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12 de Febrero del 2020

El cheque misterioso

¿Por qué el fiscal Alejandro Gertz Manero no informó el origen de los 2 mil millones de pesos que entregó en un cheque al presidente Andrés Manuel López Obrador en la conferencia mañanera?
Aplauso abierto, con ovación y fanfarria al gobierno de la Cuarta Transformación, no solo por su cruzada contra la corrupción, sino por el interés de recuperar lo que al pueblo le robaron. Un excelente ejemplo fue el que se dio esta semana cuando el fiscal Alejandro Gertz Manero acudió a la conferencia mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador para entregar un cheque por dos mil millones de pesos. Eran, se dijo, dineros mal habidos producto de actos de corrupción como moches y acuerdos en los oscurito, pactados en los anteriores gobiernos del PRIAN. Hasta aquí, impecable. Pero lo cuestionable es que a la hora que el fiscal le entrega al presidente esa nada despreciable cantidad -100 millones de dólares- no se explica a detalle el origen de la recuperación de esos dineros sucios. Y por ese solo hecho, lo que es un acto ejemplar, increíble, que merece todo el crédito por recuperar ese robo para reintegrarlo al Erario Federal, entra a la zona de la falta de transparencia. ¿A quién o quiénes se les descubrió semejante despojo a la Nación? ¿Es un solo acto de corrupción o son varios? ¿Cómo se llegó a determinar que ese dinero era un moche? ¿Quién efectuó la investigación? ¿Cómo se llegó a los culpables? ¿Quién los sentó a la mesa a negociar? Decía Don Jesús Reyes Heroles que en política la forma es fondo. Y en el caso del misterioso cheque de dos mil millones de pesos, los mexicanos, además de aplaudir la cruzada lopezobradorista, tenemos el derecho a saber no solo el pecado, sino la identidad de los pecadores. Los que recibieron esos dineros públicos sin merecerlos y los que los repartieron a cambio de qué. Porque de la manera en que fue presentado en La Mañanera, equivale a mostrarle al pueblo la recuperación del botín, pero dejar oculta la identidad de los ladrones. ¿Acaso para recuperar ese dinero mal habido fue indispensable una negociación que incluyó el proteger las identidades de quienes violentaron la ley? ¿Me devuelves lo robado y a cambio te regalo el silencio sin castigo? La forma se complica porque el monto de lo devuelto coincide exactamente con la urgencia de disponer de dos mil millones de pesos para los premios en efectivo del sorteo del avión presidencial. Un avión que al final del día no se va a sortear, pero que con la venta de los cachitos de lotería se espera poder liquidar tan faraónica compra, hecha irresponsablemente en el sexenio de Felipe Calderón para disfrute del sexenio de Enrique Peña Nieto. Por ahora, lo que trasciende, sin que sea oficial, es que los dos mil millones de pesos se lograron de una negociación con la empresa Telra Realty, que habría recibido unos 5 mil millones de pesos por la cancelación de un contrato de 20 mil millones de pesos que hizo con el Infonavit. La negociación de ese pago tan desproporcionado ocurrió en los días en que David Penchyna era director del instituo de vivienda y el acuerdo final siempre fue cuestionado. Investigados por el gobierno de la Cuarta Transformación, los beneficiarios de esa liquidación multimillonaria acabaron por aceptar el presunto exceso y habrían aceptado devolver los dos mil millones de pesos. Si esa fuera la historia, ¿por qué el fiscal Gertz Manero no la da a conocer? ¿Por qué cuidarle las espaldas a quienes desde el gobierno y el sector privado se coludieron para hacer un enorme y sucio negocio? Ojalá que el excelente ejemplo de recuperar los dos mil millones se cierre con la transparencia de conocer tanto a los que mataron a la vaca, como a los que le amarraron la pata. ¡Fuchi, caca!