23 de noviembre 2020

¡Que alguien me explique!

El Grupo de los Tres

El destino del Grupo de los Tres no es el de buscar un mejor Nuevo León, sino unas mejores finanzas para sus intereses muy personales, que ya aprendieron a hacer política y patrimonio personal desde la derrota

Por Ramón Alberto Garza

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Es lamentable la decadencia política en la que se hunde un estado tan progresista como Nuevo León.

Una entidad de avanzada, en la que era innegable la influencia del llamado Grupo de los Diez -los empresarios más relevantes a nivel nacional- y que ahora está secuestrada por un nuevo bloque de poder: el Grupo de los Tres.

Vean estas tres imágenes. Son los rostros de Raúl Gracia, Zeferino Salgado y Víctor Pérez. Se les conoce como la Santísima Trinidad Azul porque son los que desde hace tres sexenios regentean al Partido Acción Nacional.

Son los tres personajes que acaban de boicotear la integración de una alianza del PAN, el PRI y el PRD para buscar hacerle un contrapeso, equilibrio, al creciente poderío de Morena.

Pero el destino del Grupo de los Tres no es el de buscar un mejor Nuevo León, sino unas mejores finanzas para sus intereses muy personales, que ya aprendieron a hacer política y patrimonio personal desde la derrota.

Son ellos quienes sabotean cualquier intentona de los panistas tradicionales, los que de verdad hicieron historia, pero a los que se les confiscan sus méritos porque al final del día sus opiniones son ignoradas.

Asómense por ejemplo a la fallida negociación del pasado fin de semana con el PRI, que trasladó a Alejandro “Alito” Moreno, por tres días a Nuevo León.

A pesar de que el presidente nacional del tricolor encontró una muy buena disposición entre los míticos personajes del PAN para alcanzar un acuerdo, al final del día el apretón de manos fue torpedeado por quienes tienen un dueño que no viste color azul.

Los panistas tradicionales colocaron sobre la mesa la exigencia de que se bajara de la candidatura a gobernador al tricolor Adrián de la Garza, actual alcalde de Monterrey. Y se las concedieron.

 A falta de un candidato sólido panista, se incluyeron de mutuo acuerdo los nombres de Ildefonso Guajardo y César Garza, propuestos por algunos prominentes panistas como opciones serias.

Ya en la muestra más clara del interés por la negociación, Francisco Cienfuegos aceptó ceder su candidatura a la alcaldía de Monterrey -que lucía innegociable- para colocar a un panista y hacer posible el acuerdo.

Pero a pesar de que el pasado viernes y el sábado se veía entusiasmo en los panistas tradicionales y en los priistas que veían posible la alianza, el Grupo de los Tres boicoteó la intentona.

Ni los tweets del presidente nacional de la Coparmex, Gustavo de Hoyos, ni del CEO de Grupo Alfa, Álvaro Fernández, fueron suficientes. Tampoco las llamadas telefónicas entre líderes políticos, económicos y sociales. En Nuevo León las riendas ya no les pertenecen.

La influencia del Grupo de los Tres alcanzó a la dirigencia nacional del PAN, exhibiendo a un apático Marko Cortés -¿hay de otro?- quien ni se tomó la molestia de presentarse en Monterrey para explorar la ansiada alianza. Gracia y Salgado le ordenaron que ni se asomara.

Por eso no es difícil responder a la pregunta de cómo el PAN se desplomó en Nuevo León, cuando en un tiempo fue el dueño de la gubernatura, de las alcaldías de Monterrey, San Nicolás, San Pedro y Santa Catarina. Hoy se tienen que conformar con San Nicolás y Santa Catarina.

Ni el histórico y emblemático San Pedro, sede del primer municipio panista de México, le pertenece. El Grupo de los Tres lo perdió cuando traicionaron a su candidata Rebeca Clouthier. Como sometió a terceros su mayoría en el Congreso local.

Ese es el resultado de convertir a la política en un negocio de cuates, en donde se hacen de las escrituras de un partido que otrora fue orgullo de Nuevo León y de México entero.

 Y hoy naufragan sin un candidato sólido para postularse en solitario. Clara Luz Flores, por Morena, Samuel García y Luis Donaldo Colosio por Movimiento Ciudadano, Adrián de la Garza, César Garza y Francisco Cienfuegos por el PRI, son cualquiera mejores opciones que el inexistente candidato albiazul.

De qué tamaño será el drama albiazul en Nuevo León que se dan el lujo de ignorar a su candidato natural, al senador Víctor Fuentes -con 500 mil votos en la bolsa- para atreverse a proponer el nombre de Homero Niño de Rivera como posible candidato a la gubernatura.

“¡¿Homero qué?!”, se preguntan aún los ciudadanos de San Pedro Garza García, donde el pupilo que creció a la sombra de Felipe Calderón no pudo sacar adelante la candidatura para esa alcaldía.

Por eso insistimos que en Nuevo León los ejes del poder cambiaron. Adiós al Grupo de los Diez… los de la batuta ahora está en manos del Grupo de los Tres.

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