FACEBOOK

VISTAS
17 de Enero del 2019

El “soborno” a Peña Nieto

Algo no cuadra sobre el supuesto soborno que Joaquín Guzmán le mandó a Enrique Peña Nieto. Por que si algún jefe de cártel vio caer su estrella en el sexenio peñista, ese fue “El Chapo”. Y para decirlo claro, “haiga sido como haiga sido”, dos presidentes priistas lo capturaron y dos presidentes panistas lo dejaron libre. Por lo pronto, el juez está obligado a solicitar más pruebas, pues solo así se podrá enjuiciar a quien lo merezca. Así sea un expresidente
Sin demérito de que se exhiban las pruebas que certifiquen lo dicho, hay demasiada tela de dónde cortar en el supuesto soborno de 100 millones de dólares que Joaquín “El Chapo” Guzmán le habría dado a Enrique Peña Nieto. Las revelaciones de Alex Cifuentes, el narcotraficante colombiano que ante un jurado de Nueva York dijo haber entregado en octubre del 2012 esa millonada a un intermediario del ya entonces presidente electo, no pasan la prueba del ácido. Primero, porque si algún jefe de cártel vio caer su estrella en el sexenio de Peña Nieto, ese fue “El Chapo” Guzmán. Y para no andar con supuestos, recordemos la historia. El jefe del Cártel de Sinaloa fue capturado por primera vez el 9 de junio de 1993, en el sexenio del priista Carlos Salinas de Gortari. Pero curiosamente se escapó del penal de alta seguridad de Puente Grande el 29 de enero del 2001, en el segundo mes del gobierno del panista Vicente Fox. Y su cártel se fortaleció como nunca antes en el sexenio de Felipe Calderón. “Haiga sido como haiga sido”, y siempre bajo la incompetencia o la complicidad de Genaro García Luna, la estrella de “El Chapo” Guzmán creció en los dos sexenios panistas. Analizado por resultados, el baño de sangre calderonista terminó como una limpia nacional de cárteles –Zetas, Golfos, Juárez, Arellanos y Beltrán Leyva- para dejarle el dominio al Cártel de Sinaloa. Casualidad o curiosidad, Peña Nieto capturó el 22 de febrero del 2014 al capo más buscado del planeta. Apenas cumplía poco más de un año en la presidencia. Para decirlo claro, dos presidentes priistas lo capturaron y dos presidentes panistas lo dejaron libre. Por eso, cuando el testigo protegido declaró en la corte de Nueva York que le dio un soborno a Peña Nieto por 100 millones de dólares, dos meses antes de que se cruzara la banda presidencial, más de uno levantó la ceja. Primero, porque si a un cártel se le combatió en el sexenio peñista fue al de Sinaloa, para beneplácito y beneficio del emergente y ahora todopoderoso Cártel Jalisco Nueva Generación. “El Chapo” canjeado por “El Mencho”. Algunos reclamarán que “El Chapo” acabó fugándose el 11 de junio del 2015, pero igualmente fue recapturado siete meses después –el 8 de enero de 2016- por el mismo gobierno peñista y extraditado un año después a los Estados Unidos, en donde hoy libra el llamado Juicio del Siglo. También llama la atención que el testigo colombiano y ahijado de “El Chapo” dijera que ese soborno se le entregó a un intermediario. Si fue así, ¿por qué no se da el nombre, para saber si era un conducto válido y si de verdad hizo llegar los 100 millones a Peña Nieto? Cualquier personaje cercano a un presidente puede plantarse como interlocutor, sin serlo, y cobrar favores sin que su jefe lo sepa. Peor aun, si de verdad Peña Nieto hubiera sido informado y aceptó entonces la supuesta y muy generosa “aportación” de “El Chapo”, estaríamos ante una carísima traición de 100 millones de dólares. Y eso se paga caro. Por eso decimos que la confesión del testigo protegido en Nueva York levanta las cejas. Porque de ser cierta solo existirían una de dos posibilidades. Uno, que un tercero se hiciera pasar como intermediario para pactar algo para lo que no estaba ni calificado ni autorizado. Dos, que el gobierno de Peña Nieto hubiera recibido los 100 millones de dólares para terminar traicionando su pacto 13 meses después. Por supuesto que existe unas tercera posibilidad. Que el presunto soborno nunca existió y que solo es una estrategia de abogados para forzar a una negociación de alto nivel. Ante una denuncia así, el juez está obligado a solicitar los nombres de quién fue a entregar y de quién recibió los 100 millones de dólares. Solo así se podrán establecer responsabilidades y enjuiciar a quien lo merezca. Así sea un ex presidente.