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29 de Enero del 2020

Dos “marranos”, un “chicharronero”

El subsecretario de Gobernación, Ricardo Peralta, y el gobernador de Baja California, Jaime Bonilla, están habilitados como los porros de la 4T, los golpeadores a quienes se les  manda a darle una calentadita a los “marranos chillones”. Sean empresarios, periodistas o activistas sociales.
No importa si son empresarios o si son activistas sociales. Cualquiera que se le ponga enfrente al gobierno de la Cuarta Transformación es calificado como “cerdo”, “puerco” o “marrano”. No lo decimos de oídas. Dos de los personajes favoritos del gobierno lopezobradorista dan fe de la estrategia. Ricardo Peralta y Jaime Bonilla. Los dos son impresentables, con limitada sapiencia y escaso oficio político. Golpeadores profesionales que cuando abren la boca siempre aciertan en el error y colocan al presidente Andrés Manuel López Obrador contra la pared. Indefendibles. El último resbalón es del Subsecretario de Gobernación, Ricardo Peralta, al que todo México se pregunta quien es el padrino que lo patrocina y lo sostiene, porque a pesar de tantos errores políticos se mantiene intocable como el segundo más poderoso en Bucareli. Peralta volvió al conflicto público cuando el lunes por la mañana tuiteó “A chillidos de marrano, oídos de chicharronero. #Refran de #FelizLunes”. Fue una estúpida e irracional valentonada de quien se ostenta como el negociador de la Cuarta Transformación, a quien se le asignan los conflictos políticos difíciles. Pero por desgracia resbala, una y otra vez. No aprende. Algunos interpretaron ese sucio tuit como una respuesta al columnista Mario Maldonado, quien –al igual que aquí lo venimos sosteniendo desde hace meses- acusa a Peralta de hacer causa común con Jaime Bonilla para hacer de Baja California su territorio de arreglos y componendas en lo oscurito. La más transparente cofradía política que opera en el territorio donde se mezclan los intereses de aduanas, casinos y crimen organizado. Otros dijeron que el chicharronero Subsecretario enviaba en ese desafortunado tuit un mensaje a los activistas de la Marcha por la Paz, a Javier Sicilia y a los hermanos Le Barón, comparando sus protestas con chillidos de marrano. La dedicatoria, a final de cuentas, es lo de menos. Lo que se asomó en el tuit de Peralta fue la confirmación de su hermandad con Jaime Bonilla, quien apenas arrancó el año y acusó a empresarios bajacalifornianos de ser puercos que chillaban atorados en un cerco, porque les elevaban los impuestos. Curiosa la coincidencia porcina entre Peralta y Bonilla. Ambos enlodándose en el chiquero de censurar a quienes no piensa como ellos, aplicándoles el insulto de cerdos, puercos o marranos. ¿Es esa la política que busca el presidente López Obrador, quien en Las Mañaneras de palabra insiste en el diálogo con los inconformes, pero que, en los hechos, sus favoritos chicharroneros se dedican a repartir insultos a los disidentes? Si desde el Palacio Nacional o desde Bucareli no se toman las medidas prudentes o se da un serio extrañamiento para las conductas reprobables de Peralta y Bonilla, estará más que claro. Lo que será evidente es que el Subsecretario y el gobernador de Baja California están habilitados como los porros de la Cuarta Transformación, los golpeadores a quienes se les manda a darle una calentadita a los “marranos chillones”. Sean empresarios, periodistas o activistas sociales. En los días en que la urgencia nacional está en conciliar frente a tantos fuegos que apagar, el Subsecretario Peralta y su escudero Bonilla se instalan como la gasolina que lejos de apagar los incendios los avivan. Pero eso solo sucede por perdonarle la vida a quien se le sorprendió con malos manejos en la dirección de Aduanas. A quien lejos de expulsarlo del paraíso de la anti corrupción, se le fabricó un altar en Bucareli, a donde le van a rezar todos los que buscan milagros inconfesables. Y a propósito, ¿alguien ya investigó qué hace tan cerca de Peralta y de Bucareli el casinero Raúl Rocha, dueño del trágico Casino Royale de Monterrey, en donde fallecieron 53 personas en el 2011, cuando el local fue incendiado por el crimen organizado en el sexenio de Felipe Calderón?