delito de omisión en el caso de la Estafa Maestra, uno de los mayores saqueos de la administración de Enrique Peña Nieto que podría alcanzar los 7 mil millones de pesos. Desde que fue arrestada el 13 de agosto del 2019, la ex Secretaria de Desarrollo Social busca que le autoricen continuar su proceso en libertad. Y la última noticia es que espera lo que podría ser la audiencia final se dará el próximo 26 de octubre, 13 meses después de su detención. Por supuesto que la cruzada contra la corrupción decretada por el presidente Andrés Manuel López Obrador es digna del mayor de los aplausos. Pero el hecho de que ninguno de los casos mas emblemáticos estén todavía cerrados, a pesar de las presuntas y abundantes evidencias, obligan a cuestionar no la intención, sino la calidad y lo expedito de los procesos. Hay quienes advierten que la exhibición del video que muestra al hermano Pío López Obrador recibiendo sobres de dinero de David León, otro de los jóvenes próceres de la Cuarta Transformación, impondrá otro freno a algunos de los casos. Sobre todo los que tengan nuevos videos. El hecho es que los juicios a Lozoya, Ancira, Collado y Robles, entre otros, continúan en el aire, mientras que otro de los casos emblemáticos –el del avión presidencial- está haciendo tierra. Aquella cena del tamal de chipilín con champurrado de chocolate, la mas cara que haya pagado la elite empresarial en Palacio Nacional, logró colocar mil 500 millones de pesos en cachitos de lotería, para la rifa que no sería rifa. Eso se dijo entonces. Y en su mañanera de ayer lunes, el presidente López Obrador reveló que en total se lograron vender 2 mil millones de pesos, 500 millones de pesos mas en 7 meses de ventas de cachitos. La cifra anunciada será apenas suficiente para pagar los 100 premios de 20 millones de pesos que hoy se rifan. ¿Se dará la utilidad esperada para comprar los prometidos equipos médicos? ¿La ganancia estará en los cachitos que no se vendieron? Lo dicho. Sobran los juicios y sentencias en el aire, y un solo caso –el del avión presidencial- que no alcanzó a despegar. ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!