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18 de Junio del 2018

El sueño posible

El histórico triunfo de la selección mexicana frente a Alemania no solo cambió el ánimo de todo un país en términos deportivos; también lo ha hecho en términos políticos. Los cuartos de guerra de López Obrador, Meade y Anaya se preparan para un nuevo panorama electoral después de la hazaña del equipo nacional en Rusia.

El heroico triunfo de la Selección Mexicana por 1-0 ante la campeonísima Selección de Alemania, acabó por trastocar no solo los ánimos deportivos, sino también los políticos.

¿Si la oncena azteca fue capaz de lograr lo que lucía imposible, una proeza inalcanzable, derrotar al campeón mundial en su primer partido de Mundial Rusia 2018, que no podemos soñar y concretar?

En el war room de José Antonio Meade, los asesores del candidato priista no-priista imaginaron que lo que también para ellos luce hoy como algo inalcanzable, ganar la elección presidencial del primero de julio, es algo posible después de ver lo que hicieron los seleccionados mexicanos.

Para Ricardo Anaya, quien se siente acorralado por la llamada persecución judicial por el Caso Barreiro, la hazaña del Tri le devuelve la esperanza de que aunque lo parezca, nada está perdido para el candidato de Al Frente por México. Siempre hay una luz al final del túnel, aún en la “lavandería” mas oscura.

Y ni se diga en los cuarteles de Andrés Manuel López Obrador, quien siente que por culpa de un “árbitro vendido”, le han robado dos finales presidenciales.

Pero que ahora el desenlace inesperado puede ser el soñado, a contracorriente de los que apuestan desde la llamada Mafia del Poder.

Y si nos vamos al contexto de la psicología del mexicano, que amanece hoy con el pecho henchido de patriotismo ante la victoria frente a los teutones, ese ánimo puede terminar incidiendo en el inconsciente colectivo de los electores.

Ese espíritu pesimista y anti sistémico, producto de un gobierno acusado de corrupto, protector de la impunidad e incapaz de frenar la creciente inseguridad, puede ser reemplazado, aunque sea temporalmente, por una euforia nacionalista que lo perdone todo y que reenfoque la intención del voto, sobre todo de los indecisos.

Será el vaivén en las preferencias de aquellos mexicanos que vean que lo que ayer sentían inalcanzable, hoy es posible. Desde cualquier color, desde cualquier alianza, desde cualquier candidato.

Todo está colgado hoy del desenlace de los partidos con Suecia y con Corea. En confirmar si esos dos juegos le dan el pase al Tri a la segunda fase.

El próximo partido de México es el 23 de junio contra Corea del Sur y el miércoles 27 contra Suecia. Eso sería apenas cuatro días antes de la elección presidencial.

Si México pasara como segundo lugar del Grupo F, estaría jugando su primer partido de la segunda fase el 2 de julio. Los mexicanos ya habremos votado y estaremos esperanzados en pasar a cuartos de final.

Y si México calificara en el primer lugar del Grupo F su primer partido de la segunda fase sería el martes 3 de julio, tres días después de que se hayan contabilizados los votos.

Eso significa que solo existen dos posibilidades futboleras de podrían modificar el mood político en los días previos a la elección presidencial.

Uno, si perdemos contra Suecia y Corea del Sur, los mexicanos acudiríamos a las urnas ya eliminados del Mundial. El ánimo sería deprimente, sobre todo después de la hazaña contra Alemania.

Dos, que cualquier combinación de marcadores de el pase a México a la segunda fase. En cuyo caso, el ánimo de la votación de la mañana del primero de julio será festivo.

Por lo pronto esta semana solo resta disfrutar el histórico triunfo ante Alemania. Una victoria que por la calidad del rival tiene ante el mundo un sabor a Campeonato del Mundo.