29 de mayo 2022

27 de mayo 2021

¡Que alguien me explique!

El veto del Narco

El perfil es claro. Alguien le está haciendo “el favor” a algunos munícipes para quitarles de en medio a rivales que amenazan con arrebatarles sus posiciones o cacicazgos de control político, en terrenos disputados por el narco

Por Ramón Alberto Garza

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25 de mayo: Alma Rosa Barragán Santiago, candidata de Movimiento Ciudadano a la alcaldía de Moroleón, en Guanajuato, es ejecutada en un mitin.

22 de mayo: Arturo Flores Bautista, es asesinado el candidato a síndico propietario por Movimiento Ciudadano en Landa de Matamoros, Querétaro.

13 de mayo: Abel Murrieta Gutiérrez, candidato de Movimiento Ciudadano a la alcaldía de Cajeme, Sonora, es asesinado por hombres armados cuando hacía campaña en un crucero.

24 de abril: Francisco Gerardo Rocha Chávez, candidato a diputado local del Partido Verde fue asesinado en su domicilio de Tamaulipas.

2 de abril: Gonzalo Elías Zopiyactle Colohua, ex alcalde y esposo de la candidata del PRI a la alcaldía de Mixtla de Altamirano, es asesinado en Veracruz.

10 de marzo: Carlos Alfredo Sevilla Cuevas. El alcalde de Movimiento Ciudadano con licencia de Casimiro Castillo, en Jalisco, es secuestrado y asesinado.

1 de marzo: Analuci Martínez Saldívar, ex regidora del PAN Cuquío, es asesinada en Zapopan, Jalisco, mientras conducía su auto.

Sonora, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Oaxaca, Tamaulipas y Guerrero son, entre otros, los estados en donde la violencia electoral ya se hizo presente para acabar con la vida de candidatos de elección popular.

Hasta hoy son 88 los políticos que han perdido la vida, de los cuales, 34 eran aspirantes a puestos de elección popular.

Lo curioso es que 9 de cada 10 candidatos asesinados son aspirantes a cargos municipales, desde alcaldes, regidores, síndicos y dirigentes locales de partidos. Solo uno de cada 10 son aspirantes a cargos estatales y federales.

Y también 9 de cada 10 eran candidatos de la oposición a los gobiernos en turno. Una amenaza.

De acuerdo a la evaluación de la consultora Etellekt, en su reporte sobre Violencia Política en México, 49 por ciento de las víctimas son de la coalición PRI-PAN-PRD y 17 por ciento de Morena. Aunque los casos más sonados y más recientes, no incluidos todavía en el reporte, están ligados a Movimiento Ciudadano.

Comparado con el proceso electoral que ocurrió entre 2017 y 2018, el número de víctimas es todavía 29 por ciento menor. Aunque todavía faltan dos semanas para que se lleven a cabo las elecciones. Las proyecciones advierten que las cifras pueden igualarse, e incluso superarse.

El perfil es claro. Alguien le está haciendo “el favor” a algunos munícipes para quitarles de en medio a rivales que amenazan con arrebatarles sus posiciones o cacicazgos de control político.

Y si mapeamos las entidades en las que abundan esos crímenes confirmaremos que -coincidencia o no- son en su mayoría los estados en donde el crimen organizado, en particular el narcotráfico, disputan esos territorios.

Veracruz con 45 casos, Guerrero con 23, Oaxaca y Michoacán, cada uno con 20, lideran las entidades electoralmente más violentas.

Para analistas de los sectores de inteligencia, en el terreno de la Seguridad Nacional, México está enfrentando una segunda narco-escalada criminal con alcance nacional, aunque el perfil de las víctimas luce más alto.

Una de las escenas de violencia política, aunque no culminara en asesinato, se dio el pasado 16 de mayo en Chiapas.

Indígenas tzotziles de la comunidad Los Llanos despojaron de sus zapatos a Juan Salvador Camacho Velasco, candidato de Morena para San Cristóbal de las Casas y le colocaron una soga al cuello. Le reclamaban la falta de cumplimiento de promesas de campaña.

Las violentas imágenes de la agresión contra el hijo de Manuel Camacho Solís, ex jefe de gobierno de la Ciudad de México, ex comisionado para la paz en Chiapas y candidato presidencial en el 2000, dieron la vuelta al mundo para mostrar el primitivismo electoral que se vive en México.

Para algunos analistas, los días previos a la contienda electoral, arreciará la violencia y quizás quienes buscan intimidar o quitar del camino a algún político elijan perfiles todavía más visibles, menos locales.

El presidente Andrés Manuel López Obrador se ha limitado a condenar la violencia electoral, prometiendo que la Secretaría de Seguridad Nacional resguarda la integridad de quienes se sientan amenazados.

Sea como fuere, está claro que el votante más poderoso -fuera de las urnas- es el crimen organizado. Y que no solo con plomo, sino también con secuestros y amenazas, el narcotráfico en México está emitiendo su veto electoral.

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