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04 de Junio del 2018

Empresarios sordos

Los eventos en Italia y España ofrecen una lección para los empresarios mexicanos que hablan de los riesgos que implicaría la llegada al poder de AMLO
A los que todavía no entiendan lo que pasa con la política en México, que se asomen a lo que sucedió en los últimos días en España y en Italia. Las dos naciones europeas, latinas en esencia, fueron sacudidas políticamente con el relevo de gobiernos acusados de corrupción y torpes manejos económicos. Y el descontento de sus ciudadanos instaló, tanto en España como en Italia, gobiernos calificados como “populistas”, con figuras políticas confrontadas con el establishment. En España, por ejemplo, el contubernio entre el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) –algo así como un PRIAN- para sostener en el poder a Mariano Rajoy fue roto por el izquierdista Pedro Sánchez, un joven economista de 46 años. El mérito de Sánchez fue el de articular una moción de censura contra Rajoy, convenciendo al congreso español de renunciarlo tras el escándalo de corrupción del derechista Partido Popular. La izquierda, con Sánchez como Presidente, se alza ahora con el poder en la Madre Patria. Y en Italia, después de una profunda crisis heredada desde los días del derechista Silvio Berlusconi, se instala sorpresivamente un gobierno populista de coalición. Es un bloque nacido de la alianza del Movimiento 5 Estrellas y su líder antisistema, Luigi Di Maio, y de La Liga, un movimiento político anti-inmigrante, liderado por Matteo Salvini. El común denominador de estos cismas en España e Italia es que nacen de la reacción de los ciudadanos en contra de gobiernos corruptos, incapaces cerrar la brecha de la desigualdad, devolviendo el crecimiento y la esperanza. Y al igual que en México, sus clases dominantes están aterradas frente a esos cambios radicales, que no son sino la respuesta a la soberbia y a la incompetencia para solucionar lo urgente, para castigar el saqueo. Por eso aquellos empresarios mexicanos que se dieron a la tarea de expresarse políticamente –en uso de su libertad- intentado frustrar la elección de lo que llaman “la opción populista”, deberían verse en los ejemplos de España e Italia. Para entender que no son solo los ciudadanos mexicanos los inconformes con el modelo económico neoliberal que emergió en los 80 y que empoderó a privilegiados cuyos intereses acabaron amparados por políticos que cobraron sus regalías en las chequeras de la corrupción. El rechazo a que las cosas continúen con el mismo modelo en el que partidos de izquierda y de derecha se cobijan unos a otros sus corruptelas, es universal. Sean entre el PP y el PSOE o entre el PRI, el PAN y el PRD. El creciente apoyo a Andrés Manuel López Obrador es la expresión de ese descontento social que ya no escucha de razones, aún cuando los hombres del poder gasten millones en memes, fake news y videos del miedo. Y es que al final del día los ciudadanos saben que aunque con López Obrador se estén jugando un “volado”, existen la mitad de las probabilidades de que las cosas cambien para bien. Y prefieren ese riesgo, frente a la certeza de que cualquier otra opción será la de apostarle un cien por ciento a que las cosas se mantendrán como están. Esos pocos pero poderosos empresarios de los videos del miedo deben entender que ya no son compatibles las visiones de quienes ven pasar una vida de hambre desde un Microbús, con la que algunos de ellos tienen desde las cubiertas de sus yates en el Mediterráneo. Y si no se ven en el espejo de España y de Italia, acabarán perdiendo. Por ceguera o por sordera.