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08 de Marzo del 2019

Trump S.O.S

¿Cuánto tiempo le queda a Donald Trump? No mucho: la economía estadounidense podría estar al borde de un aterrizaje forzoso, justo antes de la fatídica elección de 2020
Cuando un piloto toma el control de su avión, está obligado a vigilar todos los instrumentos de vuelo para garantizarle a los pasajeros un viaje tranquilo, sin sobresaltos. Si ese piloto concentra su atención en solo uno o dos indicadores, sea la velocidad, la altitud, o el nivel de combustible, corre el riesgo de que el avión no despegue o se aborte en pleno vuelo. Eso es lo que le sucede hoy al piloto de los Estados Unidos que lleva por nombre Donald Trump. Durante su campaña para hacerse del timón de la aeronave, prometió gran velocidad, altitudes nunca antes alcanzadas y consumir muy poco combustible. Y esa promesa es imposible, porque los factores suelen ser excluyentes entre sí. Para ganar el voto, Trump les dijo a los norteamericanos que impulsaría la economía a un gran crecimiento, bajaría los impuestos, eliminaría el déficit presupuestal y acabaría con el déficit comercial. Imposible. Hoy los hechos y las cifras lo ponen en evidencia. Es cierto que la economía norteamericana, por distintos factores –entre otros el gran recorte de impuestos - está muy sólida. Como consecuencia, esa fuerza aprecia el valor del Dólar, que traducido al castellano, vale más mientras que el resto de las monedas valen menos. Pero esa reducción de impuestos desplomó 9 por ciento la recaudación del gobierno federal e instaló a los Estados Unidos en un déficit presupuestal descomunal que alcanzará una cifra récord de un trillón de dólares al cierre del 2019. En la otra esquina, el Dólar fuerte -y como consecuencia la debilidad del Euro o el Yuan- genera una mezcla desastrosa para los Estados Unidos. Con el Dólar mas caro, a los extranjeros se les encarece la compra de productos americanos. Y con el Yuan y el Euro mas baratos, los extranjeros pueden venderle mas barato a los consumidores norteamericanos. El resultado es que el déficit comercial que Trump prometió reducir drásticamente, creció a cifras históricas récord. El último reporte revela que a pesar de su retórica contra los tratados comerciales, primero contra el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá y luego con la guerra comercial con China, lejos de bajar el déficit, se elevó. Y a pesar de la imposición de tarifas al acero y aluminio, el déficit creció para alcanzar los nunca vistos 891 mil millones de dólares. El déficit con México alcanzan ya los 82 mil millones de dólares y con Canadá los 20 mil millones de dólares, a pesar de las negociaciones que culminaron con el nuevo Tratado Estados Unidos, México y Canadá. Con la Unión Europea el déficit es de 169 mil millones de dólares. Es decir, un 60 por ciento mas que todo el déficit con México y Canadá. Y China está en chino. A pesar de la retórica de Trump de que pondría en su lugar al gigante de oriente, el déficit ya alcanzó los 419 mil millones de dólares. Es decir, la diferencia entre lo que China vende a Estados Unidos y lo que Estados Unidos le compra, supera 500 por ciento el déficit que los norteamericanos tienen con México. Los analistas económicos advierten que mientras Trump insista en ver la fuerza de la economía en el crecimiento y en la fuerza del Dólar, Estados Unidos estará instalándose en la antesala de una nueva crisis económica. Porque sostener el crecimiento con la reducción de impuestos, obligó al gobierno a pedir prestado lo que nunca antes para sostener su operación y para compensar el descomunal déficit comercial. Eso significa que el piloto Trump está volando su avión privilegiando que tan alto vuela y a que velocidad va. Y no se da cuenta que el combustible no solo se le está terminando, sino que tiene que pedir prestado para comprar lo que le falta para concluir sin problemas su vuelo. Y aquí solo cabe una de dos posibilidades. O el piloto y sus asesores modifican su estrategia de vuelo o el avión norteamericano tendrá que practicar un aterrizaje forzoso. Eso sucederá mas temprano que tarde.