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18 de Marzo del 2020

Emergencia, ¡ya!

¡Al fin se declaró la emergencia! Sí, esta emergencia se declaró en México, pero por desgracia no para todo México.
¡Al fin se declaró la emergencia! El anuncio oficial incluye la cancelación de los permisos para todo tipo de eventos públicos y privados. También se ordena el cierre de los antros, bares y cantinas, los que no podrán abrir mientras dure la emergencia. Se suspenden también los espectáculos, las funciones de teatro y cine. Tendrán que cerrar todos los centros y clubes sociales, prohibiéndose la celebración en espacios públicos de bodas, cumpleaños, quinceaños, bautizos y cualquier otro evento. La emergencia incluye la suspensión de todos los eventos de carácter deportivo, incluyendo canchas y gimnasios públicos y privados. Los restaurantes y las plazas comerciales podrán seguir operando bajo estrictas medidas de higiene y de control, evitándose la aglomeración de personas. El gobierno envía a trabajar a sus casas a madres de familia, mujeres embarazadas, mayores de 60 años y personas con antecedentes médicos Y se propondrá la aprobación para que dentro del gobierno se declaren días inhábiles lo que resta de marzo y todo el mes de abril, lo que implicará cualquier tipo de trámite oficial. Y lo más importante, el gobierno detectó a todos los adultos mayores de 70 años que viven solos, en situación de alta vulnerabilidad, y se les repartieron paquetes de productos básicos, con alimentos y artículos de higiene para sobrevivir dos semanas. Sí, esta emergencia se declaró en México, pero por desgracia no para todo México. Es el decreto de emergencia ante la pandemia promulgado por el alcalde de San Pedro Garza García, en Nuevo León, sede de 12 de los 93 casos de Coronavirus que se registran en todo México. Miguel Treviño de Hoyos es un presidente municipal sin partido, independiente, a quien no le tembló la voluntad para asumir la emergencia, con el apoyo de su cabildo y de todos los ciudadanos del enclave que registra el mayor ingreso per cápita de México. La enorme mayoría de los 12 casos detectados en San Pedro son importados. De sampetrinos que fueron a Colorado o que vacacionaron en Europa, particularmente en Italia. Pero sobre todo que pudieron pagar el test Pero el alcalde y sus asesores tienen sentido común, saben que se les entregó un mandato y saben que esos 12 contagiados, antes de que se les confirmara el Coronavirus, convivieron con decenas de familiares y amigos que hoy están bajo observación. Por eso no esperaron a que el Gobierno Federal decidiera si México como país declaraba la emergencia. Porque con sus 122 mil habitantes el índice de contagios es de uno por cada 10 mil habitantes. Todavía lejos del contagio que se da en Italia, que con 60 millones de habitantes tienen 31 mil 500 infectados en cuarentena; es decir, un enfermo por cada dos mil habitantes. Pero no hace falta esperar para que el destino nos alcance. De acuerdo a las cifras oficiales, en México estamos en el mismo curso de las naciones europeas que hoy viven la peor de sus pesadillas. Tomemos las estadísticas en España en los primeros siete días de la crisis. En febrero 25 tenían 9 casos para febrero 28 y eran 33 y al primero de marzo alcanzaban los 84. Si se compara es una situación casi igual a la que se viene viviendo en México, con 11 casos el 11 de marzo, 41 casos el 14 de marzo y 82 casos el 16 de marzo. Si proyectamos lo que sucedió en España en los siguientes 15 días, se elevaron de 84 a 9 mil 910. Eso es lo que puede suceder en nuestro país si no se actúa ya. Y si seguimos el esquema español, estamos a tres días del primer fallecimiento por Coronavirus que en 15 días podría alcanzar la cifra de 339 muertos. Por eso aplaudimos al alcalde Miguel Treviño de Hoyos. Porque asumió su responsabilidad pensando siempre en el bienestar de sus conciudadanos. Líderes como el alcalde de San Pedro Garza García es lo que demanda un México que naufraga hoy en la incertidumbre de una pandemia politizada por la ideología de un epidemiólogo como Hugo López-Gatell, que dice que México está bien y el mundo equivocado.