5 de julio 2022

30 de mayo 2022

¡Que alguien me explique!

El Infierno de Dante

Dante Delgado, el gran arquitecto de Movimiento Ciudadano, está en la antesala de un infierno que le puede consumir todo un proyecto político sobre el que existen las mayores esperanzas para el 2024

Por Ramón Alberto Garza

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Dante Delgado está en la antesala de un infierno que le puede consumir todo un proyecto político sobre el que existen las mayores esperanzas para el 2024.

El político veracruzano es el gran arquitecto de Movimiento Ciudadano, el partido del equilibrio que hoy tiene en su poder las gubernaturas de Nuevo León y Jalisco, pero, sobre todo, la marca que más pesa frente a la inminente sucesión presidencial: el apellido Colosio.

Pero todo ese capital político, forjado con años de lucha -incluso con un injusto encarcelamiento- puede consumirse en semanas, si no se frenan las ambiciones personales de un joven político inexperto como Samuel García.

El gobernador de Nuevo León, que tiene ocho meses de un mandato atropellado, de escándalo tras escándalo, está dinamitando desde sus arrebatos todos los puentes políticos con el PRI y con el PAN.

Y tal como lo revelamos el viernes en Código Magenta, salió a la compra corruptora y chantajista de diputados de esos partidos para arrebatarles el control del Congreso de Nuevo León. Cinco horas después de la revelación, el primer “chapulín” ya se estaba tomando la foto con el gobernador naranja.

La justificación de Samuel García, incluyendo el “chapulineo” a Movimiento Ciudadano de media docena de alcaldes azules y tricolores, es que todos están cansados de la corrupción del PRI y del PAN, y están buscando la Inmaculada Concepción del partido naranja. Falso.

Lo que Samuel García intenta hacer es una peligrosa operación política para acabar controlando él mismo, no solo el poder Ejecutivo que se ganó legítimamente en las urnas, sino el Legislativo y el Judicial que no le pertenecen.

Se hizo evidente en el mal manejado caso de Debanhi Escobar, en donde de un manotazo en las redes sociales, el Gobernador buscó someter al Fiscal Gustavo Adolfo Guerrero. El jefe del Poder Judicial no se dejó y le pintó la raya.

Ahora, frente a los temores de que el PAN y el PRI le podrían poner un alto al uso y abuso de su Unidad de Inteligencia Financiera estatal -manejada por un muy cuestionado empleado del papá del Gobernador- la reacción de Samuel García es salir a “comprar” los legisladores suficientes de otros partidos para romper la mayoría que el PAN y el PRI ganaron en las urnas y, sofocar con ello, esa y otras intentonas de acotarle al Gobernador poderes que no le corresponden.

Estamos claros que, en Nuevo León, la mafia azul manejada por Raúl Gracia, Zeferino Salgado y Víctor Pérez es un lastre que acabó con el PAN en el Estado insignia de ese partido. Y que esa mafia acabó sometida, desde hace algunos sexenios a los intereses del PRI, que aún con minoría dominaba el Congreso local. Ahí, Samuel García tiene razón.

Pero salir a ofrecer entre 5 y 10 millones de pesos a legisladores de esos partidos para “chapulinear” e irse a Movimiento Ciudadano, es combatir ilícitos con ilícitos.

Sobre todo, cuando la maniobra también está operándose en el nivel municipal, en donde los alcaldes no-naranjas de Nuevo León están recibiendo ofertas de jugosos apoyos, a cambio de que dejen el partido que los instaló en el poder.

Y si todo se limitara solamente a Nuevo León, el infiernito político de Samuel García se atajaba en esas tierras.

Pero resulta que el Movimiento Naranja está buscando tender puentes a nivel nacional para fortalecer su posición con miras al 2024 y el ensayo político “Tik Tok” se da a la tarea de dinamitar todos esos puentes. Es suicida.

Peor aun cuando el gobernador Fosfo Fosfo sale a responder a las críticas de un antecesor como el ex gobernador panista, Fernando Canalés Clariond, diciéndole que si él no pudo gobernar la entidad tiene que dejar a la joven plutocracia digital hacer lo suyo.

Valdría la pena recordarle a Samuel García que todavía no nacía, cuando personajes como Canales Clariond luchaban a brazo partido por lograr una democracia que no existía y que gracias a quienes injustamente ataca hoy, él puede estar sentado, sin problemas, en la silla de gobernador.

Vaya, que recuerde que el despacho García Mascorro todavía no emitía su primera factura cuando Canales  Clariond era sacado por la policía de “aguilita” del Palacio de Cantera por enfrentar a Alfonso Martínez Domínguez.

Por eso decimos que Dante Delgado -como el Dante de la Divina Comedia- está por enfrentar un infierno. Porque dejó que los enanos le crecieran, les toleró que se sintieran amos y señores como para comprar vidas y haciendas, así se lleven de encuentro a un proyecto político nacional como Movimiento Ciudadano, del que tanto se espera en 2024.

Hoy, la pregunta es si esas prácticas corruptas de comprar diputados y amenazar a alcaldes, van a tono con el discurso de honestidad e integridad que pregona el Movimiento Naranja.

¿Con qué cara podrá Dante Delgado volver a restregarle en el Senado al presidente Andrés Manuel López Obrador sus corruptas prácticas, cuando sus “muchachitos digitales” hacen de la extorsión y del engaño el estandarte político de su causa?

Y ya de colofón valdría preguntar ¿de dónde salieron los dineros con los que se compraron las voluntades de los legisladores que ya se enfundaron en el disfraz naranja?

¿Será cierto que al primero que brincó de partido le subieron la oferta a 20 millones de pesos y ya tomada la foto de la traición solo le cumplieron dos millones, con la Fosfo promesa de que el resto se lo pagarían “en cómodas mensualidades”?

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