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26 de Julio del 2018

El fideicomiso de Morena

Pemexgate, Amigos de Fox, Monex. Estos son tres casos de financiamiento paralelo que se convirtieron en sinónimo de corrupción en campañas electorales. Ahora, el INE considera que el fideicomiso de Morena podría entrar en esta categoría. Sin embargo, habría que preguntar si los consejeros electorales están poniendo el caso en su justa dimensión.

Es legendario que los partidos políticos se inventen  mecanismos al margen de la transparencia y la legalidad para hacerse de fondos que les ayuden a alcanzar o a conservar el poder.

Sucede en todo el mundo. Los sobornos de la constructora brasileña Odebrecht en 12 países, están identificados como aportaciones en lo oscurito para apuntalar campañas políticas de candidatos o jefes de Estado, bajo el supuesto de que les devolverán el favor con jugosos contratos públicos.

Sin ir muy lejos, en México tenemos tres casos “de doctorado” en financiamiento oscuro, nada transparente, de campañas políticas: Pemexgate, Amigos de Fox y Monex.

Para quienes ya lo olvidaron, en Pemexgate se comprobó la salida mil 100 millones de pesos del sindicato petrolero para financiar la campaña presidencial priista de Francisco Labastida.

Amigos de Fox fue un esquema creado para recaudar fondos entre cuates del panista Vicente Fox, con el propósito de financiar al margen de la ley su campaña presidencial.

Como ambos casos –Pemexgate y Amigos de Fox- sucedieron en la misma elección del 2000, la negociación entre priistas y panistas fue simple. Acordaron que lo meterían en el cajón del olvido. Yo me hago loco con lo tuyo y tu con lo mío.

Monex fue el más famoso escándalo en la campaña presidencial 2012, en el que el PRI utilizó decenas de millones de pesos de dudoso origen para entregarlos a través de tarjetas de débito a posibles electores en zonas populares. La presumible compra del voto a favor del tricolor.

Recordamos estos episodios, porque hoy está sobre la mesa un caso más. El del llamadoFidecomiso de Morena creado para recolectar ayudar para los damnificados de los sismos.

La presunción del ilícito es que como una buena parte del manejo de esos dineros se dio en efectivo, tanto de entrada como de salida, deducen que terminaron en las campaña de morenistas, incluyendo la de su candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.

El caso nace emblemático, porque intenta probar que en Morena existe corrupción,precisamente cuando su candidato gana la elección 2018, impulsado por un la promesa de acabar con esa corrupción.

El centro del debate es que de los 78 millones de pesos captados en el fideicomiso, 44 millones se recibieron de donativos en efectivo. Y la disposición de muchos de esos recursos fue también en cheques para ser cobrados por personas físicas y presumiblemente distribuirlo entre los damnificados de los sismos. Y se sentencia como no transparente.

Bien por el INE que intente evitar cualquier opacidad. Pero por qué ese mismo rigor no lo aplicaron al caso del candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón.

Cuestión de recordar que al famoso Bronco lo sorprendieron no solo levantando firmas falsas utilizando a sus funcionarios del gobierno de Nuevo León, sino que incluso fue incapaz de demostrar de dónde salieron los 15 millones de pesos con los que financió ese levantamiento de firmas.

La súper sanción para El Bronco –por presuntos malos manejos comprobados de 12 millones de pesos a través de tarjetas Oxxo Saldazo- fue de apenas 739 mil pesos. Y dejaron en la boleta al delincuente sancionado.

En cambio el Fideicomiso de Morena es de 78 millones de pesos y la sanción que se le pretende aplicar es de 179 millones de pesos.

El cuestionamiento obligado es por que el Bronco confeso le imponen una multa equivalente a apenas el 6 por ciento de su delito y a Morena la pretenden sancionarcon el 229 por ciento de su presunto ilícito? Es pregunta.