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27 de Septiembre del 2019

El Bronco y El Diablo

Edgar Veytia, el ex fiscal de Nayarit vinculado al CJNG, fue sentenciado a 20 años de prisión por narcotráfico en la Corte del Distrito Este de Nueva York. Para nadie es un secreto que mantuvo una estrecha relación con el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez.
Edgar Veytia, mejor conocido como el narco fiscal de Nayarit en el gobierno del priista Roberto Sandoval, fue condenado ayer en Estados Unidos a 20 años de prisión por sus vínculos con el narcotráfico.   Detenido en San Diego por el FBI en marzo del 2017, se le vinculó como fabricador, productor y traficante de cocaína, metanfetaminas y marihuana. También se le relacionó como uno de los principales frentes de lavado de dinero del Cartel Jalisco Nueva Generación.   El fiscal Veytia, a quien le apodaban “El Diablo”, se instaló como el gran operador del gobierno de Nayarit, el estado que unifica Sinaloa y Jalisco, sedes de los dos cárteles más poderosos de México.   Cuando se le detuvo para ser enviado a Nueva York a enfrentar su juicio, se le endosaban cuentas bancarias, solo  en los Estados Unidos, por 250 millones de dólares que eran atribuidos al Cártel Jalisco Nueva Generación.   Pero las vinculaciones del fiscal Veytia traspasaron las fronteras nayaritas para irse a instalar en Nuevo León, donde se convirtió en el padrino financiero y asesor del candidato independiente Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón.   Investigaciones aún en proceso advierten que “El Bronco” habría recibido decenas de millones de pesos para su campaña. Los que estaban adentro de la estrategia política del candidato independiente lo sabían y operaban en consecuencia.   Tan estrecha se hizo aquella relación entre “El Bronco” y “El Diablo”, que ya como gobernador electo Jaime Rodríguez le pidió a Veytia que dejara Nayarit y se fuera a poner en orden la seguridad y la justicia de la capital industrial de México. Le puso en charola de plata la Procuraduría de Nuevo León.   Existen las constancias de los videos y fotografías de esa fraterna relación del ofrecimiento del cargo y que culminó con un acuerdo que fue sellado a la sombra de las deudas de campaña que el gobernador independiente había adquirido con el narcofiscal.   Y aunque Veytia rechazó ser Procurador de Nuevo León, sí aceptó enviar a media docena de sus allegados para ocupar posiciones clave en las policías y los sistemas de seguridad de Nuevo León.   Serían ellos los encargados de cobrarles protección a los criminales y abonarla al cochinito político, hasta que ese dinero regresara de Nuevo León a Veytia para que desde Nayarit se financiaran otras campañas priistas.   Pero algunos de los capos de la droga en el área metropolitana de Monterrey expulsaron a balazos a los recomendados de Veytia.    Tres asesinatos en zonas residenciales, como los del Office Max y Zapatería SA, en San Pedro Garza García, ultimaron a los líderes que fueron enviados a recuperar los dineros invertidos para coronar al gobierno independiente.   Por eso, cuando detuvieron en San Diego a Edgar Veytia sonaron las sirenas de alarma en Nuevo León. En infinidad de medios, nacionales y extranjeros, se daba cuenta de la fraternidad política entre el narco fiscal y el gobernador independiente.   Por eso, también, a Jaime Rodríguez no le quedó otra que salir a dar una conferencia ante medios locales, nacionales y extranjeros, para aceptar su amistad con el narcofiscal.    El Bronco defendió su relación y dijo estar seguro de que su amigo Veytia demostraría su inocencia. Le fallaron los cálculos solo por 20 años de prisión.   Por eso, ahora que El Bronco enfrenta también la guadaña de la justicia, a la espera de que el Congreso de Nuevo León le determine el castigo por sus probados delitos electorales, la apuesta es que correrá la misma suerte que su amigo hallado culpable en Nueva York.   Porque al final del día, “El Bronco” y “El Diablo” sellaron su suerte cuando emplearon dineros nada limpios para buscar comprar el efímero poder que hoy ya tiene a uno tras las rejas, y al otro…. en la antesala.