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25 de Abril del 2018

Empresarios confundidos

Las élites políticas y económicas se posicionan en torno a un común denominador: cerrarle el paso a la presidencia de Andrés Manuel López Obrador
Los tiempos avanzan y los plazos se cumplen. Y después del primer debate presidencial 2018 se da un reposicionamiento de las élites políticas y económicas, basado en sus filias y en sus fobias. El común denominador es cerrarle el paso a la presidencia de Andrés Manuel López Obrador. Todas las estrategias, todas las chequeras y todo el talento adquirible en esas cúpulas, está apuntado a ese fin. Pero frente a los miedos y las esperanzas despertados por el primer debate, los intereses cambian y se realinean los astros. A favor de unos y en contra de otros. Tomen por ejemplo lo que sucede en Nuevo León, sede del llamado Grupo Monterrey. Sí, de aquellos que hace seis años se volcaron en su mayoría por la panista Josefina Vázquez Motasin entender entonces que Fox y Calderón ya los habían traicionado. Pues ese mismo clan está librando hoy una dura batalla interna para definir en dónde ponen sus fichas. En una esquina está el líder de los anayistas, José Antonio “El Diablo” Fernández, el mismo que impulsó la candidatura “independiente” de Jaime “El Bronco” Rodríguez, algo de lo que hoy ya se arrepiente. Pero frente al acecho casi imparable de López Obrador, a nada se le hacen gestos. Y “El Diablo” es quien convoca a sus pares regios a sumarse con todo a la cruzada del Frente por México. Dicen que el queretano es el único que tiene los talentos, los arrestos y los amarres para impedir la entrada de “ya saben quien” a Los Pinos. Pero esa teoría no es compartida por otro de los grandes capitanes, Armando Garza Sada, quien tiene todas su velas encendidas a favor de José Antonio Meade. La cercanía del presidente del Grupo Alfa a los intereses del canciller Luis Videgaray, lo impulsan a cabildear entre sus pares el cierre de filas en torno al candidato priista no-priista. Y en medio de “El Diablo” Fernández y de Garza Sada se debaten el resto de los grandes empresarios regios, algunos de los cuales se rehusan a apoyar o a rechazar a cualquiera.Incluso mantienen en su cartera fichas para López Obrador. Evalúen la situación del empresariado de la Ciudad de México o de Guadalajara, o de cualquier otra entidad, y el panorama de desconcierto y falta de rumbo no será muy diferente. El epicentro del conflicto es la diáspora empresarial. Ver por un lado a priistas todavía con mucha fe en Meade, a otros priistas emigrando con Anaya e incluso algunos –todavía de clóset-comprando coberturas a favor de López Obrador. Y eso sucederá mientras la percepción sea que desde la máxima cúpula política de México, las tensiones sobre la estrategia final crecen cada día más entre el presidente Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray. Y el abordaje al barco de Meade de Ríos Piter y de Silvano Aureoles –más los que se acumulen esta semana- abonan a la urgencia para impedir el naufragio. Se les advirtió a tiempo. Solo transformaron el PRI-AN en un PR-ITAM. De la alianza entre priistas y panistas, desde Fox hasta Peña Nieto, pasaron a encerrarse en un claustro de jóvenes egresados del ITAM. Y hoy, desde su enorme cerrazón, sin apertura a otras edades, otras profesiones, otras geografías, otras universidades, cosechan los frutos de su incesto político. ¿Entenderán y rectificarán… o ya es demasiado tarde? Por lo pronto los desconcertados y temerosos liderazgos empresariales están hoy a la deriva.¿Alguien irá a su rescate?