5 de julio 2022

8 de junio 2022

¡Que alguien me explique!

El apagón que se viene

El mundo entero se sacudió esta semana con el sorpresivo anuncio de que una crisis energética toca a las puertas de los Estados Unidos

Por Ramón Alberto Garza

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El mundo entero se sacudió esta semana con el sorpresivo anuncio de que una crisis energética toca a las puertas de los Estados Unidos.

Y fue el mismo Joe Biden, quien advirtió que múltiples factores se conjuran para incumplir con la demanda de energía eléctrica en los próximos meses.

El presidente de los Estados Unidos citó como causas de esta falta de capacidad a la crisis de los energéticos provocada por la guerra en Ucrania y a los fenómenos meteorológicos extremos causados por el cambio climático.

Traducido al español, se anticipa no solo con el vecino del Norte, sino en el planeta entero, una escasez de energéticos, léase gas natural y combustibles, y en el más optimista de los casos, los precios de la energía se dispararán todavía más, si es que los energéticos para generarla se consiguen.

Pésimas noticias para México, que tiene una dependencia casi absoluta del gas y los combustibles norteamericanos para satisfacer su consumo nacional.

Tan solo en 2021, el valor de la compra de energéticos de México a Estados Unidos superó los 42 mil millones de dólares. Un 250 por ciento más de los 16 mil millones de dólares que ese mismo año, México le vendió de petróleo crudo a las refinerías norteamericanas.

Casi el 65 por ciento del gas natural y el 70 por ciento de las gasolinas con los que se mueve la industria, se da servicio a los hogares y se mueven los automotores en México vienen de Estados Unidos.

Somos el principal mercado de las exportaciones norteamericanas, no solo del gas natural, sino también de gasolinas.

Solo para que se den una idea, en 2021, México le compró a Estados Unidos el 33 por ciento del gas que los norteamericanos exportaron al mundo. ¿Demasiado? No tanto como el 60 por ciento que alcanzamos a comprarle del gas que exportaban en 2016.

Pero con los nuevos mercados europeos, sedientos de gas frente al bloqueo ruso por la guerra de Ucrania, el mercado del gas cambió. Las exportaciones de gas licuado crecieron en meses recientes en un 52 por ciento.

Eso generó que, por primera vez en los tiempos recientes, los Estados Unidos exportaran más gas en estado líquido que en estado gaseoso.

El gas líquido puede comercializarse en buque-tanques a cualquier parte del mundo. El gaseoso solo lo puede vender a través de gasoductos a sus vecinos, México y Canadá.

El resultado: por la excesiva demanda global y las facilidades de transportarlo en forma líquida, el precio del gas norteamericano se elevó un 155 por ciento en 2021.

Pero este panorama de severa carestía en el precio de los energéticos podría empeorar tras el anuncio, dado el pasado lunes, por el presidente Biden.

A la par de sonar la alerta roja sobre la escasez de energía eléctrica, la Casa Blanca por primera vez admitió que podría estar considerando disminuir las exportaciones de gasolinas para normalizar sus precios internos, lo que sería un golpe brutal para nuestro país, al escasear el combustible norteamericano de exportación.

Para medir el tamaño del drama, México es hoy el país que compra casi el 50 ciento de los combustibles que Estados Unidos exporta.

La crisis energética que se avecina podría ser todavía peor para México si se considera que el gobierno de la Cuarta Transformación decidió absorber los aumentos en el precio del gas y las gasolinas de importación, para que el aumento no le impacte al consumidor, en un intento por controlar los efectos inflacionarios.

Pero el anuncio de Joe Biden podría tener también sus impactos políticos al momento de que México negocie con su vecino del norte las cuotas de importación tanto de gas como de gasolinas.

Las tensiones abiertas entre ambos países por la negativa del presidente Andrés Manuel López Obrador de asistir a la Cumbre de las Américas, podrían incidir entre muchos otros factores, en la disponibilidad de energéticos norteamericanos para el mercado mexicano.

Después de todo, frente a las condiciones globales actuales, los norteamericanos tendrían la facilidad de poder colocar su gas y sus gasolinas con otros países con mayor cooperación bilateral.

Bajo esas condiciones habrá que prepararse, desde ahora, para el apagón que viene. Si ya se anuncia en Estados Unidos, acá de este lado del Bravo, que Dios nos agarre confesados y con suficiente producción de cera para encender las veladoras.

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